Quien fuera primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, ha confesado este miércoles en su podcast, ‘IMO with Michelle Obama & Craig Robinson’, que ella y su marido, Barack Obama, se encuentran en una nueva fase de de pareja. "Nuestras hijas ya crecieron, se fueron", comentaba en referencia a sus hijas Malia, de 27 años, y Sasha, de 24. “Estamos en una nueva etapa de la vida”. Una etapa a la que, no cabe duda, hay que adaptarse: “Volvemos a estar solos él y yo. Lleva tiempo”, añadía.
Es ley de vida y, en realidad, el fin último por el que se cría y se educa a los hijos: para que vuelen solos. Sin embargo, llegado el momento, puede no resultar fácil, aunque también tenga el lado positivo de la calma que se recupera y de la posibilidad de volver a centrarse en la relación de pareja. Hemos hablado con Luis Guillén Plaza, psicólogo general sanitario especializado en terapia de pareja, en terapia sexual y en educación sexual del centro Psicopartner (www.psicopartner.com), acerca de cómo afrontar esta etapa de la vida para afrontarla lo mejor posible. ¿Es posible vivirla con ilusión y con alegría?
Algunas personas viven esta etapa con cierta nostalgia o sensación de pérdida, mientras que otras la experimentan como una oportunidad para recuperar espacios personales.
¿Cómo se adapta la vida en pareja tras la marcha de los hijos del hogar conyugal?
La salida de los hijos del hogar supone una transición importante dentro del ciclo vital de la familia. Durante muchos años, gran parte de la organización diaria, las conversaciones y las decisiones de la pareja han estado vinculadas a la crianza, por lo que cuando los hijos se independizan se produce un cambio significativo en la dinámica familiar. Es lo que popularmente se conoce como el síndrome del nido vacío, aunque en realidad no siempre implica sufrimiento, sino más bien una etapa de reajuste.
En este momento, la pareja vuelve a ocupar el centro de la vida cotidiana. Aparece más tiempo disponible, cambian las rutinas y también el ritmo del hogar. Algunas personas viven esta etapa con cierta nostalgia o sensación de pérdida, mientras que otras la experimentan como una oportunidad para recuperar espacios personales y actividades que habían quedado en segundo plano.
La adaptación consiste, sobre todo, en reorganizar la vida diaria y en encontrar un nuevo equilibrio emocional dentro de la pareja. Cuando existe una base sólida de comunicación y respeto mutuo, esta transición suele vivirse como un proceso natural de evolución dentro de la relación.
¿Que los hijos se vayan de casa puede cambiar la perspectiva sobre la pareja o el sentido de la vida?
Es bastante habitual que la marcha de los hijos genere una especie de revisión vital. Durante años, la crianza ha sido uno de los proyectos centrales de la vida familiar, y cuando ese rol pierde protagonismo muchas personas comienzan a replantearse cuáles son ahora sus prioridades, sus objetivos personales o el sentido de esta nueva etapa.
Además, muchas personas han construido una parte importante de su identidad alrededor del papel de madre o padre. Cuando los hijos se independizan, puede aparecer una sensación de vacío o de desorientación que forma parte de un proceso de reajuste emocional bastante común.
En algunas parejas, esta transición también puede poner de manifiesto diferencias que antes pasaban desapercibidas por la intensidad de la vida familiar: distintos intereses, expectativas sobre el futuro o formas de entender esta nueva etapa de la vida. Esto no significa necesariamente que la relación esté en crisis, sino que la pareja está atravesando una fase de adaptación.
¿Qué hacer si esta etapa afecta negativamente a la relación?
Cuando uno o ambos miembros lo viven con dificultad, es importante normalizar estas emociones y poder hablar abiertamente de ellas. Compartir cómo se está viviendo el cambio, mantener una red social activa y desarrollar nuevos proyectos personales o comunes puede ayudar mucho en este proceso. Si el malestar se mantiene en el tiempo o empieza a afectar a la relación, acudir a orientación psicológica o terapia de pareja puede ser una herramienta muy útil para acompañar esta transición.
La adaptación consiste, sobre todo, en reorganizar la vida diaria y en encontrar un nuevo equilibrio emocional dentro de la pareja.
¿Cómo retomar la vida en pareja tras la marcha de los hijos?
Esta etapa ofrece una oportunidad interesante para redescubrir la relación desde un lugar diferente. Durante muchos años la pareja ha estado muy centrada en la función parental, por lo que ahora aparece más espacio para atender el vínculo de pareja en sí mismo.
Retomar la vida en pareja implica recuperar tiempo compartido, volver a generar experiencias juntos y cultivar la conexión emocional. A veces se trata de cosas muy sencillas: conversar con más calma, retomar actividades que antes disfrutaban juntos o explorar nuevos intereses comunes.
También es un buen momento para mirar hacia el futuro y plantearse nuevos proyectos o metas compartidas. Muchas parejas descubren que, una vez superado el primer periodo de adaptación, esta etapa puede convertirse en un momento de mayor libertad personal y de fortalecimiento del vínculo.
Lejos de ser únicamente una etapa de pérdida, la independencia de los hijos puede abrir un nuevo capítulo en la relación de pareja, en el que ambos miembros vuelven a elegirse desde una etapa vital distinta.





