Durante años, Vicky Martín Berrocal ha defendido que la belleza no entiende de tallas. Sin embargo, ni siquiera ella ha sido inmune a los comentarios sobre su cuerpo, a la presión por encajar en determinados cánones o a las inseguridades que tantas mujeres reconocen cuando se miran al espejo. Hoy, después de haber atravesado una etapa en la que su sobrepeso empezó a afectar a su salud y a su calidad de vida, asegura que ha aprendido a mirarse de otra manera y, sobre todo, a ponerse en primer lugar.
La diseñadora es una de las protagonistas de Razones de Peso, una campaña impulsada por la compañía farmaceútica Lilly que busca cambiar la conversación social sobre el sobrepeso y la obesidad, combatir los prejuicios y recordar que detrás de esta enfermedad existen múltiples factores que van mucho más allá de la alimentación o la fuerza de voluntad.
Hablamos con ella sobre la relación con su cuerpo, los comentarios que todavía recuerda, lo que ha aprendido vistiendo a mujeres de todas las tallas y la importancia de dejar de aplazar la vida hasta alcanzar un supuesto cuerpo ideal. También sobre el momento en el que comprendió que necesitaba ayuda médica para recuperar su bienestar. Porque, como ella misma recuerda, "la única mirada que de verdad importa es la tuya".
Vicky, llevas muchos años trabajando en un mundo en el que la imagen tiene muchísimo peso. ¿Cómo ha cambiado tu relación con tu cuerpo desde que eras joven hasta la mujer que eres hoy?
Lo que ha cambiado ha sido la aceptación. Yo siempre he defendido que se puede estar guapísima y ser sensual con seguridad en una misma teniendo cualquier talla, pero ahí entra en juego cómo te ves tú al espejo. Lo que ha cambiado es que hoy me miro y me gusto y eso me da mucha paz.
¿Te has sentido juzgada alguna vez por tu peso? ¿Hay algún comentario sobre tu cuerpo que recuerdes especialmente porque te hizo daño?
Así arranca mi libro, precisamente. Cuando tenía 14 años entré en una tienda buscando mi primer vestido de fin de año, y la dependienta en un momento preguntó si era para mí. Cuando confirmé que sí, me dijo: "Lo siento, para ella no hay talla". Se me quedó tan grabado que, cuando tuve mi propia marca, Victoria, para mí era vital tener tallas para todo el mundo.
Y cuando esa mirada viene de fuera de forma constante, ¿cómo se consigue que no termine condicionando la manera en la que tú misma te miras?
Es complicado, sí. Cuando la mirada de fuera está ahí y te sientes juzgada, atacada, es muy difícil llegar a casa y mirarte al espejo siendo fiel a ti misma. Pero se puede conseguir, y merece la pena intentarlo: al final la única mirada que de verdad importa es la tuya.
Precisamente Razones de Peso quiere cambiar la conversación sobre obesidad y sobrepeso y recordar que la obesidad es una enfermedad, no una cuestión de falta de voluntad. ¿Crees que todavía seguimos culpando demasiado a quien tiene obesidad?
Tal vez más que nunca. Creemos que la obesidad viene de comer y comer, y de verdad, no entendemos que viene de muchísimas cosas, que hay un sinfín de razones detrás. Creo que para solucionar buena parte de lo que arrastra la obesidad, el primer paso es que la gente tiene que entender que es una enfermedad.
¿Por qué crees que nos permitimos opinar con tanta facilidad sobre el cuerpo de los demás?
Nos lo permitimos porque nos creemos con el derecho de cuestionar y señalar, y muchas veces seguro que se hace sin maldad, pero hacer daño, hace. Muchas veces basta con una mirada, ni siquiera hace falta hablar, para que la otra persona se sienta juzgada y señalada.
Tú eres diseñadora y llevas años vistiendo a mujeres con cuerpos muy diferentes. ¿Qué has aprendido de ellas sobre la inseguridad, la autoestima y esa presión por encajar en una determinada talla?
