En plena borrasca de lluvia y nubes en Madrid, Mar Flores se ha escapado estos días al Caribe por un motivo muy especial: celebrar el amor. Tal y como ha mostrado a través de sus redes, ha disfrutado de unos días bajo el sol y ha asistido a la boda de la hija de sus amigos Corima y Manuel. Desde el paraíso ha compartido su álbum de este romántico día en Punta Cana, en el que ha mostrado su look de invitada ideal protagonizado por un vestido que tiene nada menos que 19 años. Al rescatar esta pieza del fondo de su armario, la modelo, actriz y empresaria ha dejado claro que por ella no pasa el tiempo, ya que lo lleva con la misma gracia —o más si cabe— que hace casi dos décadas.
Unas horas después de presumir de tipazo en bikini paseando por la arena y disfrutando junto al agua en las idílicas playas de República Dominicana ha desvelado el verdadero motivo de su viaje, un enlace muy especial para ella. Aunque presentará el próximo mes su libro Mar en calma en este país, esta vez la escapada no es por trabajo, sino por placer.
"Tres días de ensueño en un enclave paradisíaco, llenos de detalles, elegancia, música, bailes y, sobre todo, mucho amor. Gracias, Corima y Manuel, por hacerme partícipe del enlace de vuestra hija Ana Corina y Diego. Me siento profundamente privilegiada de haber vivido de cerca tanto amor" ha señalado.
También ha querido destacar que el estilismo elegido para la cita tiene mucha historia. "Mismo vestido 19 años después" ha señalado junto a una fotografía del evento en el que estrenó este diseño. Se trata de una imagen que no solo resulta sorprendente por el propio vestido, sino porque en ella posa junto a su exmarido Javier Merino, padre de sus cuatro hijos pequeños, con quien estuvo casada desde 2001 hasta 2016. Fue tomada en junio de 2007 durante la boda de Gonzalo de la Cierva y Patricia Olmedilla en Madrid, un evento que reunió a numerosos rostros conocidos del panorama social español por aquel entonces, desde Fernando Martínez de Irujo, Pilar Medina de Sidonia o José María Cano.
El vestido en cuestión es una pieza vintage de casi dos décadas, un modelo de tirantes con doble escote que cuenta con una base de raso sobre la que cae una pieza de gasa cuajada de pedrería blanca que conforma motivos vegetales y aporta un aire diferente y original. Incorpora un cinturón de pedrería a juego con los tirantes, detalle que enmarca la figura. 19 años y un embarazo gemelar después (sus hijos Bruno y Darío nacieron en 2011), Mar, tan espectacular como siempre, demuestra que por ella no pasa el tiempo.
Al igual que la primera vez que le vimos este vestido, ha lucido su característica melena castaña suelta, peinada con raya a un lado y ondas muy naturales. Ha sumado un bolsito de mano de rafia, accesorio perfecto para un enlace caribeño que podrá reciclar también en looks más informales, y ha abogado por joyas muy discretas: unos pendientes de pequeños brillantes y colgante a juego que iluminan el rostro sin eclipsar el resto del conjunto.









