Doctora Daniela Silva, especialista en medicina interna: "Hemos normalizado un ritmo de vida en el que parece que siempre tenemos que estar ocupados, hasta el punto de sentir culpa por descansar"


El experto nos invita a rebelarnos contra la dictadura de la "versión perfecta" y nos da las claves para abrazar el descanso real y el bienestar sin presiones.


Una chica con su camison apoyada en la mano mirando a cámara
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
13 de octubre de 2026 a las 13:02 CEST

¿Cuántas veces has planificado un fin de semana de descanso y, al sentarte en el sofá, una molesta voz interior te ha recordado todo lo que "deberías" estar haciendo? Organizar el armario, avanzar trabajo, ir al gimnasio, meditar... En la sociedad actual, el autocuidado y el crecimiento personal a veces se transforman, sin darnos cuenta, en una tarea exigente más de nuestra lista de pendientes. Las redes sociales también potencian esa necesidad de sentirnos hiperproductivos a cada momento. Como si descansar fuera perder el tiempo y no un acto absolutamente necesario para garantizar el correcto funcionamiento del organismo. 

Además, no saber parar también tiene consecuencias desde el punto de vista de la salud mental y es algo que está muy relacionado con el ansia constante de cambiar, de mejorar, de encontrar una versión mejor de nosotros mismos. Como si fuéramos un smartphone que pide actualizaciones constantes. 

Una chica recién despertada con su antifaz en la cama© guestinresidence

De todo esto habla precisamente el psicólogo José Jaime Pascual Piqueres, miembro de la Asociación Española de Psicología Sanitaria. Es el autor del libro No necesitas arreglarte, un ensayo que ya ha dado la vuelta al mundo ayudando a lectores de más 40 países a quitarse de encima la obsesión por cambiar constantemente.

Una chica descansando con una bata blanca en la cama© frankiesbikinis

La trampa de la 'mejor versión de uno mismo'

"Nos han enseñado a vivir como si siempre hubiera algo que corregir en nosotros", reflexiona el experto. Para él, las redes sociales, los discursos de productividad y la cultura de la autoayuda nos bombardean con el mensaje de que siempre debemos ser más organizadas, gestionar mejor las emociones o lucir radiantes. 

Con él coincide la doctora Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare: "Hemos normalizado un ritmo de vida en el que parece que siempre tenemos que estar ocupados, disponibles y conectados, hasta el punto de sentir culpa por descansar o no hacer nada. Lo preocupante es que hemos terminado por asumir esa exigencia constante como algo natural, sin plantearnos cómo puede estar afectando a nuestra salud mental, cuando la realidad es que, si apenas dejamos espacio para desconectar y recuperarnos del estrés cotidiano, resulta más difícil gestionar las emociones y afrontar las dificultades. Por eso, adoptar una mirada preventiva, reconocer los propios límites e introducir pequeños cambios en la rutina también es una forma de cuidar la salud mental y evitar que el estrés se acumule". 

Si no seguimos las recomendaciones de la doctora, el resultado es paradójico según José Jaime. El psicólogo señala que actividades que nacieron para darnos paz (como el yoga o la lectura) terminan generando estrés si no las cumplimos a la perfección. "Quizá ha llegado el momento de preguntarnos si esa exigencia constante es precisamente una parte del problema y no la solución", sostiene.

La entrenadora Kirsty Godso en su momento skincare- descanso© madeof_____

Del agotamiento a la aceptación

El experto recuerda que el secreto para una salud mental equilibrada no reside en encontrar una fórmula mágica de la felicidad, sino en aprender a trazar la línea entre el verdadero cuidado personal y la optimización compulsiva. "Sentirse mal o cansada no es un fallo del sistema que haya que reparar de inmediato, es una señal natural de nuestro cuerpo", recuerda. Para empezar a aplicar este cambio de mentalidad en nuestra rutina diaria, el psicólogo nos propone hacernos cinco preguntas transformadoras frente al espejo:

"Liberarse de la necesidad de "arreglarse" es el primer paso para disfrutar de una vida plena, auténtica y, sobre todo, en calma", sostiene el especialista. Porque, como bien recuerda en las páginas de su libro, "la verdadera paz empieza cuando descubres que no te falta nada, ya eres suficiente".

