UN POCO DE HISTORIA

Carolina de Mónaco y la princesa Leia: la inesperada historia que une una boda real con 'Star Wars'


Un peinado nupcial, dos iconos de los años setenta y una inspiración que viaja del México revolucionario al altar de Mónaco


Peinados de novia de las royals Carolina de Mónaco© Getty Images
Regina NavarroCoordinadora de ¡HOLA! Novias
21 de julio de 2026 a las 12:33 CEST

Pocas veces una boda de la realeza y una película de ficción han quedado unidas en el imaginario popular. Sucedió el 29 de junio de 1978, cuando Carolina de Mónaco desafió la voluntad de su padre y se casó con Philippe Junot, un empresario francés 17 años mayor que ella. La princesa eligió para aquel día un vestido de inspiración bohemia diseñado a medida por Marc Bohan para la casa Dior. Pero fue su peinado, en el que muchos vieron un homenaje a otra princesa (esta vez un personaje del cine), el que la unió con uno de los estrenos más aclamados en aquel momento: Star Wars.

Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images

Por qué el peinado de Carolina recordó de inmediato a la princesa Leia de 'Star Wars'

En mayo de 1977 llegó a los cines Star Wars; en España lo haría algo más tarde, en noviembre. Aunque ahora la película se conoce como Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza, en aquel momento se estrenó únicamente bajo el título La guerra de las galaxias, y fue todo un éxito. Dirigida por George Lucas, fue la cinta más taquillera de la historia hasta ese momento, ganó siete premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (además de un Oscar honorífico) y dio origen a una de las franquicias más exitosas e influyentes de todos los tiempos. Tanto es así que un año más tarde, cuando Carolina de Mónaco pasó por el altar, muchos vieron en su peinado el ya icónico look que la princesa Leia, interpretada por Carrie Fisher, llevó en la gran pantalla. 

La actriz Carrie Fisher en una escena de Star Wars interpretando a la princesa Leia© Getty Images

Aunque nunca se ha confirmado si realmente la princesa de Mónaco y su estilista quisieron hacer o no un homenaje al personaje, lo cierto es que el paralelismo entre ambos es más que evidente, sobre todo por tres detalles clave. En primer lugar, ambos recogidos contaban con un volumen lateral muy marcado. Carolina recogió su melena formando dos grandes volúmenes redondeados a ambos lados de la cabeza, muy pegados a las orejas. Leia llevaba dos moños perfectamente circulares en esa misma posición. Por otro lado, la simetría era absoluta. En ambos casos, el peinado buscaba un equilibrio casi geométrico, algo poco habitual incluso para finales de los años setenta. Y, por último, el rostro quedaba totalmente despejado, haciendo que la atención recayera en los laterales.

Pese a que las semejanzas son muchas, también hay diferencias. ¿La más evidente? Mientras Leia lució dos moños independientes y perfectamente enrollados, Carolina llevaba el cabello recogido y moldeado en grandes ondas laterales, más suaves y con un acabado que podríamos catalogar como alta peluquería nupcial. 

Peinados de novia de las royals Carolina de Mónaco© Getty Images

Qué inspiró realmente a George Lucas: las mujeres de Pancho Villa y el México de principios del siglo XX

Pero quizá lo que solo los muy fans de la saga saben es que el peinado de Leia (y de Carolina de Mónaco) no tiene su origen real en la película. Años después del estreno de Star Wars, George Lucas explicó en una entrevista concedida a Time que buscaba para su princesa una imagen muy diferente a la que imperaba en la moda de aquella época y por eso recurrió a una fuente inagotable de ideas: la historia. "Opté por una estética revolucionaria del suroeste al estilo de las mujeres de Pancho Villa, que es básicamente en lo que se basa. Los moños provienen, en esencia, del México de principios del siglo XX", aseguraba.

Esa referencia es importante porque cambia la lectura del peinado. Leia no debía parecer una princesa clásica ni una heroína futurista al uso, sino una líder rebelde, fuerte y fuera de su tiempo. Sus dos moños laterales, que el público acabaría bautizando como cinnamon buns, construían una silueta reconocible al instante, pero también transmitían una mezcla de autoridad, rareza y modernidad. Años después, algunos especialistas han señalado además su parecido con el peinado tradicional de las jóvenes hopi (una nación indígena nativa del actual noreste de Arizona, en Estados Unidos), conocido como squash blossom whorl. Este elaborado peinado ceremonial se caracterizaba por dos grandes rodetes laterales que simbolizaban la juventud y la disposición para contraer matrimonio. Una curiosa conexión con Carolina de Mónaco, que no eligió este recogido para cualquier acto especial, sino para su boda.