Crianza

Qué pueden aprender tus hijos de la victoria de España en el Mundial, según un experto en desarrollo personal: "Es un buen escenario para enseñar"


De la lamentable reacción de los jugadores argentinos con Eric García y Gavi al final del partido a la deportividad de los españoles y de Messi; cómo enseñar a los niños a gestionar la derrota y la victoria


Lamine Yamal, con la Copa del Mundo de fútbol© Getty Images
20 de julio de 2026 a las 15:48 CEST

La flamante victoria de España en la final del Mundial de fútbol frente a Argentina, que tan enganchados ha tenido a millones de niños en nuestro país, es una oportunidad única para enseñar inteligencia emocional y valores esenciales para la vida de nuestros hijos. Empezando por la manera en la que el equipo rival gestionó su derrota, pues en medio de la euforia por haber ganado, pudimos ver cómo Leandro Paredes agarraba por el cuello al español Eric García para posteriormente comenzar a dar golpes con Gavi, después de que éste interviniera para defender a su compañero. ¿Cómo explicar a un niño que un adulto, un futbolista de élite, agreda a otro solo por haber perdido un partido?

¿Cómo aprovechar la ocasión para hacerles entender cuáles son las maneras más adecuadas de gestionar tanto la derrota como la victoria? ¿Qué mostrarles como ejemplo positivo de lo vivido ayer en la final? De todo ello hemos hablado con Javier Muñoz Jiménez, experto en desarrollo personal y autor del cuento infantil Seleno y Ali contra el miedo al fracaso (Ed. The Businet Club), que gira en torno al último partido del Mundial de fútbol y que, curiosamente y a pesar de haberlo escrito y publicado semanas antes, refleja con asombrosa precisión lo ocurrido: un España-Francia en semifinales y un España-Argentina en la final, con victoria para la Selección española de 1-0.

Muñoz Jiménez, que es especialista en habilidades y soft skills, ve este partido de infarto, en el que tantas emociones despertaba en pequeños y en mayores, como una oportunidad única de aprendizaje para nuestros hijos. Esto es lo que nos dice al respecto.  

Los niños que aprenden pronto que el resultado no mide su valor como personas gestionan mucho mejor las frustraciones de la vida adulta, no solo las del fútbol.

Javier Muñoz Jiménez, experto en desarrollo personal y autor del cuento infantil Seleno y Ali contra el miedo al fracaso

España ha ganado el Mundial. ¿Cómo aprovechar el partido, que tanta ilusión hace a los niños, para educarlos en valores y en inteligencia emocional?

El deporte de alto nivel es un buen escenario para enseñar porque los niños aprenden mucho más de lo que ven y de lo que hacen que de lo que les explicamos. Una final así nos permite vivir situaciones ampliamente comentables con ellos: el abrazo entre rivales, el respeto al árbitro, cómo se celebra sin humillar al que pierde, la enhorabuena en el pitido final, la foto final... La clave es verla acompañados y, en los momentos clave, parar un segundo y preguntarles: "¿qué te ha parecido ese gesto?", "¿tú qué hubieras hecho en esa situación?". Así el valor no se lo damos nosotros hecho, y les proponemos herramientas para que lo construyan ellos mismos observando.

Lamine Yamal abraza a Leo Messi tras la victoria de España frente a Argentina en la final del Mundial de Fútbol© FIFA via Getty Images
Lamine Yamal abraza a Leo Messi tras la victoria de España frente a Argentina en la final del Mundial de Fútbol

Cuando queremos enseñarles la importancia del juego limpio, resulta difícil cuando ciertos gestos de jugadores profesionales muestran justo lo contrario. Por ejemplo, ha llamado mucho la atención la agresión de Leandro Paredes a Eric García y a Gavi. ¿Qué decir a los niños al respecto?

No hay que esconderlo ni fingir que no pasó, es una oportunidad de oro. Nuestro cerebro, que siempre quiere dar respuestas rápidas a los problemas, intentara cerrarlo con un: "es que este tío es un faltón". Y ya está, hemos cerrado esa ventana. Problema resuelto. Pero lo cierto es que es una buena oportunidad para explicarles que hasta los profesionales de más nivel, en un momento de tensión emocional extrema, pueden perder el control unos segundos, y eso no borra todo lo bueno que han hecho. Lo importante es separar el gesto de la persona: se puede admirar a un jugador y, a la vez, decir "eso no estuvo bien". Nuestros ídolos no tienen que ser perfectos. Ni siquiera tenemos por qué idolatrar a alguien en su 100%. Es la mejor manera de enseñarles que las emociones intensas hay que sentirlas, pero no todo vale a la hora de expresarlas.

¿Cómo aprovechar la ocasión para que interioricen la importancia de aprender a gestionar la derrota?

Es importante no minimizar lo que sienten con un "no pasa nada" porque para ellos sí pasa algo, y necesitan que se lo validemos: "entiendo que estés triste, es normal, a mí también me da pena". Después, hay que separar muy claramente perder de fracasar: perder un partido es un resultado. Debemos poner el foco en lo que sí se llevan: el disfrute, la ilusión vivida, lo que han aprendido viendo jugar a sus ídolos. Eso es lo que se les queda, no el marcador.

