"Me rompe un poco el corazón pensar que no tenemos alma". Esta es una de las reflexiones más profundas que ha compartido recientemente Dua Lipa. Y te sorprenderá saber que de lo que estaba hablando era ni más ni menos que de la inteligencia artificial y de su capacidad para comprender al ser humano. La cantante ha abordado esta cuestión en un episodio del pódcast de su club de lectura, Service95 Book Club, en el que conversa con el escritor Kazuo Ishiguro sobre Klara y el sol, su novela de 2021. Una historia que plantea preguntas sobre la tecnología, la soledad y aquello que nos hace únicos.
¿Qué opina Dua Lipa sobre la Inteligencia Artificial?
Durante la conversación, Dua Lipa reconoce que le preocupa el hecho de que cada vez más personas recurran a la inteligencia artificial para encontrar apoyo psicológico. "Estamos constantemente buscando compañía, a veces incluso en la inteligencia artificial. Cada vez hay más personas que recurren a ella para hacer terapia", ha explicado. También considera que contarle a una máquina quiénes somos y pedirle orientación puede tener consecuencias perjudiciales.
Durante su conversación con el escritor, la artista va un paso más allá y plantea una cuestión que trasciende el uso de estas herramientas: "¿Qué les diremos a los niños si crecen pensando que un ordenador puede descifrarlos con facilidad?". En este punto de la entrevista, lanza su reflexión más esperanzadora: "Me gustaría pensar que la humanidad sigue teniendo algo de mágico". Es, sin duda, una frase que nos invita a preguntarnos hasta dónde puede llegar la tecnología cuando se trata de interpretar nuestras emociones y si realmente puede sustituir al acompañamiento de otra persona.
¿Puede la inteligencia artificial sustituir a un psicólogo?
La reflexión de Dua Lipa llega en un momento en el que la inteligencia artificial empieza a ocupar un lugar importante en la gestión cotidiana del bienestar emocional. Algunas personas recurren a ella para ordenar sus pensamientos, desahogarse o buscar una primera orientación ante una preocupación. Pero sentirse escuchado no significa necesariamente estar recibiendo ayuda psicológica.
Por suerte, el primer Observatorio de Salud Mental y Bienestar en la era de la IA, impulsado por Clínicas Origen, ofrece algunos datos buenos sobre esta tendencia. Según el estudio, el 83,6% de las personas encuestadas considera que la inteligencia artificial no puede sustituir el acompañamiento humano para comprender y resolver sus dificultades. Además, el 68% lo rechaza rotundamente.
El informe también refleja que el 34,3% de los encuestados mantiene conversaciones de apoyo con la IA. Entre quienes lo hacen, el 42,6% afirma que estas conversaciones le ayudan a calmar el agobio del momento. Sin embargo, el 57,4% reconoce que el malestar de fondo persiste o que se queda con ganas de hablarlo con una persona. Así, los datos apuntan a una diferencia importante entre encontrar alivio puntual y resolver aquello que nos preocupa. Una respuesta inmediata puede ayudarnos a organizar las ideas, pero no siempre basta para comprender el origen del malestar ni para saber cómo afrontarlo.
Beatriz Romero, psicóloga y directora de Consulta Desperares, centro especializado en atención psicológica, señalan que una de las principales limitaciones de estas herramientas es que no pueden realizar una evaluación clínica completa ni asumir la responsabilidad de un profesional. "Una IA puede ordenar ideas, pero tiende a agradar y "dar la razón", no hace anamnesis (fase inicial de la historia clínica) completa ni cribado de riesgo, no interroga la historia vital ni contrasta hipótesis con pruebas; sin ese mapa, cualquier recomendación es un atajo que puede retrasar o desviar un tratamiento necesario", advierte.
Los riesgos de convertir la IA en nuestro confidente
La disponibilidad permanente, la rapidez de las respuestas y un tono que puede parecer comprensivo hacen que conversar con una inteligencia artificial resulte tentador, especialmente cuando necesitamos desahogarnos. Sin embargo, Beatriz advierte de que esta facilidad también puede llevarnos a utilizarla como una forma de evitar situaciones que nos generan malestar. "La conversación infinita da alivio inmediato, pero sustituir tareas conductuales, exposición o decisiones por más texto perpetúa el problema; es una evitación sofisticada que a corto plazo consuela y a medio cronifica", explica.
Esto no significa que cualquier conversación con una IA sea perjudicial. Puede servir para ordenar pensamientos, preparar una conversación difícil o identificar qué nos preocupa. El problema aparece cuando se convierte en el único recurso al que acudimos, desplaza las relaciones personales o nos lleva a posponer la búsqueda de ayuda profesional.
La psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen, Pilar Conde, también distingue entre el apoyo puntual que puede ofrecer la tecnología y el acompañamiento que requiere un proceso de cambio emocional. "La IA puede ayudar a ordenar ideas o a ver algunas cosas con más claridad, pero si el malestar sigue ahí, esa puede ser una señal para valorar el inicio de un proceso psicológico", explica.
Otro aspecto que conviene tener en cuenta es la privacidad. Al utilizar estas herramientas podemos compartir información muy íntima sobre nuestra vida, nuestras relaciones o nuestras preocupaciones. Por eso, es importante conocer las políticas de tratamiento de datos de cada plataforma y recordar que sus condiciones de uso no equivalen al secreto profesional de una relación clínica.
Además, ante una crisis psicológica, pensamientos suicidas o situaciones de violencia, ni ChatGPT ni Gemini o similares, sustituyen la intervención humana ni pueden garantizar nuestra seguridad. En estos casos, es fundamental recurrir a profesionales y a los servicios de emergencia cuando exista un peligro inmediato.
La metáfora de Klara y el sol que invita a reflexionar sobre el corazón humano
La reflexión de Dua Lipa conecta con una de las ideas centrales de la novela de Kazuo Ishiguro. En Klara y el sol, la protagonista es una amiga artificial diseñada para acompañar a una adolescente. A través de su mirada, el autor explora la posibilidad de que una máquina observe y aprenda sobre los seres humanos sin llegar necesariamente a comprender todo lo que los hace únicos.
Durante el pódcast, la cantante recuerda un pasaje en el que el corazón humano se compara con una casa llena de habitaciones. Cada vez que se entra en una de ellas, aparecen otras nuevas, como si la complejidad de una persona fuera inagotable. La metáfora resume su inquietud ante una tecnología capaz de identificar patrones, aprender de nuestros gustos y anticipar algunas de nuestras respuestas. Que una máquina pueda procesar grandes cantidades de información sobre nosotros no significa que pueda abarcar toda nuestra complejidad emocional. Y es precisamente ahí donde la reflexión de la cantante adquiere una dimensión que va más allá de los riesgos de utilizar la inteligencia artificial como terapeuta o como sustituto de cualquier profesional de la salud.
En un mundo en el que cada vez compartimos más información con la tecnología, cabe preguntarse si conocernos consiste únicamente en recopilar datos sobre nosotros o si hay aspectos de la experiencia humana que no pueden reducirse a ellos. Para Dua Lipa, merece la pena preservar esa idea de que hay algo especial en el ser humano, algo que no deberíamos dar por explicado solo porque una máquina parezca capaz de descifrarnos.











