Hubo un tiempo en la moda en que el marrón era un color denostado. Estaba rodeado de una (mala) fama que hacía de él una opción complicada, arriesgada, poco agradable y, sobre todo, poco estiloso. Ahora sucede lo contrario: todas quieren vestir de marrón, sobre todo las invitadas, que han visto en esta tonalidad una alternativa tan favorecedora, versátil y sofisticada como el negro.
¿A qué se debían estos prejuicios? Según María Moreta, consultora de imagen y experta en colorimetría, "esta mala fama tiene una explicación fantástica desde el punto de vista del estudio del color, ya que el marrón, en su esencia más pura, es un color de base cálida, esencialmente es un naranja o un rojo muy oscurecido con bastante negro", avanza. "Durante muchos años, antes de que existiera esta cultura del color que promovemos hoy en día, las personas compraban la ropa por inercia y no se tenía en cuenta el subtono de la piel. Cuando una persona de subtono frío se pone una prenda marrón muy cálido cerca del rostro, el efecto óptico al final es inmediato: se marcan muchísimo las ojeras y la piel adquiere un aspecto cansado", explica.
"Al ver esto repetidamente se ha generado un mito de que el marrón apaga, cosa que, por ejemplo, con el negro no ha sucedido y lo damos como el básico de cualquier armario", comenta. Ahora, con las reglas de la colorimetría más integradas en nuestra relación con la moda, estamos mucho más concienciadas además de con lo que nos gusta, con lo que nos sienta bien. Y el marrón, independientemente del tipo de piel que poseamos, puede quedar bien. Solo hay que elegir la tonalidad adecuada.
Para invitadas tipo 'primavera' u 'otoño': beige y marrón chocolate
"A las chicas otoño —con pieles melocotón y tendencia a ponerse morenas— les queda mejor el marrón chocolate, el teja o el café tostado, ya que le aportan mucha luminosidad", aconseja la experta. En cambio, las chicas primavera, con pieles mucho más claras, "necesitan marrones que sean menos oscuros y pesados, como por ejemplo un camel, un miel o un beige", añade.
¿Y qué pasa con las mujeres más frías, es decir, las invierno y verano? "Pueden utilizar, por ejemplo, el color topo, que en su pigmentación tiene una base de gris importante y lo podrían utilizar cerca del rostro. Eso sí, mi gran recomendación es llevarlo abajo, en una falda o un pantalón, o bien delegarlo a complementos como el bolso, los zapatos o el cinturón", aconseja Moreta.
Más allá de teorías y recomendaciones, hay una cuestión innegable: está muy de moda. Eso se traduce en que su presencia en las firmas de referencia, de las low cost a las más lujosas, es considerable. Este es un factor que explica el hecho de que tantas (y tantas) invitadas estén recurriendo a él en sus looks. Otro aspecto a tener en cuenta, como comenta María Marieta, es que "aporta diferenciación ante el negro que ya llevaba muchas décadas".
Y es que, además de resultar favorecedor cuando se escoge el matiz adecuado, el marrón ofrece infinitas posibilidades para los estilismos de invitada de invierno. Los vestidos de terciopelo chocolate, los diseños satinados en tonos café y los conjuntos de dos piezas en color caramelo son algunas de las opciones con las que sumarse a esta tendencia. También los accesorios permiten introducirlo, aunque de manera más discreta: unos zapatos de ante, un bolso de mano o un cinturón pueden convertirse en los mejores aliados de un vestido de fiesta.








