A primera vista, podrían parecer gemelas, pero no lo son. Dos años separan a Natalia de Carlota y, aunque son casi idénticas, aseguran que en el fondo son muy diferentes, y eso hace que sean el complemento perfecto. Las dos hermanas, cada una con su personalidad y su trayectoria profesional, forman una ecuación equilibrada uniendo fuerzas y experiencia para compartir su visión de las redes, la moda y el diseño. Sin duda, talento y estilo al cuadrado. Y viendo a su madre, que las acompañó en esta sesión de fotos para ¡HOLA!, se entiende todo. Ella es su referente e inspiración, y siguiendo su estela, a la que han sumado su personalidad, se han convertido en dos prescriptoras de estilo.
Natalia llegó al mundo de las redes hace diez años, cuando comenzaba a escucharse la palabra influencer. Una década después, está orgullosa de haber consolidado su carrera, haber seguido su camino sin perder su esencia y poder seguir creciendo cada día. Carlota, por su parte, es diseñadora de interiores, triunfa dentro y fuera de nuestras fronteras y también tiene su espacio en redes, donde suma adeptos cada día. Conocemos mucho de ellas a través de las pantallas, pero en este reportaje hemos podido descubrir un poco más de Natalia y Carlota, de su camino, los obstáculos que han superado, sus nuevos proyectos y feliz momento personal que atraviesan.
"Hemos crecido en una familia de mujeres con personalidad y estilo, como mi abuela, mi tía y mi madre. La visión estética y la pasión por la belleza siempre nos han rodeado", dice Natalia
Hermanas, cómplices y, además, muy parecidas, ¿cómo diríais que es vuestra relación?
CARLOTA. Desde fuera se nos puede ver muy parecidas, pero en cuanto nos conocen se dan cuenta de que somos bastante diferentes. Ella es más extravertida, impulsiva e inocente, y yo más introvertida, prudente y, quizá, un poco más pícara. Creo que por eso nos complementamos tanto.
NATALIA. Desde pequeñas lo hemos hecho prácticamente todo juntas y, para mí, mi hermana siempre ha sido mi mayor apoyo en los buenos y sobre todo en los malos momentos. Obviamente, nos peleamos y nos sacamos de quicio, como todas las hermanas, pero no podemos vivir la una sin la otra. ¡Es mi mejor amiga!
Ambas estáis en el mundo de las redes sociales, ¿quién pasa más tiempo con el teléfono en la mano?
C. Uf, qué difícil… Creo que estamos bastante empatadas. Lo usamos mucho, entre redes, trabajo, hablar con amigos y familia, pero también somos bastante de dejar el móvil a un lado cuando estamos con gente.
N. Sí, de hecho, este verano me puse un límite de uso de móvil para volver a dedicar tiempo a “hobbies” que me encantan, como la lectura, la pintura y volver a montar a caballo.
"Nos gustan las cosas con personalidad, mezclar, descubrir piezas especiales que tengan que ver contigo y no solo con lo que se lleva", cuenta Carlota
Preparáis un nuevo proyecto en común, ¿qué nos podéis avanzar?
N. Llevábamos tiempo con ganas de hacer algo juntas porque, aunque trabajamos en mundos diferentes, compartimos muchísimas referencias y una forma bastante parecida de entender la estética y el lifestyle.
C. Nos parece divertido explorar también nuestras diferencias. Cada una se ha consolidado como experta en su nicho, pero también queremos mostrar nuestra relación como hermanas y potenciar mucho más nuestra imagen como marca en común.
N. Todavía no podemos contar demasiado, pero se nos podrá conocer de una forma que hasta ahora no hemos enseñado tanto. Así que… ¡seguidnos en redes para estar atentas!
Ya habíais colaborado juntas en Casa Nácar, ¿os ha sido fácil trabajar en familia?
C. Fue nuestra primera experiencia creando algo juntas. Nació de una idea muy familiar, junto a nuestra madre, y de ese gusto que siempre hemos compartido por las cosas especiales, la artesanía y las piezas con historia. A medida que fue evolucionando nos dimos cuenta de que lo que más nos apetecía era llevar esa visión compartida a algo más amplio, donde pudiéramos unir nuestros dos mundos y explorar lo que nos interesa.
N. Trabajar juntas nos ha hecho ver que, aunque somos hermanas y compartimos muchas referencias, somos bastante diferentes a la hora de trabajar, y eso nos complementa. Tenemos la confianza suficiente para decirnos las cosas tal cual, debatir y, cinco minutos después, seguir como si nada. Creemos que de esas diferencias salen las mejores ideas.
"Aunque trabajamos en mundos diferentes, compartimos referencias y una forma bastante parecida de entender la estética y el lifestyle”
¿Cómo definiríais la línea estética y los valores que queréis transmitir en todo lo que creáis?
