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Retirada del pañal estilo Montessori, según Marta Prada: "Cuando el proceso se inicia a su tiempo, con respeto y sin presión, suele ser mucho más sencillo"


La reconocida guía Montessori revela cómo lograr que los peques dejen el pañal de manera más fácil y sin dramas


Marta Prada© Marta Prada
14 de mayo de 2026 a las 13:02 CEST

La conocida como operación pañal es un auténtico quebradero de cabeza para muchas familias, pero no debería ser así. En realidad, retirar el pañal al niño "no es ninguna carrera", como nos asegura Marta Prada, guía Montessori y formadora de familias (@pequefelicidad). Hay una forma mucho más sencilla tanto para el peque como para los padres de conseguir que deje de usar pañal; se trata de una manera alineada con la pedagogía Montessori que, de hecho, se conoce como retirada del pañal estilo Montessori. Prada, que ha escrito un libro ilustrado orientado a ayudar a los niños en este proceso, Un día de cacas. Enzo deja el pañal (Ed. Carambuco), explica cómo lograr que nuestro hijo dé este gran paso en su desarrollo de un modo mucho más positivo, más sencillo y con menos dramas. Y no, no es magia ni ninguna fórmula secreta; la clave está en lo verdaderamente importante. La experta nos lo cuenta. 

Aunque María Montessori no habló al respecto, se habla de retirada del pañal estilo Montessori en cuanto a retirada "respetuosa". ¿Por qué?

Básicamente, porque el enfoque Montessori pone al niño en el centro y entiende que el niño es el protagonista de su aprendizaje, que por supuesto no debe basarse en la presión, el castigo ni en las prisas o ritmos del adulto, sino en acompañar los procesos madurativos con respeto y confianza.

Cuando hablamos de una retirada del pañal "estilo Montessori", nos referimos precisamente a eso: observar al niño. Esto implica conocer la señales que indican que madurativamente está preparado para iniciar el proceso de dejar el pañal.

Tenemos que saber que, como todo proceso, muchas veces, en el control de esfínteres hay avances y retrocesos y respetar los ritmos del niño. Por supuesto, dentro de esta mirada también es fundamental favorecer su autonomía con un buen ambiente que le permita valerse por sí mismo. Por ejemplo: una papelera en el baño para tirar el pañal sucio, pañales y ropa de recambio a su altura, un orinal o adaptador que pueda usar con confianza, ropa fácil de quitar y poner…

La idea no es "quitar el pañal" cuanto antes, sino acompañar al niño de forma progresiva a tomar conciencia de su cuerpo y de sus necesidades de una manera natural, segura y sin premios ni castigos.

El objetivo no debería ser controlar el proceso para quitar el pañal en diez días, sino acompañarlo, sabiendo que cada niño necesita unos tiempos distintos.

Marta Prada, guía Montessori y formadora de familias

Según esta forma de retirar el pañal, ¿qué es lo primero a tener en cuenta?

Lo primero es entender que no depende de solo de la edad, sino del momento madurativo y emocional del niño. Muchas veces existe presión social por retirar el pañal pronto, pero cada niño tiene su propio ritmo.

También es importante valorar si estamos en un momento de estabilidad. Cambios importantes como la llegada de un hermano, una mudanza, el inicio de la escuela o una etapa emocional difícil pueden hacer que no sea el mejor momento.

Y, sobre todo, conviene revisar nuestra mirada como adultos: el objetivo no debería ser controlar el proceso para quitar el pañal en diez días, sino acompañarlo, sabiendo que cada niño necesita unos tiempos distintos.

Niño en pañales© Getty Images/RooM RF

¿Cómo saber si un niño está preparado para retirar el pañal?

Hay varias señales que pueden indicar que el niño empieza a estar preparado:

· Permanece seco durante más tiempo (3 a 4 horas).

· Muestra incomodidad con el pañal sucio.

· Avisa antes o después de hacer pis o caca.

· Es capaz de seguir instrucciones sencillas.

· Rechaza los cambios de pañal.

· Pronuncia las palabras "pipí" o "caca" frecuentemente durante el día

· Tiene interés por el baño o por imitar a los adultos.

