La ictericia es la coloración amarilla de la piel y de la esclerótica de los ojos. Puede estar causada por diferentes patologías, pero las más frecuentes que la generan, tanto en niños como en adultos, son las alteraciones hepáticas y las alteraciones de la sangre.
La causa que la provoca es el aumento de la bilirrubina en la sangre (hiperbilirrubinemia). Hay que dejar claro que la ictericia no es una enfermedad, sino un síntoma de diversas enfermedades, que nos avisa de un trastorno metabólico o de una alteración en diferentes órganos o sistemas. Hígado, vesícula biliar, conductos biliares, bazo y células de la sangre, son los más frecuentemente afectados que la originan.
Qué es la bilirrubina
La bilirrubina es un pigmento amarillo resultante de la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos de la sangre (hematíes). Se produce principalmente en el bazo y se conjuga y metaboliza en el hígado. Se almacena en la vesícula biliar, formando parte de la bilis, la cual es excretada al intestino delgado durante la digestión de los alimentos y finalmente es eliminada a través de las heces.
La ictericia no es una enfermedad, sino un síntoma de diversas enfermedades, que nos avisa de un trastorno metabólico o de una alteración en diferentes órganos o sistemas.
Existen dos tipos de bilirrubina. La no conjugada o indirecta, antes de pasar por el hígado, y la conjugada o directa, procesada por el hígado. Las causas más frecuentes de ictericia suelen ser las enfermedades hepáticas, hepatitis, cirrosis, tumores, la obstrucción de los conductos biliares, malformaciones, cálculos. Y las anemias hemolíticas, con la destrucción de los hematíes de las sangre.
Los síntomas guía que pueden aparecer acompañando a la hiperbilirubinemia son el color amarillo de la piel y la esclerotica de los ojos, las orinas oscuras, las heces claras, el dolor abdominal y los síntomas digestivos.
El diagnóstico se realiza a través de la analítica en sangre y orina. Bilirrubina total, directa e indirecta en sangre y urobilinógeno en orina.
Ictericia del recién nacido
La inmadurez hepática es la condición más frecuente que ocasiona la ictericia fisiológica del recién nacido. Suele estar presente entre el segundo y el sexto día de vida. La pigmentación comienza en cabeza, cara y ojos, desciende hasta los pies, para ir desapareciendo luego en dirección contraria, de pies a cabeza.
Excepto el cambio dolor en piel y ojos, no da otros síntomas clínicos. Las cifras de bilirrubina están elevadas pero no suelen superar los 10 mgrs. La bilirrubina es la no conjugada de reacción indirecta, todavía no metabolizada por el hígado y producida por la destrucción de los hematíes del recién nacido procedentes de la madre.
Las medidas terapéuticas en esta situación suelen ser mantener un buen estado de hidratación del bebé con suficiente aporte alimenticio y la fototerapia de luz natural o artificial. La mayoría de los casos de ictericia fisiológica no necesitan tratamiento y se resuelven de forma natural en pocos días.
Otras causas de ictericia en el niño
Existen además muchas otras patologías que pueden dar lugar a la aparición de ictericia en el niño durante las primeras semanas, meses o años de vida.
Debemos hacer distinción entre las que son producidas por la bilirrubina de reacción indirecta, la que no ha pasado por el hígado, de las otras, las conjugadas. Entre las primeras cabe distinguir las producidas por hemólisis, como son las producidas por incompatibilidad del grupo sanguíneo del feto y de la madre, sobre todo la incompatibilidad Rh con síndrome hemolítico del recién nacido, y las producidas por las infecciones neonatales, además de los defectos enzimáticos.
También las ictericias por la lactancia materna, o por mutaciones enzimáticas como la enfermedad de Gilbert. Las producidas por las de reacción directa incluirían a las hepatitis, la sepsis, la atresia biliar, la fibrosis quística y otras.
Kernicterus
El kernicterus, conocido también como ictericia nuclear, es una enfermedad que aparece en el recién nacido cuando la bilirrubina indirecta elevada en sangre se deposita en los ganglios y en los núcleos cerebrales, alterando el funcionamiento de las neuronas.
Las cifras de bilirrubina superiores a 20-25 mgrs/dl pueden ocasionar esta grave patología, sobre todo si el niño nació con peso bajo y prematuridad e inmadurez.
Los síntomas clínicos tempranos son: intensa ictericia, hipotonía, irritabilidad, letargo y dificultad para la alimentación. Más tarde aparecen síntomas neurológicos con hipertonía, mirada fija y convulsiones. Si el lactante sobrevive, con el tiempo aparecen síntomas de parálisis cerebral coreoatetósica, sordera nerviosa y variable retraso mental.
La precocidad y la velocidad del aumento de la bilirrubina son los signos que nos harán indicar una exanguinotransfusión, acto médico-quirúrgico terapéutico que consigue el intercambio de la sangre fetal por sangre nueva, limpia de bilirrubina.