C. Creo que las dos coincidimos mucho en que nos interesa más el estilo que seguir tendencias. Nos gustan las cosas con personalidad, mezclar, descubrir piezas especiales y, sobre todo, que lo que eliges tenga algo que ver contigo y no simplemente con lo que se lleva en ese momento.
N. Eso refleja bastante nuestros valores. Nos gusta la estética, pero también queremos ser cercanas y fieles a cómo somos. Tanto en moda como en interiorismo, puedes saber muchísimo de tendencias o de reglas, pero lo interesante es utilizarlas para encontrar tu forma de expresarte.
¿Habéis heredado de alguien de vuestra familia la pasión por la moda, el lifestyle y el diseño de interiores?
N. Hemos crecido en una familia de mujeres con gran personalidad y estilo, como mi abuela, mi tía y mi madre. Así que la visión estética y la pasión por la belleza siempre ha sido algo que nos ha rodeado: desde nuestra madre, que siempre se ha encargado de la decoración de todas las casas, hasta mi tía y mi abuela, ambas grandes apasionadas de la joyería.
C. Nuestra madre ha sido siempre un gran referente en cuanto a moda. Recuerdo que, cuando éramos pequeñas, nos encantaba meternos en su armario y jugar con toda su ropa. Hoy también lo hacemos, pero para robarle algunas prendas que tiene que son auténticos tesoros.
¿Quién pide más ropa prestada a la otra? Porque entre hermanas eso es algo del día a día...
N. Carlota a mí, sin duda.
C. ¡Pero porque, objetivamente, su armario es mucho mejor!
N. El problema es que a veces “prestado” significa que tengo que ir yo a su casa a recuperarlo.
Natalia, una década de éxito en redes
Natalia, se cumplen diez años de tu comienzo en redes sociales, ¿cómo ha sido este viaje? Porque al principio tu carrera profesional iba enfocada al Derecho...
Sí, mi padre fue diplomático y el Derecho siempre ha estado muy presente en casa, así que no me lo pensé mucho y estudié la carrera. Sin embargo, al terminarla, me fui a Londres a estudiar Comunicación y Moda a Central Saint Martins, porque era uno de mis sueños. Allí fue donde decidí hacer público mi “instagram” y… ¡el resto es historia! El tiempo ha pasado volando y este año se cumple el décimo aniversario desde que empecé, así que no se me ocurre una forma mejor de agradecer el apoyo a las mujeres que me siguen que lanzando mi primer curso “online” (algo que me habían pedido mucho). Es un proyecto muy especial que me hace mucha ilusión y con el que espero poder ayudar a muchas mujeres.
"Nuestra madre ha sido siempre un gran referente de moda. De pequeñas nos encantaba meternos en su armario y jugar con su ropa", recuerda Carlota
¿Qué ha sido lo mejor y lo peor?
Lo peor es que es un mundo de apariencias y mucho interés. Yo siempre he tenido muy claro quién es mi gente y jamás me he “vendido” por tener más likes o acercarme a la persona más popular. He sido fiel a mí misma y he seguido mi camino. Además, el nivel de competencia que hay hoy en día y lo rápido que va todo es una locura; te exige renovarte y reinventarte, adaptarte rápido al cambio y… ¡no ser cancelada! Es importante mantener los pies en el suelo y trabajar como en cualquier otro trabajo. Es un oficio muy gratificante que te abre muchas puertas y te permite vivir experiencias increíbles a las que ni con dinero puedes tener acceso, como visitar la casa de Christian Dior en Grasse; acudir a festivales de cine, como Cannes o los Goya; crear mi propio estudio de redes sociales, Nat Cebrián Studio, o incluso lanzar mi propio libro, No tengo nada que ponerme, que publiqué el año pasado y se agotó el primer día en Amazon.
En el terreno personal, ¿en qué momento te encuentras?
¡Me acabo de mudar con mi pareja a una nueva casa! Así que estamos con todo el proceso de decoración, que es algo muy emocionante y que ambos disfrutamos mucho, porque nos encanta la decoración y comprar en anticuarios. Conocí a mi pareja en una cita organizada por una amiga y, desde entonces, no nos hemos separado y… ¡ya van dos años! Es mi mayor apoyo y el mejor compañero que podría tener (¡además de un gran chef!). Junto a él he encontrado paz, estabilidad y estoy muy feliz por todo lo que está por venir.
¿Cuál ha sido el momento personal más difícil que hayas superado y del que te sientas más orgullosa?
Cuando me mudé a Madrid hace seis años, después de una ruptura muy tormentosa y traumática. Salí de una relación de más de diez años e hice la mudanza en una semana: metí todas mis cosas en cajas y vine a la capital. Gracias a Dios, mi familia y mis amigos no me dejaron sola ni un momento y, cuando llegué, mi hermana me estaba esperando en mi nuevo piso. Creo que ha sido la prueba más difícil que he vivido, pero también de la que me siento más orgullosa: me hizo madurar, darme cuenta de lo fuerte que soy y de la gente que tenía a mi alrededor, tanto mala como buena. Ahora, con perspectiva, me he dado cuenta de que fue lo mejor que me podría haber pasado, porque el tiempo ha puesto a cada uno en su lugar.
