Salud

Dr. Eduardo Junco, pediatra, sobre la fatiga crónica en niños: "No se conocen las causas de este síndrome"


El problema surge cuando ese cansancio afecta a la vida diaria del menor y afecta a su vida social, familiar y académica


Dr. Eduardo Junco, pediatra© Dr. Eduardo Junco
17 de marzo de 2026 a las 13:08 CET

El cansancio o la fatiga es la causa más frecuente de queja de malestar en la especie humana. Estar cansados, cansarse después de una prolongada jornada escolar, es una queja frecuente en muchos niños, pero es una situación superable y recuperable. El problema se plantea cuando este síntoma, el cansancio, persiste por largo tiempo, no cede tras el descanso y produce de forma progresiva incapacidad para una vida social y escolar normal.

Antes de entrar en materia, bueno es aclarar que muchos niños dicen estar cansados cuando están aburridos, tienen sueño o deben realizar tareas que no les gustan, o intentar llamar la atención para obtener atenciones y cuidados. 

Teniendo previamente esto en cuenta, en medicina existe una entidad clínica conocida como fatiga crónica, que se define como la situación patológica causada por una fatiga o cansancio intenso de larga evolución, que da lugar a una reducción de la actividad física habitual en un porcentaje superior al 50% de su capacidad. 

El cansancio o la fatiga es la causa más frecuente de queja en la especie humana.

Dr. Eduardo Junco, pediatra

¿Por qué se produce la fatiga crónica?

Aunque el cansancio y la fatiga crónica son síntomas que dan lugar a una de las consultas más frecuentes en los consultorios médicos y en la mayor parte de los niños es posible encontrar una causa médica que lo justifique, en muchos otros pacientes no es posible encontrar una causa que lo genere, y en este grupo se incluyen muchos casos con 'fatiga crónica'. En realidad no se conocen las causas de este síndrome y, en la actualidad, son los procesos autoinmunes o las infecciones subclínicas provocadas por diversos virus, los procesos que con mayor posibilidad pueden causarlo.

Las enfermedades reumáticas, las hepatitis, los síndromes mononucleósicos, la malnutrición, la anemia, el estrés emocional y, en ocasiones, hasta la falta de sueño son situaciones a tener en cuenta.

Cómo darse cuenta de que el problema de un niño que dice estar siempre cansado es la fatiga crónica

  • Fatiga o cansancio de evolución crónica que no cede con el descanso y que crea incapacidad para la vida de relación familiar y escolar..
  • Dolor de cabeza de frecuente presentación.
  • Dolores articulares de variable localización (artralgias migratorias)
  • Febrícula o destemplanza.
  • Mialgias y debilidad muscular.
  • Dificultad para concentrarse e irritabilidad.
  • Trastornos del sueño. Sueño no reparador.
Niño cansado© Getty Images

El diagnóstico de la fatiga crónica

Esta enfermedad afecta más a mujeres adultas que a niños y se presenta con mayor frecuencia en la adolescencia y en las décadas medias de la vida.

Al no existir análisis específicos o pruebas médicas para realizar un diagnóstico objetivo, este se debe realizar por exclusión de otros procesos orgánicos o funcionales mejor conocidos, como alteraciones metabólicas, reumáticas o neurológicas.

¿La fatiga crónica tiene tratamiento?

Al desconocer su origen, el tratamiento de este síndrome tiende a ser sintomático, para mejorar la calidad de vida de los niños que lo padecen.

Se han probado diferentes terapias con variable éxito. Así, los antiinflamatorios no esteroideos y los corticoides han mejorado la sintomatología en muchos niños. El grupo de los estimulantes del sistema inmunitario también se han utilizado con variable éxito.

Diferencias entre astenia primaveral y fatiga crónica

1. Astenia primaveral:

  • Sensación temporal y estacional de cansancio, falta de fuerza y vigor.
  • Pérdida de interés por el entorno.
  • Somnolencia, apatía.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Cansancio precoz ante esfuerzos leves, recuperable con el descanso.

2. Fatiga crónica:

  • Fatiga intensa ante esfuerzos leves de larga evolución, no recuperable con el descanso.
  • Dolor de cabeza, mareos.
  • Dolores musculares y articulares.
  • Febrícula y destemplanza.
  • Trastornos del sueño.