La suya es la historia de una actriz con un guion extraordinario. Parecía que el destino de Laia Costa iba a escribirse entre despachos, hasta que descubrió que su verdadera vocación no estaba en el mundo de la Publicidad y las Relaciones Públicas —la carrera que había estudiado—, sino en otro muy distinto, el de la interpretación. Y de no haber dado aquel giro de ciento ochenta grados, no estaríamos hablando con una intérprete que triunfa dentro de nuestras fronteras, pero también mucho más allá de ellas.
Laia ha demostrado ser una mujer de retos, y el último ha sido ponerse en la piel de la subinspectora Carla Mencía en Colisión, un thriller apasionante en el que un grupo de policías investiga un atraco que ellos mismos han cometido y en el que nadie es exactamente quien aparenta ser.
La película —una idea original de Ramón Campos, de 'Bambú producciones', y el director Daniel Sánchez Arévalo—, se estrenará en Netflix el próximo 30 de octubre. "Dani es un gran director de actores, muy generoso, y en este rodaje tenía la ilusión de quien estrena algo. Te contagia. Cuando una historia tiene tantas capas, hay que confiar en la mano del director, y con él era fácil", nos cuenta.
Además, lo ha hecho al lado de un elenco que, nos asegura, "es maravilloso". "Dani lo llamó un dream team y no exageraba". Luis Zahera, Karra Elejalde y Lluís Homar, Tamar Novas, Álvaro Cervantes y con la colaboración de Adriana Ozores. "Trabajar con ellos es aprender mirando".
"Me atraen los personajes que no entiendo a la primera", nos dice Laia, que, en esta ocasión, se pone en la piel de una subinspectora de policía Carla Mencía, que esconde muchos secretos
La tendencia de ser fiel a una misma
La moda también envía mensajes. Si entráramos en tu armario, ¿qué nos diría?
Creo que mi armario os decepcionaría bastante (risas). Hay muchos vaqueros, ropa cómoda y prendas que he ido heredando de los personajes que he interpretado. Priorizo la comodidad, pero sí me interesa mucho como lenguaje creativo, como una forma de expresión. Me gusta cuando hay una historia detrás de una prenda, cuando existe una propuesta artística o artesanal.
¿Eres de seguir tendencias o tienes un estilo muy marcado (y prefieres mantenerte un poco al margen de lo que 'está de moda')?
No sigo demasiado las tendencias. Me interesa más encontrar cosas con las que me sienta identificada. Creo que la ropa tiene que acompañarte, no disfrazarte. Aunque también me gusta la posibilidad de jugar, de experimentar con cosas que normalmente no llevaría. Depende del contexto.
¿Cuáles son tus básicos infalibles?
Mis básicos infalibles son pijama y una buena peli.
"Recuerdo la alfombra roja de los BAFTA en 2017, tuve una pequeña discusión porque querían que llevara un vestido con el que no me sentía cómoda. Al final me dijeron: 'Tienes que elegir entre jugar o ser tú misma'. Y yo, desde entonces, elijo ser yo misma"
De vestir en el día a día a hacerlo para una alfombra roja hay un abismo. ¿Cómo te preparas para estas grandes ocasiones y cómo se gestiona ese momento de estar bajo el foco?
Recuerdo la alfombra roja de los BAFTA en 2017, tuve una pequeña discusión porque querían que llevara un vestido con el que no me sentía cómoda. Al final me dijeron: 'Tienes que elegir entre jugar o ser tú misma'. Y yo, desde entonces, elijo ser yo misma. Por ejemplo, no suelo llevar tacón alto en una alfombra roja, y priorizo ir cómoda y no pasar frío.
A menudo has interpretado a personajes muy reales, y en Colisión lo haces de nuevo. ¿Sientes que el cine actual se está reconciliando con la belleza más real y con la cotidianidad?