¿Qué sueños te gustaría cumplir?
¡Tengo muchos! Mi madre siempre me dice que soy una soñadora. Pero ahora mismo quiero disfrutar del momento: he trabajado muy duro en el curso “online” para ayudar a las mujeres que me siguen y espero que les guste. Sueño con hacer más cursos, incluso una gira por España, ¿quién sabe? Trabajar con mi hermana es otra de mis ilusiones, y la consolidación de Nat Cebrián Studio (mi agencia de gestión, producción y creación de contenidos para marcas en redes sociales) ha sido uno de mis triunfos este año. Como ves, ¡nunca paro! Así que mi sueño es, sobre todo, seguir disfrutando de mi trabajo rodeada de los que más quiero: mi familia, mi pareja y mis amigos.
Carlota, pasión por el interiorismo
Carlota, tú también compartes contenido en redes, pero, de interiorismo, ¿tu hermana te ha dado muchos consejos?
¡Muchísimos! Creo que lo que más me ha enseñado es a ser constante y, sobre todo, a mantenerme fiel a mí misma. Ella me ha inspirado mucho a no conformarme y animarme a perseguir mis pasiones. De hecho, sin su insistencia creo que nunca me habría atrevido a empezar. Al principio me ayudó mucho, incluso desde su agencia, a definir mi estrategia en redes. Y a día de hoy te diría que nos aconsejamos mutuamente, cada una desde su mundo.
¿Cuándo comenzaste en el mundo del interiorismo? ¿Era algo que te llamó siempre la atención?
Siempre había tenido esa inquietud. Me planteé estudiar Arquitectura, aunque finalmente lo descarté porque siempre he sido mucho más de letras. Pero esa pasión por el interiorismo, el arte y la arquitectura siempre estuvo ahí. Creo que fue en Roma, donde viví mi último año de universidad, cuando se despertó en mí la idea de dedicarme de alguna manera a la belleza. Años después, viviendo en Londres, decidí empezar a explorar ese camino de verdad: comencé a colaborar con amigos arquitectos e interioristas para aprender del sector y, cuando volví a España, me sentí preparada para empezar a desarrollar mis propios proyectos.
"Siempre he tenido muy claro quién es mi gente y jamás me he “vendido” por tener más “likes” o acercarme a la persona más popular", confiesa Natalia
¿Cuáles fueron tus primeros pasos profesionales?
Mi trayectoria ha sido bastante poco lineal. Estudié Derecho y empecé mi carrera en una Big Four. Después decidí hacer un MBA porque sentía que la abogacía no era para mí y quería explorar otros caminos profesionales. Más tarde me fui a Milán, donde estuve trabajando en comercio internacional. De ahí me mudé a Londres, donde pasé tres años trabajando en “marketing” dentro del sector del lujo. Creo que haber vivido y trabajado en ciudades tan distintas como Roma, Milán y Londres ha influido muchísimo en quién soy y mi forma de trabajar.
¿Cuál ha sido tu mayor reto profesional hasta ahora?
Atreverme a cambiar de camino. Había construido una carrera muy estable, y dejarla para empezar desde cero en un sector completamente diferente daba bastante vértigo. Si me hubieran dicho que hoy estoy desarrollando proyectos de interiorismo en Belgravia (Londres), Salamanca (Madrid), Brera (Milán) o Condesa (México), ¡no me lo creería!
En lo personal, ¿qué es de lo que más orgullosa te sientes?
De la familia que estoy construyendo con Mike, mi marido. Llevamos nueve años juntos, muchos de ellos viviendo fuera y en constante movimiento, y no podría haber elegido mejor compañero de vida. También me siento muy afortunada de tener una familia tan cercana: pasar tiempo con mis padres, mi abuela, mi hermana… es de las cosas que más valoro. Y adoro también a la familia de Mike. A pesar de las distancias, intentamos cuidar muchísimo esos vínculos y mantener nuestras tradiciones: los veranos en Galicia con mi familia y las Navidades en Punta del Este con la suya.
Mirando al futuro, ¿qué metas te gustaría alcanzar?
Me gustaría construir una trayectoria en interiorismo muy personal y reconocible y seguir trabajando en proyectos muy seleccionados, tanto en España como internacionalmente. No me interesa hacer muchos proyectos, sino hacer aquellos realmente especiales, con clientes que valoren el diseño, el arte, la artesanía y las casas con identidad. Al mismo tiempo, hay otra parte que me ilusiona muchísimo: democratizar de alguna manera todo ese conocimiento. Por eso he creado un servicio de acompañamiento personalizado para personas que quieren transformar su casa con mi ayuda, pero que no necesitan un proyecto integral. Estoy desarrollando también un programa de asesoría “online” para enseñar a decorar con criterio y crear una comunidad que se mueva por el diseño, el arte y la belleza.