· Puede subirse y bajarse la ropa con cierta autonomía.

· Empieza a identificar las sensaciones de su cuerpo.

Pero, como dije antes, más allá de las señales físicas, también es importante la disposición emocional. Hay niños que fisiológicamente podrían hacerlo, pero si están atravesando un momento inestable emocionalmente, necesitarán más seguridad y acompañamiento.

Se ha hablado mucho de "operaciones pañal", pero no es ninguna carrera. Cuando el proceso se inicia a su tiempo, con respeto y sin presión, suele ser mucho más sencillo y positivo. Al final es un hito importante en la conquista de su independencia, en la imagen que se forja de sí mismo. Más allá de deshacernos de los pañales, los beneficios que tiene para su autoestima hacerlo de forma respetuosa merecen la pena.

A partir de ese momento, ¿qué pasos seguir para guiar al niño en este proceso?

Lo ideal es hacerlo de manera gradual y natural. Algo que podemos hacer antes incluso de empezar a retirar el pañal es pasar una temporada haciendo los cambios del mismo de pie, en lugar de tumbados. Al hacerlo así, el niño puede participar activamente: bajarse los pantalones, coger la toallita, tirar el pañal sucio, limpiarse un poco... Se va haciendo mucho más consciente de su cuerpo y de lo que ocurre cuando se hace pipí o caca.

Como digo, tener un ambiente que facilite su autonomía en el baño es fundamental. Orinal o adaptador, papelera, pañales y ropa fácil de quitar y poner a su alcance, toallitas visibles…

Algo que podemos hacer cuando observemos que tiene ganas de hacer pipí o caca es verbalizarlo: "Veo que tienes ganas de hacer pipí o caca". De esta manera ayudamos al niño a identificar las señales para ir al baño.

Los cuentos son una herramienta maravillosa para acompañar este proceso. Os recomiendo mucho mi cuento Un día de cacas. Enzo deja el pañal. Es un cuento de cartoné, con solapas. A los peques les encanta abrirlas y ver lo que ocurre. Y se vive el momento de dejar el pañal como un proceso natural, con sus avances y sus retrocesos. Está editado en castellano y catalán por Carambuco Ediciones.

Otro aspecto que va a favorecer mucho el proceso son las rutinas estables. Cuanto más orden tenga el niño en su día a día más seguro se sentirá para ir al baño. Poco a poco, podemos ir creando la rutina de ir al baño en momentos claves: al levantarse, después de las comidas o justo antes de ir a dormir.

En Montessori se da mucha importancia al aprendizaje a través de la experiencia. Por eso, sentir la sensación de estar mojado puede también formar parte del proceso, y no debería vivirse como un fracaso. Si acompañamos los escapes con calma y naturalidad, el niño irá aprendiendo poco a poco. Sin embargo, si lo vivimos con tensión o enfado, el niño puede empezar a sentir vergüenza o rechazo a dejar el pañal.

Retirada del pañal estilo Montessori© Getty Images

¿Qué no hacer nunca a la hora de intentar 'quitar' el pañal a un niño?

Bueno, en crianza no me gusta hablar de los "nunca" porque al final hacemos lo mejor que podemos, pero somos seres humanos y estamos aprendiendo también a guiar. Todos podemos meter la pata en algún momento o actuar desde el agotamiento.

En general, diría que debemos evitar utilizar castigos, burlas, comparaciones o chantajes. Frases como "los bebés llevan pañal", "tu amigo ya no lo usa", "si te haces pipí mamá se enfada"... pueden afectar a la autoestima y generar bloqueos.

Tampoco conviene obsesionarse con los tiempos ni convertir cada escape en un problema. Los escapes son parte normal del aprendizaje. El control de esfínteres es un proceso madurativo complejo en el que intervienen no solo aspectos físicos, sino también aspectos emocionales y neurológicos.

Acompañar el proceso de control de esfínteres desde la calma, el respeto y la confianza merece la pena. El niño no solo va a aprender a usar el baño, sino que también forjará una imagen sana de sí mismo y aprenderá a escuchar su cuerpo sin miedos ni presión.