El foco de los posibles problemas de salud mental que se asocian al uso de pantallas por parte de los menores se ha puesto siempre en las redes sociales o en videojuegos online y es ahí donde se reclaman más controles parentales. Sin embargo, las plataformas de mensajería instantánea también son un vehículo muy potente para difundir información o comentarios dañinos y, de hecho, son también utilizadas habitualmente, en casos de bullying, por parte de los acosadores, para hacer daño a la víctima. Además de una vía rápida para compartir imágenes de otros menores o incluso de contenido para adultos.
“Aunque lo ideal sería retrasar el acceso a ciertas redes sociales y de comunicación a los adolescentes, la mayoría de familias al llegar la adolescencia dan acceso a WhatsApp a sus hijos”, señala Ainhoa Brantuas, psicóloga general sanitaria y directora del Instituto Psicológico de Atención Integral (IPAI). “Por este motivo, algunas medidas de control parental podrían ser de ayuda para algunas familias y permitirían proteger a los adolescentes de riesgos como el phishing o situaciones de bullying o abuso escondidos en perfiles desconocidos, entre otros”, añade. Por eso Meta ha dado la sorpresa este jueves: está implementando ya controles parentales en WhatsApp.
Lo más relevante para que los adolescentes hagan un buen uso de las redes sociales y de comunicación es que estás medidas vayan acompañadas de espacios en familia para dialogar sobre los riesgos que implican.
¿En qué consisten los nuevos controles parentales en WhatsApp?
Estos primeros controles parentales de WhatsApp en los que ya está trabajando Meta permitirán a los padres limitar con quién hablan sus hijos, así como revisar los mensajes "sospechosos" que puedan recibir de extraños, según recoge el diario The Sun. Para ello, parece ser que no se podrá hacer desde una cuenta común de WhatsApp, como las que cada usuario tiene ahora mismo, sino que será necesario abrir otra cuenta administrada por los por padres para los menores.
“Las cuentas administradas por los padres se centran en los mensajes privados y las llamadas, para que los usuarios más jóvenes puedan conectar con sus seres queridos con la ayuda de un padre o tutor”, dice a Hola.com Courtney Cooper, Director of Policy de WhatsApp. “Se basan en las protecciones ya disponibles para todos los usuarios de WhatsApp, con controles parentales adicionales y ajustes predeterminados adecuados a su edad, diseñados específicamente para los usuarios más jóvenes”.
Cooper aclara que un padre o tutor debe configurar la cuenta y vincularla a su propio dispositivo, lo que “le permite gestionar la configuración de privacidad, revisar las solicitudes de mensajes de personas que no están en la lista de contactos y aprobar las invitaciones a grupos antes de que sus hijos preadolescentes puedan unirse”. Puntualiza que las cuentas administradas por los padres no incluyen funciones como IA en Meta, canales o estado.
En este punto es importante entender que todas las conversaciones personales siguen siendo privadas y están protegidas con cifrado de extremo a extremo. Por tanto, nadie, ni siquiera WhatsApp, puede verlas ni escucharlas. La gran novedad viene de que los padres tiene la opción de revisar los mensajes de desconocidos (de usuarios que no estén registrados como contactos) y administrar los ajustes de privacidad de la cuenta. "Hemos dedicado mucho tiempo a consultar con expertos para diseñar estas funciones de forma cuidadosa", asegura la portavoz de WhatsApp.
¿Control parental o intromisión a la privacidad?
Aunque estos nuevos controles parentales es que los progenitores no tendrán acceso total a los mensajes que reciban sus hijos, sino únicamente a aquellos que reciban de extraños, muchos padres se cuestionarán si es ético establecer un control parental en la plataforma de mensajería que utilizan sus hijos. “Implementar controles parentales no significa limitar su derecho a expresarse o desconfiar de ellos, sino ejercer una función básica de protección y acompañamiento que nos corresponde como adultos”, asegura con rotundidad al respecto Carmen Ribó, neuroeducadora y asesora de comportamiento infantil y crianza respetuosa (@carmenprieto__crianza).
Implementar controles parentales no significa limitar su derecho a expresarse o desconfiar de ellos, sino ejercer una función básica de protección y acompañamiento que nos corresponde como adultos
"Los controles parentales son una herramienta útil, pero siempre que se acompañe de un proceso de aprendizaje, no solamente en WhatsApp, sino en cualquier tipo de contacto que el menor tenga con el mundo digital", plantea Esther Rincón, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, profesora del Departamento de Psicología y Pedagogía de la Facultad de Medicina de la Universidad San Pablo-CEU y autora del libro Hiperconectados. ¿Abusan nuestros hijos del móvil e Internet? (Ediciones Pirámide). "¿Por qué? Porque los padres se suponen que son los líderes naturales de los niños y deben ser ellos los que les enseñen a detectar, por ejemplo, señales de desconocidos, la exposición a contenidos inapropiados, la presión social que pueden recibir online, etc".
Expone que lo adecuado es que ese control parental sea, más que una supervisión en términos de control férreo, una manera de compartir información de una forma progresiva y más gradual en base a la edad. "Tenemos que tener en cuenta que los adolescentes todavía no tienen desarrollada la capacidad de autorregulación plenamente por una inmadurez del córtex prefrontal".
Ribó también habla de la necesidad de tener en cuenta que el cerebro adolescente todavía está en pleno desarrollo, “especialmente las áreas relacionadas con la autorregulación, el pensamiento crítico y la toma de decisiones”. Esto hace que el adolescente, el preadolescente y mucho más aún los niños más pequeños sean “más vulnerables a la presión social y a contenidos para los que aún no están preparados” y que les pueden llegar por estas plataformas.
Cómo hablar con nuestro hijo de los controles parentales
Partiendo de la premisa de que los controles parentales son una necesidad, la siguiente cuestión es cómo se le explica al hijo que los vamos a implementar en casa. “La clave está en cómo se plantean estos controles. Es importante compartirlo con ellos desde la transparencia, explicando los riesgos que existen en el entorno digital y configurando juntos estas herramientas de seguridad”, señala Carmen Ribó. “Cuando los adolescentes comprenden que no se trata de control, sino de cuidado, es más fácil que lo integren como parte de un aprendizaje responsable del uso de la tecnología”.
Y, para ello, es clave la educación: “no podemos olvidar que lo más relevante para que los adolescentes hagan un buen uso de las redes sociales y de comunicación es que estás medidas vayan acompañadas de espacios en familia para dialogar sobre los riesgos que implican” -subraya la psicóloga Ainhoa Brantuas-, “así como poderles transmitir (y respetar) que estás medidas buscan su protección y no la invasión de su intimidad”.