Me gustaría pensar que sí. A mí me interesan mucho los personajes que no son perfectos. De hecho, cuando alguien me dice que un personaje mío le ha caído mal, me parece interesante. ¿Qué significa caer mal? ¿Que toma decisiones que no compartimos? ¿Que se equivoca? Creo que necesitamos personajes que nos permitan hacernos preguntas, no solamente identificarnos con ellos. Y también me interesa mucho esa belleza que aparece cuando dejamos de intentar embellecerlo todo. La vida está llena de imperfecciones y ahí hay muchísimo cine. En Colisión decidí no maquillarme. Yo sentía que el personaje podía estar así y que no necesitaba otra cosa. Y todo el mundo alrededor del proyecto lo entendió con absoluta normalidad. Tengo una hija de seis años y me gusta pensar que puede verme hacer una película con cuarenta años sin maquillaje y que eso está bien. Y mañana puede verme haciendo sesión para ¡HOLA! maquillada y también está bien. No quiero enseñarle a mi hija que no tiene que maquillarse, quiero enseñarle que puede decidir. El problema nunca es maquillarse o no maquillarse, sino desde dónde tomas esa decisión. Lo que me gustaría es que cuando ella sea mayor no sienta que, por ser mujer, tiene que tomar una opción determinada. Para eso necesitamos que esas mujeres del futuro tengan ejemplos, referentes. Y para ello más que decirlo, debemos hacerlo, porque al hacerlo las cosas se dicen solas.
El reto
La película es un thriller trepidante. ¿Qué te llevó a decir que sí a este proyecto?
Venía de trabajar muchos meses fuera, a nivel internacional, con Wheel of Time y The Mummy, me apetecía y me apetece mucho trabajar en España. Además, ha sido una experiencia de primeras veces: mi primera vez con Bambú, con Netflix, y el primer thriller de Dani, que quería salir de su mundo y contar esta historia que escribió mano a mano con Ramón Campos. A mí me atraen mucho las primeras veces, porque traen una energía muy fresca.
¿Cómo ha sido trabajar a las órdenes de Daniel Sánchez Arévalo quien, además, debuta en un nuevo género? ¿Y compartir set con Luis Zahera, Kala Errejalde, Tamar Novas, Álvaro Cervantes y Lluís Homar?
Dani es un gran director de actores, muy generoso, y en este rodaje tenía la ilusión de quien estrena algo. Te contagia. Cuando una historia tiene tantas capas, hay que confiar en la mano del director, y con él era fácil. Y el elenco es maravilloso; Dani lo llamó un dream team y no exageraba. Luis Zahera, Karra Elejalde y Lluís Homar son actores a los que admiro desde hace años, y con Tamar y Álvaro hay mucha complicidad de generación. Trabajar con ellos es aprender mirando.
"A los 18 años te piden que decidas qué quieres hacer con tu vida y yo no lo tenía nada claro. Elegí Publicidad un poco por descarte. Fui ejecutiva de cuentas en una agencia y trabajaba tantas horas que tuve que dejar el baloncesto porque no llegaba a los entrenamientos. Luego fiché por una empresa alemana donde salía a las seis de la tarde, y me apunté a clases de teatro porque no sabía qué hacer con tanto tiempo libre"
La subinspectora Carla Mencía es un personaje con muchas aristas. Siempre te vemos en la piel de personajes muy poliédricos
Sí, me atraen los personajes que no entiendo a la primera. En mis primeros trabajos como actriz, recuerdo que Ana Turpin me dijo que a los personajes no se les tiene que juzgar, se los tiene que entender, y lo llevo siempre conmigo. Es muy fácil empatizar con un personaje que nos hace de espejo; lo interesante es cuando no es así.
Sin hacer spoilers, ¿qué fue lo más difícil a la hora de interpretarla? ¿Hay algo de ti que ves reflejado en ella o sois totalmente opuestas?
Creo que lo más interesante de interpretar a alguien es precisamente acercarte a aquello que no compartes. No necesito parecerme a un personaje para poder entenderlo. En el caso de Carla, me interesaba explorar la distancia entre lo que muestra y lo que realmente le ocurre. Hay personas que han aprendido a protegerse mostrando muy poco, y eso puede ser muy interesante desde la interpretación.