La actriz Zoe Pastelle descansando con su café en una hamaca© minimalisma_com

6 cambios en el día a día para cuidar el bienestar emocional

La doctora Silva, por su parte, plantea seis medidas cotidianas y fáciles de incorporar a la rutina para cuidar el bienestar emocional:

Desconectar de las pantallas y priorizar las relaciones presenciales

La exposición constante a notificaciones, mensajes y contenidos digitales puede dificultar la desconexión y favorecer una sensación de saturación mental, especialmente cuando el uso de los dispositivos se prolonga durante buena parte del día. Además, las redes sociales pueden fomentar la comparación o generar la necesidad de estar permanentemente disponible. Frente a ello, establecer momentos sin móvil, evitar consultar las redes de forma automática o dedicar tiempo a actividades compartidas puede ayudar a reducir esta sobrecarga de estímulos y fortalecer las relaciones personales.

Buscar la luz natural incluso en los días más ocupados

Recibir luz natural interviene directamente en la regulación del sistema nervioso y del estado de ánimo, ya que reduce la producción de melatonina, activa el cortisol y estimula la liberación de serotonina, contribuyendo a mantener sincronizados los ritmos del organismo. Aunque el ritmo diario pueda hacer difícil encontrar tiempo para estar al aire libre, salir durante la pausa del almuerzo, tomar un café en una terraza o hacer a pie un trayecto corto son formas sencillas de incorporarla al día a día.

Utilizar el ejercicio para regular el estrés y la rumiación

La actividad física puede ayudar a reducir la tensión acumulada, mejorar el estado de ánimo y favorecer el descanso. Además, concentrarse en el movimiento permite dirigir temporalmente la atención hacia el presente y alejarla de pensamientos repetitivos o preocupaciones. Para conseguir estos efectos no hace falta convertir el ejercicio en una obligación más: caminar a buen ritmo, subir escaleras, desplazarse a pie o reservar unos minutos al día para moverse son formas sencillas de incorporarlo a la rutina.

La modelo Melanie Kroll descansando en la cama© melaniekroll

Mantener una alimentación saludable sin caer en la rigidez

Comer de forma equilibrada es importante, pero cuidar la salud mental también implica evitar que la alimentación se convierta en una fuente de preocupación constante. Cuando unas pautas muy estrictas generan culpa, necesidad excesiva de control o rechazo de planes sociales, pueden afectar al bienestar emocional. Por eso, compartir una comida, comer fuera de casa o disfrutar ocasionalmente de un alimento menos habitual permite mantener una relación más flexible con la alimentación y evitar que las decisiones sobre qué comer condicionen la vida cotidiana.

Crear las condiciones para un descanso reparador

El sueño desempeña un papel importante en la regulación emocional y la recuperación física y mental, ya que dormir poco o mal puede dificultar la concentración, aumentar la irritabilidad y reducir la capacidad para afrontar el estrés. Cuidar el entorno de descanso, especialmente la temperatura, puede ayudar a mejorar su calidad: mantener el dormitorio fresco, ventilarlo antes de acostarse o utilizar ropa de cama ligera son pequeños ajustes que favorecen el descanso y el bienestar mental.

Dejar algunos momentos del día sin nada previsto

Mantener una rutina que combine las obligaciones con el deporte, las aficiones o los planes con otras personas favorece un buen equilibrio diario, pero no todo el tiempo libre tiene que estar ocupado. Junto a cierta regularidad en aspectos como la hora de levantarse, las comidas o el cierre de la jornada laboral, conviene dejar algunos momentos sin una actividad prevista, simplemente para descansar o hacer lo que apetezca en ese momento. Estos espacios permiten al cerebro alejarse de la necesidad constante de cumplir objetivos y procesar con mayor calma las experiencias acumuladas durante el día. Así, la rutina puede aportar estructura y, al mismo tiempo, dejar margen para la espontaneidad y el descanso.

La modelo Karlie Kloss en la cama con su mascarilla facial y su café© karliekloss

Si sigues las recomendaciones de los dos expertos puedes conseguir empezar a dejar sitio en la agenda al descanso sin tener que sentirte culpable por ello. El descanso es un quehacer más y, de hecho, uno de los más importantes. Si no lo cumples, el resto de tus obligaciones saldrán a medias o no saldrán. Apunta las recomendaciones de los expertos y busca avanzar desde la claridad mental.