Madrid se prepara para bailar al ritmo de Shakira durante 12 noches. La artista colombiana ha elegido la capital española para establecer la "Residencia europea" de su Las mujeres ya no lloran World Tour durante cuatro semanas. El recinto Iberdrola Music (donde suele celebrarse Mad Cool Festival cada mes de julio) se ha transformado en Macondo Park, un auténtico parque temático que celebra la cultura latina en nada menos que 15.000 metros cuadrados.
50.000 personas visitarán el recinto en cada una de las fechas (de viernes a domingo entre el 25 de septiembre y el 11 de octubre) para descubrir gastronomía, moda, arte... y, por supuesto, para bailar al ritmo de la estrella y cantar temas icónicos como Monotonía. Esta canción es la que hoy nos inspira con dos de sus versos: "Bebé, yo te quiero, pero es que yo me quiero más a mí". ¿Qué significado tiene esta frase desde el punto de vista de la psicología y cómo podemos aplicarla para mejorar nuestras relaciones? Te lo contamos de la mano de Sandra Benzú, psicóloga-sexóloga y terapeuta de parejas, y experta colaboradora de la plataforma Vive La Vita.
¿Qué significa la frase de Shakira y en qué nos puede ayudar?
La canción Monotonía es un dueto de Shakira con Ozuna incluido en el álbum Las mujeres ya no lloran (2024). La artista colombiana lanzó este disco tras separse de Gerard Piqué, su pareja durante doce años (desde 2010 hasta 2022) y padre de sus dos hijos (Milán y Sasha). Las letras de esta época post-ruptura celebran la libertad, el empoderamiento femenino y el amor propio, valores presentes en Monotonía.
Como nos explica Sandra Benzú, la actitud de Shakira cantanto "yo te quiero, pero me quiero más a mí" no debemos entenderla como un posicionamiento de "yo soy mejor que tú", sino que se trata de un alegato para no perdernos a nosotras mismas cuando estamos en una relación.
"Esta frase no significa que tengamos que considerarnos más importantes que nuestra pareja, sino que habla de la capacidad de mantener nuestra individualidad y nuestro amor propio dentro de una relación", afirma la psicóloga, que recuerda que esto no significa apreciar menos al otro. "Podemos querer profundamente a nuestra pareja sin renunciar a nuestras necesidades, nuestros límites o nuestros valores para conservar ese vínculo. Y creo que precisamente en el contexto de la canción cobra todavía más sentido: puedo quererte muchísimo, pero si esta relación me está haciendo daño, tengo que priorizarme, respetarme y poner un límite", añade sobre el momento en el que Shakira compuso Monotonía.
"De ahí ese "me quiero más a mí". No significa que no te quiera, significa que me quiero y me respeto lo suficiente como para no quedarme en un lugar que me está haciendo daño", recalca la experta en relaciones de pareja.
¿Por qué a veces nos sentimos mal al priorizarnos?
Cantar Monotonía a pleno pulmón con tus amigas es fácil... pero no lo es tanto aplicar esta actitud en la vida real, llevar este espíritu de autorrespeto al día a día. Una de las razones más comunes es que cuando nos otorgamos el lugar que merecemos, acabamos sintiéndonos culpables o egoístas. ¿Por qué?
Como nos cuenta la psicóloga, "muchas personas han aprendido a relacionar el amor con estar siempre disponibles, cuidar, complacer o evitar defraudar a los demás. Incluso hemos aprendido muchas veces que ser una buena pareja implica anteponer las necesidades del otro a las nuestras. Por eso, cuando empezamos a atendernos a nosotros mismos o a poner límites, puede aparecer la culpa".
En otras casos, no es tanto la educación o lo que la sociedad nos hace creer, sino un problema vinculado con la autoestima. "Puede influir la necesidad de aprobación externa o el miedo al rechazo, pensando que si nos priorizamos podemos decepcionar al otro, generar un conflicto o parecer egoístas", afirma Sandra Benzú. Pero también avisa de que ese sentimiento de culpa "no significa necesariamente que estemos haciendo algo malo".
"A veces esa incomodidad simplemente aparece porque estamos empezando a relacionarnos de una manera diferente, aprendiendo a escucharnos y entendiendo que poner un límite no significa querer menos a la otra persona", explica. Es decir, se trata de una transición hacia una mejor versión, de nosotras y, posiblemente, de nuestra relación.
