Conocida por su implicación, cada vez mayor, con la agenda de la familia real británica y su participación en diferentes causas solidarias —forma parte de más de 70 organizaciones benéficas—, Sophie de Edimburgo se ha ganado el título no oficial de ser una de las Windsor que más trabaja. La esposa del príncipe Eduardo, el hijo más pequeño de Isabel II, tal vez no levante pasiones como Kate Middleton (de quien es íntima amiga) ni tenga una historia tan peculiar como la de la reina consorte Camila, pero ha conseguido gustar a todo el mundo con su actitud.
Algo que ha vuelto a demostrar este lunes en Londres, durante la Reasons For Hope Gala, en la que ha coincidido con Lady Helen Taylor —única hija de los duques de Kent—, durante una gala especial para rendir homenaje a la etóloga inglesa Jane Goodall, celebrada en el lujoso hotel The Peninsula London.
La aristócrata de 61 años ha sorprendido con un estilismo de estreno, apostando por un vestido nuevo que algunos seguidores de la moda en redes sociales han asegurado que es su mejor look hasta la fecha. Sin temor a los estampados, Sophie de Edimburgo consigue a menudo hacer que este tipo de prendas destaquen con elegancia en sus elecciones, y a la vez, mantener la discreción que le caracteriza. Y eso ha hecho con este diseño fluido con el que ha posado en la capital inglesa.
Ha decidido sumarse a la estética bohemia que caracterizan las creaciones de la firma australiana Zimmermann, a la que pertenece su vestido. Se trata de un modelo bautizado como Hypnotic Sheath que se encuentra disponible en plataformas como Farfetch por 1.170 euros. Está confeccionado en un suave tejido que le da un aire etéreo, algo que consigue también con el color azul cielo que lo baña. Destaca, además, por su estampado paisley en marrón y violeta a contraste, y una lazada que entalla la cintura.
Lo ha combinado con un clutch clásico metalizado y acolchado, y con unos llamativos pendientes de pedrería, visibles a través de su semirrecogido. Y es que si hay una royal que sienta devoción por este tipo de peinados, es ella. Ya sea el moño bajo por el que se decanta para elevar sus propuestas de invitada más sofisticadas o la coleta que usa para entornos más relajados, como nos dejó ver el pasado año durante su viaje a Nepal.