De sus inicios a su visión de futuro
Estudiaste Publicidad y Relaciones Públicas. ¿Por qué escogiste en ese momento esa carrera? ¿Fue por vocación?
No especialmente. A los dieciocho años te piden que decidas qué quieres hacer con tu vida y yo no lo tenía nada claro. Elegí Publicidad un poco por descarte. Fui ejecutiva de cuentas en una agencia y trabajaba tantas horas que tuve que dejar el baloncesto porque no llegaba a los entrenamientos. Luego fiché por una empresa alemana donde salía a las seis de la tarde, y me apunté a clases de teatro porque no sabía qué hacer con tanto tiempo libre. Así empezó todo.
Desde fuera, parece un mundo totalmente distinto al de la pantalla, pero, ¿dirías que tu formación te ha ayudado a plantear tu carrera como actriz desde una perspectiva diferente?
Sí, aunque quizá no de la manera más evidente. En publicidad aprendí a gestionar situaciones de presión y a ser resolutiva. Cuando empecé a rodar, estar acostumbrada a trabajar con plazos muy ajustados me ayudó muchísimo. Y me dio una relación sana con el trabajo: sé lo que es tener otra vida profesional, y eso te da bagaje.
Empezaste en la interpretación pasados los 25… ¿Qué pros y contras tiene haber empezado un poco más tarde de lo habitual en esta industria?
Es muy diferente empezar con 30 que con 20. En la primera juventud todavía no sabes realmente quién eres ni qué quieres, y en esta profesión eso te puede hacer muy vulnerable. Llegar más tarde me dio una cosa muy valiosa: tener muy claro por qué hago una película y unos límites que sé que, pase lo que pase, no voy a cruzar.
"No soy de quedarme quieta esperando. Me gusta curiosear, pegar la nariz en los cristales"
¿Te dio algo de vértigo tomar esa decisión? ¿Pensaste aquello de: dejo un trabajo por una profesión que la gente considera más inestable?
Es cierto que esta profesión es muy inestable. Decía Serrat que las buenas carreras son como dientes de sierra: suben, bajan, suben, bajan; porque hay quien nunca sube, quien sí, baja y ya no vuelve a subir, etc. Yo puedo considerarme que estoy en un buen momento, pero soy consciente que 'la ola que hoy te eleva morirá en alguna playa'. En esta profesión a veces toca esperar a que llegue una buena ola, así que si tienes que esperar, lo que te tiene que gustar es estar en el agua.
Comenzaste en una serie diaria, en televisión. María Castro en los Feroz reivindicaba un poco la importancia de estas series diarias que, a veces, son las grandes olvidadas en los premios. ¿Qué te llevas de esos inicios?
Sí, una serie diaria es una escuela brutal: memorizas muchísimo texto, ruedas muchísimas secuencias al día, aprendes a moverte con la cámara, a ser rápida y a no venirte abajo.
Estuviste 6 años fuera de España… podríamos decir que te decantaste por el rumbo 'difícil'. ¿Siempre has sido de tomar el camino diferente? ¿Qué te llevó a coger la maleta? Cuando estabas fuera, ¿tuviste algún momento de duda o sentiste algo de 'morriña? ¿Cuál es la mayor lección que aprendiste estando fuera?
Se dio de esa manera. Victoria nos abrió las puertas del cine internacional a todos los que participamos en ella. Fue una suerte y un privilegio. Me encanta trabajar fuera y quiero seguir haciéndolo. Es una suerte poder moverme entre idiomas, países y maneras distintas de hacer cine. Pero me apetece mucho trabajar en España. Tenemos un talento enorme que cada vez más está teniendo eco en todo el mundo. Y no sólo con los maravillosos directores y directoras que todos conocemos, hay, además, mucha cantera. Hace unos días, Anna Llargués Muñoz, que tiene un corto que es una maravilla, ha sido seleccionada entre los 6 cineastas que participarán en la Residencia del Festival de Cannes. El cine español está más en auge que nunca y a mi me apetece muchísimo trabajar en casa.