¿En qué punto "priorizarte" te convierte en alguien egoísta?
Eso sí, como la psicóloga apuntaba desde el inicio, cuidarse y quererse a una misma no significa considerarnos mejores o ignorar las necesidades del otro. Ahí podríamos caer en una actitud egoísta. "Priorizarse es saludable siempre que no confundamos priorizarnos con colocarnos permanentemente por encima del otro. El límite estaría precisamente ahí: una relación sana necesita un equilibrio entre el cuidado propio y el cuidado de la pareja", detalla. Al contrario, "hablamos de una actitud egoísta cuando nuestros intereses se imponen de forma habitual sin tener en cuenta cómo afectan a nuestra pareja".
"Podemos conservar nuestros espacios, mantener nuestras amistades y proyectos, disfrutar de nuestros propios gustos y expresar lo que queremos dentro de la pareja, también en el terreno afectivo y sexual: qué nos apetece, qué no y cuáles son nuestros límites. Y todo ello sin dejar de ser personas empáticas y comprometidas con nuestra relación", aconseja. Y explica que: "en una relación sana no deberíamos estar estableciendo constantemente quién ocupa el primer lugar. Habrá momentos en los que uno necesite más apoyo y otros en los que lo necesite el otro. El problema aparece cuando una de las dos personas tiende a renunciar a sí misma para que la relación funcione".
¿Por qué esta frase de Shakira puede ayudarnos a tener relaciones de pareja más sanas y maduras?
Si uno de los dos "desaparece" en la relación, la frustración y la inseguridad están a la vuelta de la esquina. Por eso es tan importante encontrar el equilibrio entre tres dimensiones: el yo, el tú y el nosotros. "Para mí, en una pareja existen esos tres espacios que debemos cuidar. Si únicamente cuidamos el "nosotros", corremos el riesgo de perder nuestra identidad individual y dejar de lado amistades, aficiones o proyectos propios, algo que ocurre con bastante frecuencia", nos dice la experta. Por otro lado, "si únicamente cuidamos el "yo", podemos terminar descuidando el vínculo y el proyecto que estamos construyendo juntos", explica.
"El balance pasa por tener en cuenta qué necesito yo, qué necesitas tú y qué necesita nuestra relación. Y esas tres cosas no siempre van a coincidir", advierte. ¿Cómo solucionar esa divergencia de intereses? "Ahí entran la comunicación, la negociación, la empatía y también la capacidad de ceder", enumera. Porque sí, "estar en pareja implica que habrá momentos en los que no podamos hacer exactamente lo que queremos o en los que decidamos renunciar a algo porque para la otra persona o para la relación es importante", pero esto no es de por sí algo negativo.
"Siempre que sea una decisión libre y exista reciprocidad, no tiene por qué ser negativo. El problema aparece cuando siempre es la misma persona la que cede, la que se adapta o la que acaba dejando de lado lo que quiere", dice la psicóloga y sexóloga.
Buscando un punto medio que permita "construir un nosotros sin dejar de cuidar el yo y el tú" encontraremos el camino hacia una relación sana y más madura. Sin embargo, es posible que no todas las personas estén preparadas para acompañarnos en esa ruta, para apoyarnos en la búsqueda de nuestra individualidad sin temor a que esto afecte negativamente a la relación o a ellos mismos. Y puede que eso es lo que le pasara a Shakira y a Gerard Piqué.
"No todas las personas tenemos la misma concepción del amor y de la pareja. Hay quienes entienden la relación desde una mayor autonomía e individualidad y quienes tienen un modelo más basado en la unión, el sacrificio o la idea de que la pareja debe ocupar siempre un lugar prioritario", afirma Sandra Benzú. "Esto no significa que tengamos que señalar a quien no comparte esta idea como una persona dependiente o insegura. Nuestra manera de entender el amor está muy influida por nuestra historia personal, por los modelos de pareja que hemos tenido como referencia, por nuestras experiencias afectivas y también por las creencias que hemos ido aprendiendo sobre lo que significa querer a alguien".
"Lo importante es que cada uno pueda construir una relación en la que exista compromiso y unión sin que eso implique perder su propia individualidad", concluye la psicóloga. Un cierre que, seguro, Shakira aplaudiría.










