Cuando se trata de bebés o de niños muy pequeños, se extreman todas las precauciones y lo más habitual es que los papás revisen con mucho cuidado que el sistema de retención infantil (SRI) del vehículo esté bien colocado. Sin embargo, a medida que van creciendo y que se ven menos vulnerables, no siempre se tiene tanta cautela, y hacerlo puede marcar la diferencia drásticamente en caso de accidente. Así lo advierte el Dr. Luis E. Castro Parga, Jefe de Sección de Reanimación Pediátrica del Hospital Universitario La Paz, quien recuerda que un cinturón mal ajustado o una sillita mal utilizada pueden provocar que un accidente leve conlleve una lesión grave.
“En nuestra unidad de cuidados críticos pediátricos periódicamente recibimos a niños con lesiones graves sufridas en accidentes de tráfico que, a priori, no parecían de alta energía. Hemos atendido traumatismos abdominales graves en niños que viajaban correctamente sentados, pero mal sujetos. No hablamos de accidentes de alta velocidad ni de situaciones excepcionales; hablamos de colisiones que, en apariencia, no parecían especialmente importantes”, subraya. "El resultado, en algunos casos, ha sido devastador".
El Dr. Castro Parga recalca, además, que no se trata de hechos aislados, sino que es algo mucho más frecuente de lo que cabría esperar. Afortunadamente, son situaciones que se pueden prevenir. Para ello están los sistemas de retención infantil.
Los expertos nos recuerdan que hasta un 70% de los sistemas de retención están mal instalados o son mal utilizados.
Qué sistema de retención infantil utilizar en el coche según el peso y la edad del niño
La DGT (Dirección General de Tráfico) establece las siguientes premisas respecto a los sistemas de retención infantil, que son de obligado cumplimiento cuando un niño viaja en un vehículo:
- Entre el nacimiento y los 18 meses: el bebé debe ir en un SRI del grupo 0. Más que la edad, hay que tener fundamentalmente en cuenta el peso (el niño debe pesar de 0 a 13 kg). Hasta los 15 meses, “la posición debe ser a contramarcha, lo que puede reducir hasta 5 veces el riesgo de lesiones”, señala el doctor Castro.
- De 1 a 4 años o de 9 a 18 kg de peso: el niño debe viajar en un SRI del grupo 1
- De los 4 a los 12 años o de 15 a 36 kg de peso: el SRI en el que debe viajar el niño es de grupo 2 o del grupo 3.
- Mayores de 12 años o que midan más de 135 cm: ya pueden pasar a hacer uso directamente el cinturón, pero la DGT recomienda (no obliga) a seguir utilizando una silla con respaldo hasta que el menor mida 150 cm.
Sin embargo, el Jefe de Sección de Reanimación Pediátrica del Hospital Universitario La Paz advierte de que no es suficiente con tener un SRI adecuado: "solemos pensar que, si el niño va simplemente en su sillita o con cinturón, está suficientemente protegido, pero la realidad es bien distinta, ya que un sistema de retención infantil (SRI) mal usado no solo pierde eficacia, sino que puede causar lesiones graves".
Además, en el coche, "muchos niños pasan demasiado pronto al alzador, el cinturón no siempre queda bien ajustado, y pequeños errores en la colocación pueden tener consecuencias importantes", añade. ¿Qué hacer entonces para comprobar que el niño va bien protegido en el coche?
Comprobaciones en los sistemas de retención infantil
Una vez que hemos colocado en el vehículo el SRI adecuado a la edad y al peso del niño, es fundamental comprobar en cada trayecto que tanto el cinturón del coche como el arnés de la silla queden firmemente tensados. “Los expertos nos recuerdan que hasta un 70% de los sistemas de retención están mal instalados o son mal utilizados. Los sistemas ISOFIX reducen los errores, pero no los elimina”, señala el especialista pediátrico, quien pone de manifiesto que una escasa tensión en el arnés o el cinturón permite que el cuerpo del niño se desplace en caso de impacto. “Aunque nos parezca que la holgura es pequeña, un sistema mal ajustado puede concentrar la energía del impacto en zonas especialmente sensibles, como en el abdomen, tórax y cuello”.
En muchas de las lesiones que vemos, no falló el coche, no falló la carretera ni falló el conductor. Falló un pequeño detalle: un cinturón ligeramente flojo, un ajuste incorrecto o una postura que parecía inofensiva.
Otras medidas a tomar en cada trayecto con niños:
1. El cinturón:
- Debe ir siempre bien tensado, sin holguras
- La banda horizontal debe apoyarse sobre la pelvis, nunca sobre el abdomen
- La banda diagonal debe cruzar el hombro, no el cuello
2. Evitar abrigos gruesos, ya que impiden una correcta sujeción
3. Mantener sistemas a contramarcha hasta la mayor edad posible
4. Es preferible utilizar sistemas con respaldo y sujeción cervical, especialmente en trayectos largos o nocturnos, vigilando la postura del niño si se duerme
"En muchas de las lesiones que vemos, no falló el coche, no falló la carretera ni falló el conductor. Falló un pequeño detalle: un cinturón ligeramente flojo, un ajuste incorrecto o una postura que parecía inofensiva. En seguridad infantil, no basta con hacerlo; hay que hacerlo bien".
Qué tener en cuenta acerca del elevador
“El elevador no protege por sí mismo: su función es colocar correctamente el cinturón”, tal y como señala el doctor. “Si esto no ocurre, el riesgo aumenta de forma significativa, ya que la banda diagonal puede quedar sobre el cuello o la cara y la banda horizontal sobre el abdomen en lugar de en su lugar correcto, que es la pelvis”.
Castro Parga nos cuenta que su equipo y él han atendido a niños con esas lesiones en varias ocasiones: “Cuando el cinturón se sitúa sobre el abdomen —y no sobre la pelvis— el riesgo de lesiones internas graves aumenta de forma significativa. Además, si no está firmemente ajustado, permite que, en caso de impacto, los órganos abdominales se desplacen hacia delante. Las consecuencias pueden ser muy graves: lesiones en las arterias intestinales, roturas pancreáticas, hepáticas o renales, e incluso fracturas vertebrales”.
Hace hincapié en que no se trata de algo excepcional, pues recientemente han atendido otro caso con este mismo patrón. “Y todos ellos comparten algo en común: son lesiones graves, complejas y con consecuencias que puede condicionar el futuro de estos niños”.