Más que aprender, lo que me he dado cuenta es de que cualquier mujer, hasta la más admirada, tiene complejos, tiene inseguridades y le falta autoestima. Normalmente, pensamos que esas mujeres que admiramos, que consideramos perfectas (porque cada una tiene su propia idea de la perfección), no tienen ningún tipo de inseguridad. Y lo que me ha dado el ser diseñadora, el haber vestido a tantísimo tipo de mujer, es darme cuenta de que al final es algo que nos pasa a todas: ninguna conseguimos mirarnos y aceptarnos del todo.
Y no es algo que esté relacionado solo con el cuerpo, está relacionado con muchas otras cosas. Hay veces que incluso una mujer con una talla 36, de la que podrías pensar "esta debería estar orgullosa siempre", también le falla algo: si no es el brazo, es la rodilla, si no es la rodilla, es la barriga. Siempre hay algo en lo que ponemos el foco, y nos cuesta ver lo maravillosas que somos por cualquier cosita pequeña que nos moleste. Por eso me he dado cuenta de que es muy difícil encontrar mujeres que se acepten y que se gusten de verdad.
Y hay algo que seguramente muchas mujeres reconocerán: ese pensamiento de "cuando adelgace me pondré esto", "cuando pierda unos kilos estaré mejor" o "cuando tenga otro cuerpo seré más feliz". ¿Cuánto daño puede hacernos aplazar la vida hasta tener el cuerpo que creemos que deberíamos tener?
Cada caso es diferente, pero todas nos pasamos la vida pensando "quiero hacerlo, quiero conseguirlo", pero muchas veces no se da el paso y la vida pasa, es aquí, es ahora. En mi caso, yo recuerdo cuando estuve con sobrepeso rozando la obesidad: ya no era una cuestión de "el día que tenga este cuerpo podré ponerme esto", sino de empezar a sentirme bien, de poder dormir, de poder moverme. Ahí entendí que tenía que ponerme en manos de un médico que me hiciera seguimiento, igual que harías con cualquier otra enfermedad.
Después de todo lo que has aprendido sobre tu propio cuerpo y de las conversaciones que propone Razones de Peso, si pudieras hablar con aquella Vicky más joven que alguna vez se miró al espejo y pensó que tenía que cambiar para gustar o encajar, ¿qué le dirías hoy?
A esa Vicky de hace años, lo de encajar, lo de gustar... Al final creo que lo más importante es que te gustes tú. No es una cuestión de gustar a la gente, eso no lo podemos controlar, no podemos gustarle a todo el mundo, y tampoco tiene por qué ser el objetivo. El objetivo es gustarte tú, abrazarte tú, quererte tú, sentirte muy bien en tu cuerpo y estar feliz.
Y ponerte, porque si he podido yo, podemos todas. Es una cuestión de tomártelo en serio, de hacer ese esfuerzo y este esfuerzo lo tienes que hacer por ti, tú eres lo más importante que tienes, la gran protagonista de tu vida eres tú, y estando tú bien, todo va a estar bien. Hay que conseguirlo, hay que pelear por ello. Eso no es encajar ni gustar, es gustarte tú, sentirte feliz cuando te mires, sentirte sana por dentro.
Y eso se consigue poniéndote en manos de un especialista que de verdad te ayude a conseguirlo, porque hay veces que no es fácil, y no es solo cuestión de comer. Esto tiene muchos motivos. Antes la gente decía "es que comes mucho", y no, no es que coma tanto, es que tiene un problema, tiene obesidad. Por eso hay que ponerse en manos de un especialista, que es lo que yo siempre digo: no lo dejes para mañana, hazlo.
Una campaña para luchar contra el estigma de la obesidad
La experiencia de Vicky Martín Berrocal forma parte de Razones de Peso, una campaña impulsada por Lilly que reúne a personalidades de la cultura, el deporte, la gastronomía y la salud para combatir los prejuicios sobre la obesidad y promover una conversación más humana, informada y libre de estigmas. La iniciativa da continuidad a El Peso de lo Invisible, puesta en marcha en 2024 para visibilizar el impacto físico, emocional y social de esta enfermedad.
Además de su labor de concienciación, Lilly investiga nuevas alternativas terapéuticas para el sobrepeso y la obesidad, con el objetivo de avanzar hacia tratamientos personalizados que permitan mejorar la salud a largo plazo. La compañía busca así contribuir a que la obesidad se reconozca como una enfermedad crónica y compleja que requiere comprensión y atención médica individualizada.