Antes de que empiece el partido, conviene hablarles de los dos posibles finales, no solo del que queremos. Y después, si toca perder, ayuda mucho poner el foco en ese proceso del que hablábamos: no es "hemos perdido", es "hemos peleado hasta el final". Los niños que aprenden pronto que el resultado no mide su valor como personas gestionan mucho mejor las frustraciones de la vida adulta, no solo las del fútbol.

Seleno y Ali contra el miedo al fracaso, cuento infantil de Javier Muñoz Jiménez© Editorial The Businet Club
Seleno y Ali contra el miedo al fracaso, cuento infantil de Javier Muñoz Jiménez

Tan importante es gestionar de manera adecuada la derrota, como la victoria. ¿Qué ejemplos se puede poner a los niños de los jugadores de la Selección española y qué explicarles?

Aquí ayuda mirar también al banquillo rival. Lionel Scaloni, nada más perder, dijo algo muy potente: que hay que "ser grandes en la victoria" y también, "grandes en la derrota". Con los jugadores españoles podemos hablar de cómo celebraron con alegría pero sin faltar al rival, y usar ese contraste: se puede ganar con humildad y perder con dignidad, y las dos cosas se entrenan igual de importante.

Los niños aprenden mucho más de lo que ven y de lo que hacen que de lo que les explicamos.

Javier Muñoz Jiménez, experto en desarrollo personal y autor del cuento infantil Seleno y Ali contra el miedo al fracaso

El seleccionador argentino, Scaloni, habló ante la prensa de la importancia de haber quedado segundos, dentro de la tristeza de la derrota, y del camino recorrido hasta llegar a la final. ¿De qué manera se pueden utilizar sus palabras como ventana de oportunidad educativa con los hijos?

Scaloni dijo que "cuesta un montón llegar hasta acá", reivindicando el valor del subcampeonato. Es una frase perfecta para llevar a casa: con los hijos, podemos aplicarla a un examen, una prueba deportiva, o a cualquier reto. Interiorizar que no ganar no es fracasar, que el camino recorrido ya tiene mérito propio, es una de las lecciones emocionales más valiosas que les podemos regalar a través del deporte.

Victoria de España en el Mundial de fútbol© Getty Images

Luis de la Fuente, al terminar el partido, destacó de los jugadores españoles que son una familia, un grupo humano con talento que son un ejemplo para la juventud. ¿Qué valores de esta generación de futbolistas crees que es necesario destacar ante los niños?

De la Fuente habló de una generación que da "ejemplo de grupo, de equipo, de familia", y añadió que "juntos somos más fuertes". Con los niños podemos aterrizar eso en algo muy concreto: el talento individual no basta si no hay generosidad hacia el compañero. Es un valor que se puede trasladar directamente a su equipo del cole, a su familia, y a cualquier grupo del que formen parte: se llega más lejos remando juntos que brillando solo.

No hay que olvidar que la vida, por naturaleza, es interdependiente. El éxito de todos está vinculado al esfuerzo de todos. Tratar de lograr la máxima efectividad por la vía de la independencia es como tratar de jugar al tenis con un palo de golf: la herramienta no se adecúa a la realidad. Haber ganado un mundial con un solo jugador, me resultaría imposible. Siendo interdependientes y trabajando en equipo, tengo la oportunidad de compartir lo mejor de mí y obtener lo mejor de los demás, y juntos, ser únicos.

Interior del libro infantil 'Seleno y Ali contra el miedo al fracaso', de Javier Muñoz Jiménez, que refleja con precisión la seminifinal y la final del Mundial de fútbol© Editorial The Businet Club
Interior del libro infantil 'Seleno y Ali contra el miedo al fracaso', de Javier Muñoz Jiménez, que refleja con precisión la seminifinal y la final del Mundial de fútbol

¿Qué nos enseña Rodri, al alzar su Balón de Oro, como ejemplo de trabajo silencioso frente al protagonismo individual?

Rodri nos deja una lección muy importante de resiliencia: venía de meses complicados, con una lesión grave que le hizo perderse buena parte de la temporada, y con un balón de oro por el que, como él comentó, parecía que "tenía que pedir perdón".  Y ha sido él quien ha llevado el peso del equipo desde una posición que no busca el aplauso fácil, sino el trabajo invisible que sostiene a los demás. Él mismo lo dijo con una frase que deberíamos regalar a nuestros hijos: que las nuevas generaciones se vean reflejadas en que "cuando uno tiene un mal momento, se puede levantar". Esto es inteligencia emocional: no hace falta ser el más vistoso para ser el más valioso, y los golpes de la vida no te definen, te preparan y te ayudan a evolucionar.

Javier Muñoz Jiménez, experto en desarrollo personal© Javier Muñoz Jiménez
Javier Muñoz Jiménez, experto en desarrollo personal