La soledad no deseada es una de las grandes problemáticas, muchas veces invisible, de la sociedad actual. Afecta a las personas mayores y, por sorprendente que pueda resultar, especialmente a los adolescentes y a los jóvenes, tal y como ponen de manifiesto diversos estudios; entre ellos, uno de los más recientes y más relevantes: el Barómetro de la soledad no deseada en España 2024, promovido por la Fundación ONCE y la Fundación AXA en el marco del Observatorio Soledades. Una de las conclusiones del estudio que más llaman la atención es que el 25,5% de los jóvenes españoles entre 16 y 29 años siente soledad en la actualidad y que el 69% de los chicos y chicas de esta franja de edad siente soledad en el presente o bien la ha sentido en algún momento de su vida.
El barómetro promovido por la Fundación ONCE y la Fundación AXA apunta a que la soledad no deseada afecta al 5,6% de las personas entre 55 y 74 años y se dispararía a partir de los 75. Además, cabe destacar que la prevalencia de la soledad en las mujeres es especialmente superior a la de los hombres en edades avanzadas, situación que estaría relacionada con la mayor esperanza de vida entre las mujeres y con la tendencia cultural de que las mujeres se casen con hombres de mayor edad, según indica el mismo estudio.
Por todo ello, las instituciones están buscando vías para, si no acabar con la soledad no deseada (cuestión que parece más bien una quimera), sí paliarla todo lo posible. Así, el Consejo de Ministros ha aprobado este martes el Marco Estratégico Estatal de Soledades (2026-2030) que, si bien no es vinculante (es decir, de obligado cumplimiento), establece una ruta a seguir en todas las Autonomías. En su elaboración han participado once ministerios, las comunidades autónomas, entidades locales y académicas y organizaciones sin ánimo de lucro del tercer sector.
Es importante que los adolescentes que se sienten solos busquen ayuda profesional, familiar o de amigos, y que desarrollen actividades que les aporten bienestar.
Este Marco Estratégico Estatal se centra, sobre todo, en la detección temprana y en algunas propuestas dirigidas a buscas la socialización de las personas afectadas. Para detectar a tiempo o lo antes posible la soledad no deseada, la responsabilidad recaerá fundamentalmente en el sistema sanitario (la enfermera de cabecera), el sistema educativo (con el coordinador de bienestar) y los servicios sociales. También se propone crear figuras de apoyo en cada barrio o pueblo, que sean capaces de ver que una persona se siente sola y proponer actividades más concretas de acompañamiento.
La soledad no deseada, un problema social que absorbe vidas
“La soledad no deseada se entiende como el sentimiento subjetivo y angustiante que emerge cuando la persona percibe una diferencia entre las relaciones sociales deseadas y las que realmente tiene, pudiendo ser insuficientes o carentes de significado personal”, nos dice Carla Ruiz, psicóloga de residencias Bouco. “En los mayores, esto puede tener múltiples efectos sobre la salud”.
Algunos de los efectos más habituales son un mayor riesgo de desarrollar sintomatología depresiva o ansiosa. “A su vez, puede influir en el deterioro cognitivo, generando mayor incidencia de demencia, así como mayor limitación funcional y fragilidad”, añade la psicóloga. “Por tanto se asocia a una menor calidad de vida tanto física como mental”.
En el caso de los adolescentes, el grupo de edad más afectado por la soledad no deseada, les impacta especialmente “porque están en una etapa de cambios y búsqueda de identidad”, indica el Dr. Víctor Navalón Monllor, psiquiatra infanto-juvenil del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, que advierte de que esa soledad no buscada puede tener consecuencias negativas para la salud física y mental de los adolescentes, como depresión, ansiedad, problemas de sueño, bajo rendimiento académico, conductas de riesgo o ideación suicida. “Es fundamental que los padres y los educadores estén atentos a los signos de soledad en los adolescentes y les ofrezcan apoyo, comprensión y orientación”.
Dada la gravedad de las consecuencias que puede conllevar, que podrán variar en función de la edad de la persona afectada, el Marco Estratégico Estatal busca dejar patente que la soledad no deseada no es solo un problema individual, sino que se trata de una problemática social que es necesario abordar y que precisa de medidas y soluciones concretas.
Medidas para paliar la soledad no deseada
De cara a frenar la soledad no deseada entre las personas de mayor edad, el marco estatal propone incentivar el cohousing (en el que cada persona reside en una vivienda independiente, pero con multitud de espacios en común con los vecinos) y otros modelos de vivienda colaborativa, así como otorgar un papel mucho más destacado a los centros de día y residenciales, que se convertirían, en cierto modo, en puntos de encuentro, pues la idea es que alberguen comedores comunitarios abiertos a las personas mayores del pueblo o del barrio, que ofrezcan un servicio de reparto de comida a domicilio para aquellos mayores que lo necesiten y, por último, que ofrezcan actividades culturales y de ocio.
La soledad no deseada puede influir en el deterioro cognitivo, generando mayor incidencia de demencia, así como mayor limitación funcional y fragilidad.
Aspectos, muchos de ellos, que ya llevan tiempo realizando muchas residencias de mayores y centros de día, que “cumplen un papel esencial en la lucha contra la soledad de las personas mayores”, según señala Carla Ruiz, quien nos cuenta que en los centros que ella trabaja, los mayores no solo están acompañados por el personal en todo momento, sino que también tienen un psicólogo a su disposición y realizan actividades significativas en grupo, como encuentros intercentros o encuentros intergeneracionales periódicos con alumnos de colegios o institutos de la zona, terapias con animales, eventos gastronómicos con familias o terapias emocionales. “En definitiva, hacen vida en comunidad”, añade. “El objetivo final es prevenir dicha soledad creando relaciones y experiencias significativas que fomenten la conexión social, emocional y afectiva”.
Soledad no deseada en adolescentes
Para hacer frente a la soledad no deseada en adolescentes y jóvenes, el marco estatal aprobado en Consejo de Ministros destaca la figura del coordinador de bienestar, que debe estar presente en todos los centros escolares. Este rol, que recae normalmente en uno de los profesores del centro, tiene un papel muy importante en lo que al acoso escolar se refiere, el cual es uno de los factores que más habitualmente están detrás de la soledad en estas franjas de edad. “El bullying puede causar humillación, rechazo, violencia y trauma en las víctimas, y dificultar su integración social”, según indica el Dr. Navalón.
El psiquiatra infanto-juventil nos comenta que hay otros aspectos emocionales o psicológicos que pueden influir en la soledad de los adolescentes, como la baja autoestima (que puede hacerles creerse no merecedores de afecto), la depresión (que puede provocarles pérdida de interés por las actividades que antes disfrutaban), la ansiedad (que puede dar lugar a una mayor dificultad para relacionarse con los demás), el estrés (que puede afectar al estado de ánimo y a la salud física de los adolescentes) y el perfeccionismo (que puede llevar a la autoexigencia y a la insatisfacción con uno mismo y con los demás).
“Estos aspectos pueden hacer que los adolescentes se sientan solos, incomprendidos, tristes o vacíos, y que tengan dificultades para establecer o mantener relaciones sociales satisfactorias”, subraya. “Por eso, es importante que los adolescentes que se sienten solos busquen ayuda profesional, familiar o de amigos, y que desarrollen actividades que les aporten bienestar, como el deporte, el arte, el voluntariado o los hobbies”.





