La adolescencia es un periodo de la vida en el cual se producen notables cambios, por el desarrollo y la maduración del cuerpo y de la mente. Es una época en la que nuestro hijo ha dejado de ser un niño, pero todavía no se ha convertido en un adulto. El inicio y la duración de la adolescencia tiene fechas variables, pues dependen de factores genéticos, hereditarios y ambientales. El comienzo suele ser previo al inicio de la pubertad, alrededor de los 11 años, y su final allá por los 19. La adolescencia es una edad crítica donde se producen infinidad de cambios biológicos, sexuales, emocionales y sociales, todos ellos de una enorme trascendencia para la vida del adulto.
Una adolescencia sana, vigilada por padres y educadores, en la que se han cultivado y formado, con esfuerzo y tenacidad, tanto el cuerpo como la mente, es una garantía de un adulto sano, solvente, autónomo y apto para la vida futura del adulto.
Los cambios en la esfera intelectual, emocional y social son de una importancia trascendental y tanto los padres como los educadores deberán estar muy atentos a ellos.
Como vigilar el desarrollo y la salud física del adolescente
El organismo del adolescente se caracteriza por el desarrollo y la maduración de su cuerpo con la modificación y el aumento de los tejidos corporales. Estas son las características de este periodo. Recordad que este tiempo incluye la pubertad y en él se encuentra también la fase de crecimiento acelerado en peso y en talla, más llamativa de la vida.
Por eso es tan importante durante la adolescencia insistir en la realización de ejercicio y en la práctica deportiva. Hacer ejercicio de forma habitual es clave para favorecer su desarrollo, pues aumenta la secreción de la hormona de crecimiento, mantiene el aumento de peso, aumenta el apetito, beneficia el sueño nocturno y mejora la postura, la coordinación y la fuerza muscular. Acostumbrarle a hacer deporte es una excelente inversión para su salud futura.
Controles médicos del adolescente
Los controles médicos que se recomiendan realizar a lo largo de la adolescencia son:
- Control de peso, talla y presión arterial cada seis meses.
- Revisión de su calendario vacunal y aplicación de las últimas vacunas.
- Inculcar buenos hábitos de higiene y vigilar su dieta alimenticia.
- Revisión de los órganos de los sentidos, principalmente la vista y el oído.
- Revisión odontológica anual.
- Vigilancia y estudio de la estructura ósea para descartar dismetrías, moldeamientos, cifosis y/o escoliosis.
- Realización de estudio analítico hematológico y metabólico al final de la adolescencia.
Algunas características psicológicas de la adolescencia
Recordar que este es el tiempo del “enfrentamiento generacional”: el adolescente deja de ser un niño y se está “haciendo mayor”, empieza a tener criterio propio y, por lo tanto, critica muchas de las cosas que le rodean:
- Se produce un descubrimiento progresivo de sí mismo y de su mundo interior.
- Aparecen sentimientos vivos y variables ante personas, animales o cosas.
- Experimenta una sensación de independencia intelectual con respecto a su familia.
- Elige sus amistades. Crea un grupo y se siente más a gusto entre individuos de su misma edad y condición.
Como vigilar el desarrollo intelectual del adolescente
Los cambios en la esfera intelectual, emocional y social son de una importancia trascendental y tanto los padres como los educadores deberán estar muy atentos a ellos.
El desarrollo intelectual del adolescente conlleva el paso de la irresponsabilidad y dependencia del niño a convertirse en un adulto responsable, con criterio, con sentido crítico y con personalidad e ideas propias.
- Prestad atención a sus evaluaciones académicas.
- Obtener información directa de su rendimiento escolar, sus relaciones sociales y su comportamiento, a través de sus maestros y profesores.
- Establecer rutinas en el hogar y horas dedicadas al estudio.
- Acordar un horario de ocio y discutir aficiones y gustos. Hablar de actividades deportivas y del uso y abuso de pantallas, teléfonos móviles, televisión y música.
- Preguntarle por sus relaciones e intentar conocer de forma directa a sus amistades y compañeros.
- Hablar con él sobre sus sentimientos, preocupaciones, pensamientos e ideas.





