Tras completar un intenso año de formación militar y regresar a la agenda institucional tras su paso por Harvard, la princesa Elisabeth de Bélgica ha vuelto a convertirse en uno de los grandes focos de atención del Día Nacional. La heredera al trono ha presidido, junto a los reyes Felipe y Matilde, la tradicional jornada de celebraciones en Bruselas, una cita marcada por el protocolo en la que cada detalle de su imagen adquiere un significado especial. Para este día tan señalado, lo ha apostado todo al blanco con un favorecedor diseño midi de motivos florales y complementos a tono.
Un vestido de flores que no es como los demás
La princesa, que se ha posicionado en los últimos años como icono de moda de su generación, ha estrenado un vestido confeccionado en un delicado jacquard floral en tono crudo, un modelo con una silueta estilo años 50 ideada para realzar la figura femenina y que nunca pasa de moda. Firmado por CH Carolina Herrera, una marca habitual en el armario de su madre, presenta un cuerpo entallado de cuello redondo y manga sisa. De la cintura parte una falda midi de línea evasé y volumen arquitectónico, enriquecida además con prácticos bolsillos laterales, tal y como señalan desde la tienda online, donde se encuentra a la venta por 850 euros. A modo de curiosidad, precisamente en la web vemos que este modelo presenta un cinturón a juego, del que Elisabeth ha preferido prescindir esta vez.
El sutil relieve del tejido, logrado gracias a la incorporación de fibras de algodón natural, aporta profundidad y sofisticación sin recurrir a estampados llamativos, convirtiéndolo en una apuesta perfecta para los compromisos institucionales o las grandes citas de día, donde la discreción y la elegancia son las auténticas protagonistas.
El accesorio más especial
En una fecha tan señalada para la monarquía belga, la futura soberana ha confiado una vez más en la Maison Fabienne Delvigne, la histórica firma especializada en sombrerería y complementos que lleva más de tres décadas acompañando a la Familia Real en sus apariciones más importantes.
Para esta edición del Día Nacional, la casa belga, que ostenta desde 2001 el título de Proveedor Oficial de la Casa Real de Bélgica, una distinción concedida por el rey Alberto II y renovada posteriormente por el rey Felipe ha creado en exclusiva las piezas lucidas tanto por la reina Matilde como por la princesa Elisabeth, reforzando un vínculo que se ha convertido en una de las señas de identidad de la imagen institucional de la Corona.
En concreto, Elisabeth ha optado por una pamela blanca clásica a juego con el resto del conjunto, bajo la que ha llevado el pelo suelto, peinado de manera muy natural. Como joyas, han destacado los pendientes, unas piezas colgantes rematadas por flores blancas en relieve que completan el conjunto de forma sutil e iluminan el rostro. En su mano, un bolsito estilo clutch y los protocolarios guantes; a sus pies, unos salones clásicos de tacón fino en ante de tono arena.
Su conexión con la reina Letizia
Este vestido es una nueva versión de otro, también de Carolina Herrera, que tiene doña Letizia, algo que no nos sorprende porque esta es una de sus firmas preferidas tanto para el día a día como para actos más formales. Además, su estética atemporal y minimalista encaja a la perfección con su estilo. El tejido y silueta son idénticos, pero, en el caso de la Reina, el suyo cuenta con una discreta abertura frontal en el escote y la falda es algo más corta.
Lo estrenó en verano de 2016, se lo volvió a poner en 2017 durante la entrega del Premio Nacional de Moda y lo incluyó en su maleta a Cuba en noviembre de 2019. De esta manera, se lo vimos durante un paseo por la Habana, combinado con unas alpargatas de cuña y cintas al tobillo.












