Dra. Margarita Castro, neuropediatra, advierte: "La falta de sueño, las infecciones y la fiebre pueden facilitar la crisis epiléptica en niños"


La epilepsia benigna o autolimitada de la infancia suele aparecer en la primera infancia, alertando mucho a los padres. ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Cómo se aborda? Y, ¿de qué manera puede afectar al desarrollo del menor?


Dra. Margarita Castro© Dra. Margarita Castro
9 de febrero de 2026 a las 13:00 CET

Una de cada diez personas sufrirá una crisis epiléptica a lo largo de su vida. La epilepsia es una enfermedad neurológica que afecta a más de 500.000 personas en España y de la que se diagnostican unos 20.000 nuevos casos cada año en el país. Son datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), con motivo, hoy 9 de febrero, del Día Internacional de la Epilepsia.

Padecer una única convulsión no significa tener epilepsia, ya que la enfermedad se caracteriza por haber tenidos dos o más crisis convulsivas no provocadas. Las crisis se presentan porque hay una actividad eléctrica anómala en el cerebro, como explican desde la SEN,  y puede haber convulsivas y no convulsivas. "Las crisis no convulsivas se caracterizan principalmente por alteraciones del estado de conciencia o manifestaciones conductuales, mientras que las crisis convulsivas incluyen episodios de movimientos involuntarios abruptos, como rigidez muscular y sacudidas rítmicas", comenta el Dr. Manuel Toledo, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología.

En el caso de los niños, hay una patología específica que hasta ahora se venía denominando epilepsia benigna de la infancia, pero que en las últimas clasificaciones internacionales ha tomado el nombre de epilepsia autolimitada con puntas centro-temporales o epilepsia rolándica. 

Este síndrome epiléptico es el más frecuente en niños y tiene una incidencia de uno de cada 10.000-20.000 niños; lo que constituye un 15-25% de todos los tipos de epilepsia en menores de 16 años, según destaca la Dra. Margarita Castro Rey, neuropediatra en el Hospital Recoletas Salud Campo Grande de Valladolid y miembro del Grupo de Trabajo de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). Con ella hemos charlado de las implicaciones de este tipo de epilepsia en la infancia.

En el 85-90% de los casos, las crisis desaparecen una vez se alcanza la adolescencia

Dra. Margarita Castro Rey, neuropediatra

¿Cuándo suele aparecer y cómo se manifiesta?

La epilepsia benigna de la infancia o autolimitada suele debutar entre los 3 y los 14 años, "con un pico de mayor incidencia a los 8-9 años", destaca la experta. Es más frecuente en niños que en niñas, y "generalmente las crisis suceden durante el sueño, al poco tiempo de dormirse o al despertar, y consisten en un ruido como de 'ahogo-atragantamiento' seguido de movimientos rítmicos de la cara, o el cuerpo, y frecuentemente dificultad para hablar".

Este tipo de síntomas pueden aparecer también en otro tipo de epilepsias, como las estructurales, las post-infecciosas o las metabólicas, por lo que es necesario descartar que se trate de ellas. "En el 85-90% de los casos, las crisis desaparecen una vez se alcanza la adolescencia. En caso de que la evolución del cuadro no sea la correcta debemos descartar otras epilepsias con las que podría confundirse", advierte la Dra. Castro.

epilepsia refractaria infantil© AdobeStock

¿Puede condicionar el buen desarrollo del menor?

"El tener muchas crisis epilépticas, o una actividad epileptiforme con una persistencia significativa podría condicionar el desarrollo del menor, su aprendizaje e incluso alterar su comportamiento. Aunque a largo plazo el pronóstico sea excelente, debemos tener en cuenta estos aspectos en el abordaje terapéutico e individualizarlo en cada caso", señala la especialista de la SENEP.

En todo caso, es muy importante que estos niños tengan una buena rutina e higiene del sueño. Hay que tener en cuenta que la falta de descanso, los contextos infecciosos y la fiebre "pueden disminuir el umbral convulsivo y favorecer la aparición de crisis".

Niño en el pediatra© JenkoAtaman - stock.adobe.com

¿Cómo se aborda este tipo de epilepsia infantil?

Los especialistas siempre tratan de hace un manejo conservador en estos casos. "La decisión de iniciar o no tratamiento antiepiléptico se individualiza en función del número de crisis, la frecuencia de estas, la actividad epileptiforme registrada en el electroencefalograma y también, muy importante, las circunstancias o situaciones familiares y personales de cada paciente", señala la neuropediatra.

En el caso de que se prescriba algún fármaco antiepilépticos, este tiene que mantenerse durante al menos uno o dos años, desde que se produce un control total de las crisis, como recuerda la especialista. Es una patología crónica que debe manejar un neuropediatra actualizado, pues puede verse implicado el desarrollo del niño. Además, precisa de una coordinación multidisciplinar entre las unidades de epilepsia infantiles y los centros de menor nivel para garantizar así la mejor asistencia a los pequeños afectados.