La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de retirar a España el estatus de país libre de sarampión, tras constatar un año de transmisión continuada del virus. Es una situación que llega después de décadas en que la infección se había controlado totalmente gracias a los altos índices de vacunación. Ahora, ha habido un aumento de casos, brotes y transmisión, lo que ha levantado la voz de alarma.
Era una posibilidad sobre la que venían advirtiendo los expertos desde hace un tiempo. Si en el año 2023 hubo 14 casos confirmados de sarampión, en el 2024 fueron 229 casos, y en el 2025, 397 casos, según datos del Ministerio de Sanidad. El problema que se plantea afecta a toda la sociedad y exige respuestas a varios niveles. El Dr. Luis Buzón, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), nos pone en contexto de la importancia de esta situación.
El sarampión, una enfermedad que no es benigna
"El sarampión es una enfermedad compleja; no es, para nada, una enfermedad banal", destaca el experto. "En la fase 1 pueden aparecer complicaciones graves en forma de encefalitis, meningitis y afectaciones de otros órganos, pero también puede haber efectos adversos tardíos, pasados los años, en forma de complicaciones neurológicas devastadoras. Además, en el año posterior a padecer un sarampión, son mucho más frecuentes las infecciones bacterianas de todo tipo", advierte.
El sarampión se muestra como un cuadro pseudo catarral, con fiebre muy alta, tos, conjuntivitis, enrojecimiento ocular, malestar general, unas manchas dentro de la boca (que a veces pueden no ser visibles) y, pasados unos días, aparece un exantema, lesiones corporales en forma de pápulas por todo el cuerpo.
"No hay tratamiento para el sarampión, no hay ningún antiviral efectivo", destaca el infectólogo, con lo cual hay que esperar que pase la infección y que no se complique, aunque la realidad es que uno de cada cinco menores de cinco años que se contagian de la enfermedad tienen que ser hospitalizados.
Una infección sumamente contagiosa
El sarampión se transmite por la vía aérea, y cursa en forma de brotes. Hay un hecho muy significativo y es que "cuesta encontrar médicos menores de 50 años que hayan visto un sarampión alguna vez en su vida", comenta el Dr. Buzón. La forma de extenderse es muy rápida, por ejemplo, en un medio hospitalario a donde acuden los padres con el niño porque se encuentra mal. A partir de ahí puede surgir un brote, porque de todos los virus que están en contacto con humanos, el sarampión es el más contagioso y transmisible por vía aérea. De hecho, por ejemplo, es 15 veces más transmisible que la gripe, según datos de la SEIMC, y mucho más que el SARS-Cov-2, del COVID-19.
"Si hay un caso de sarampión, se va a infectar mucha gente de alrededor, esa gente de alrededor, antes de enterarse, lo va a transmitir a mucha otra gente, que es lo que produce una explosión de casos alrededor de un caso índice. Es un virus muy, muy contagioso. Si en una guardería de niños menores de un año sin vacunar hubiera un caso, lo más probable es que se infectaran todos", alerta.
¿Cuál es la protección más efectiva contra el sarampión?
"España había sido durante décadas un país libre de sarampión por un único motivo: la vacunación con la triple vírica", destaca el Dr. Luis Buzón. "Esta vacuna es uno de los mayores éxitos en la historia de las enfermedades infecciosas, pues antes de disponer de ella el sarampión producía muertes durante la fase aguda y había complicaciones neurológicas tardías".
¿Cuál ha sido el problema? Para que un país esté totalmente protegido frente al sarampión, el índice de cobertura vacunal de la población en conjunto debe alcanzar el 95%. De esta forma, "prácticamente se hace imposible que se produzca transmisión de sarampión en nuestra comunidad porque, aunque apareciera un caso, si toda la gente está inmunizada en torno a él, la transmisión se ve cortada". Pero la realidad es que en el año 2025, España bajó al 92% de vacunación, un valor que ya no garantiza esa protección.
La recomendación del experto es clave: "A los padres les diría: vacunar, vacunar y vacunar a sus hijos". En España, la vacuna triple vírica, que es la que protege frente al sarampión, se pone en dos dosis, en el primer año y en el tercer año de vida. "Por debajo de tres años, los niños están parcialmente protegidos con una dosis y son totalmente vulnerables hasta que tienen la primera dosis puesta", recalca. Por este motivo, algunas comunidades autónomas están planteándose la posibilidad de adelantar la segunda dosis de la vacuna a los dos, en lugar de a los tres años.
Un problema de salud pública
Hay otro problema, y es que los ancianos ya han perdido probablemente parte del efecto protector de la vacuna, y además, "la población que nació entre 1970 y 1981 recibió una única dosis de esta vacuna, que luego se vio que no es totalmente protectora, por lo que es un poquito más vulnerable también y, de contagiarse, es susceptible de tener un sarampión un poco más complicado", indica el especialista.
Cuando hablamos de este tipo de infecciones que pueden volver a ser habituales entre la población, no hay que olvidar el impacto que podrían tener sobre pacientes inmunodeprimidos, pacientes oncológicos o recibiendo quimioterapia , ancianos... "porque se pueden contagiar, y tener sarampión en la edad adulta es algo muy peligroso", alerta el infectólogo.
En España, la vacunación es un acto libre: los padres tienen potestad para decidir si vacunan o no a sus hijos. "Si la gente, en el uso de su libertad individual, decide no vacunar a sus hijos, desde un punto de vista médico están incurriendo en un error catastrófico, exponiendo a sus hijos a un riesgo incrementado de ponerse enfermos y de morir por enfermedades evitables", señala. Y añade. "Y de manera secundaria está exponiendo a los convivientes de esos niños; entonces aquí surge el eterno debate entre libertad individual versus salud pública, y yo creo que en determinadas circunstancias debe primar el beneficio colectivo".
Además, el experto cita la gran importancia de que en las políticas públicas se implementen programas estandarizados para garantizar un estatus vacunal a la población migrante, "para evitar que los fenómenos migratorios favorezcan la aparición de casos importados y brotes secundarios". Es un hecho que en muchos países desfavorecidos, la cobertura vacunal es deficiente y, al llegar a España, se les debería garantizar la protección vacunal de la que se goza aquí para evitar brotes que se pueden producir en migrantes no vacunados. Porque "la doble dosis de la vacuna del sarampión es una vacuna infalible", concluye.