Después llegó el Goya por Cinco lobitos, y, al año, una nueva nominación por Un amor. ¿Qué sentiste al ver que aquí, en España, también se reconocía tu talento?
Fue muy bonito recibir todos esos reconocimientos. Pero sobre los premios siempre recuerdo una anécdota que a pesar de no ser cierta tiene mucho de verdad: Charles Chaplin se presentó a un concurso de imitadores de Charlot y quedó tercero. Recientemente, he participado como jurado en unos premios en el Festival de San Sebastián y puntuar un trabajo por encima de otro es una tarea muy difícil. Yo celebro la cantidad de talento que tenemos en el cine español y me alegra ver que el mundo entero lo está reconociendo, con premios o sin ellos.
"Siempre he visto el éxito como algo temporal. Puedes tener mejores o peores cartas, pero lo importante es seguir en la mesa jugando la partida"
En un mundo como el actual parece que todo se consume rápido y se olvida en un instante. ¿Te preocupa el futuro de la profesión o que las prisas condicionen las historias que se cuentan en el cine?
El mundo está apasionante como nunca y terrible como siempre. Creo tanto a nivel general como en el arte vienen muchos cambios. La inteligencia artificial es un cambio de paradigma como no hemos visto nunca. Y sí, todo se consume muy rápido pero por otro las películas cada vez son más largas… así que prefiero abrazarme a esas benditas contradicciones.
¿Sueles leer las críticas de tus películas o eres de las que prefieres no leer nada?
Sí, me gusta saber como responde crítica y público a las películas que hago y que veo. Siempre pienso que cuando una crítica hace daño es porque tú sientes que lo que dicen es verdad, sino realmente es una opinión más y le doy la importancia justa. En cualquier caso, yo suelo hacer los proyectos por un motivo y ese motivo prevalece por encima de una mala o buena crítica o si las cosas han ido mejor o peor en taquilla.
¿Una es capaz de mentalizarse por si llega un momento en el que el teléfono deje de sonar?
Pienso que hay que hacer que las cosas pasen, no soy de quedarme quieta esperando. Me gusta curiosear, pegar la nariz en los cristales. Si algún día el teléfono deja de sonar, seré yo la que llame para levantar los proyectos.
Pensando en el futuro… ¿Te plantearías dar un salto detrás de la cámara en algún momento?
Sí, he podido trabajar como Productora Ejecutiva en varios proyectos y es algo que me ha gustado. Dirigir son palabras mayores y tengo mucho respeto al trabajo que se hace desde Dirección. Pero si algún día tengo algo que contar, haré todo lo posible por ponerlo en pie.
"Es muy diferente empezar en esta industria con 30 que con 20. Llegar más tarde me dio una cosa muy valiosa: tener claro por qué hago una película y los límites"
¿Dirías que estás construyendo la carrera que has soñado? ¿Cuál es tu idea del éxito?
Siempre he visto el éxito y el fracaso como algo temporal. Puedes tener mejores o peores cartas, pero lo importante es seguir en la mesa jugando la partida. Alguien dijo que el éxito es como una partida de dardos: todos apuntamos al centro, pero normalmente sale el 18.
¿Cuál es el mejor consejo que te han dado y siempre tengas en mente?
Más que un consejo es algo que escribió Benedetti: estoy jodido y radiante. Me parece una manera perfecta de estar en el mundo.
¿Cuál es la película que has visto que más te haya marcado y por qué?
El piano de Jane Campion, La Pianista de Haneke y Rompiendo las Olas de Lars Von Trier. Fueron las primeras peliculas que, siendo adolescente, se quedaron conmigo durante semanas.
¿Con qué director/a clásico te habría fascinado trabajar y por qué? ¿A qué actor/ actriz clásico admiras?
Con John Cassavettes y Gena Rowlands, me hubiera encantado ver como funcionaba internamente esa dupla creativa.
¿Sigues jugando al baloncesto? ¿Cuáles son tus otras grandes pasiones?
Criar a dos hijos pequeños y trabajar no da margen para mucho mas. Leer y ver pelis son lujos que a veces consiguen interponerse al descanso.







