La modelo australiana Elle Macpherson contó hace unos años cómo le ayudó limpiar su vida de cosas superfluas, a superar un complicado bache personal. Dicha limpieza no se refiere a sacar la artillería de escobas, limpiasuelos y paños abrillantadores, sino a parar y analizar con consciencia plena todo lo que te rodea: familia, amigos, trabajo, ocio, sueños, sensaciones, sentimientos… Y, una vez hecho ese escáner a tu vida, decidir desde tu yo más profundo, lo que se queda y lo que se va.
Vivimos tan sometidos a juicios ajenos, presiones sociales y con tanto temor a defraudar a los demás, que, al final, nos olvidamos de lo que queremos nosotros mismos. Y eso no solo nos lleva a acumular objetos para llenar vacíos, sino también a guardar ansiedad, frustración, inseguridad y cansancio. ¿Te gustaría poner fin a esta dinámica? De la mano de la psicóloga Sara Navarrete descubrimos cómo dominar el arte del decluttering y reconquistar tu felicidad.
Cómo empezar el 'decluttering'
Como nos dice la experta: “Si algo ocupa espacio físico o mental y no aporta paz, utilidad o sentido, probablemente sobra. Podemos hacer decluttering en muchas áreas de nuestra vida. Porque no solo acumulamos objetos, también vínculos, hábitos, exigencias, pensamientos y versiones de nosotros mismos que ya no nos hacen bien”.
- Pero, vayamos a lo práctico y de fuera hacia dentro. En casa, por ejemplo: “El desorden muchas veces refleja saturación mental. Vivir rodeados de cosas que no usamos, que guardamos “por si acaso” o que ya no tienen sentido, puede generar una sensación constante de ruido y agotamiento”. No lo dudes y líbrate de aquello que no utilizas en tu día a día. Lo que está guardado, solo acumula polvo.
- Las redes sociales son otro campo para analizar y limpiar. Como nos dice Sara Navarrete: “Consumimos cantidades enormes de información, comparaciones, opiniones y estímulos que afectan muchísimo a nuestra salud emocional. Hay cuentas que no inspiran, sino que hacen sentir insuficiencia, ansiedad o presión constante. Y aprender a elegir qué dejamos entrar en nuestra mente también es una forma de cuidado psicológico”.
- Revisa también tus relaciones personales. Según la experta: “A veces mantenemos vínculos por costumbre, miedo a estar solos, o por culpa. Relaciones que exigen demasiado o con las que sentimos que tenemos que dejar de ser nosotros mismos para encajar. Hacer limpieza aquí no siempre significa cortar con alguien, pero sí revisar qué dinámicas estamos sosteniendo y a qué precio emocional”.
- También haz decluttering en tus pensamientos. “Hay quien vive atrapada en la autocrítica, la culpa, en el “debería” … Y no todo pensamiento merece quedarse a vivir dentro de nosotros. Y algo más profundo aún: revisa tu identidad. Algunas personas siguen sosteniendo una versión de sí mismas que ya no desean ser, y mantener personajes que ya no representan nuestra verdad genera muchísimo cansancio emocional”.
No eres tú, es el entorno
Estar rodeados de mensajes que nos hacen creer que necesitamos el último móvil; un vestido más, cenar en ese sitio de moda, conseguir entradas para ‘el concierto del año’, etc, no ayuda a huir del ruido externo y poder escuchar lo que realmente nos hace felices.
Como explica la psicóloga: “Vivimos expuestos a mensajes que nos hacen sentir que siempre nos falta algo o una versión mejor de nosotros mismos”. El cansancio que nos provoca este ambiente nos lleva a identificar la calma y el sosiego con el hecho de simplificar, reducir y soltar. ¿Recuerdas la satisfacción que te da ordenar armarios y cajones?
“La publicidad vende estilos de vida, identidades y promesas emocionales. Ya no te dicen “compra esto”, ahora la máxima es “si tienes esto, vales más”; “si logras esto, serás feliz”; “si no lo consigues, te estás quedando atrás”. Y las redes sociales han llevado esto a un nivel más intenso porque estamos expuestos constantemente a vidas editadas, cuerpos filtrados, relaciones aparentemente perfectas y rutinas imposibles de sostener en la vida real. El gran problema es que acabamos desconectándonos de nosotros mismos”, explica la experta.
Según Sara Navarrete: “Muchas personas no están agotadas por su vida, están cansadas por intentar sostener una vida que sienten que deberían tener. Y eso genera ansiedad, frustración, sensación de fracaso e incluso culpa por no sentirse felices “teniendo todo”. Nos hemos acostumbrado tanto al ruido externo que a veces confundimos deseo auténtico con presión social”.
La importancia de decir 'no'
Por miedo a defraudar, a no cumplir con lo que creemos que se espera de nosotros, acabamos aceptando cargas que no deseamos. Y seguimos consumiendo objetos que no sabemos para qué hemos comprado, manteniendo compromisos baldíos, relaciones que nos vacían y creencias confusas y desvirtuadas sobre nosotros mismos. Limpiar y simplificar puede cambiar tu caos vital. Y gran parte de ese decluttering pasa por aprender a decir “no” a aquello que no queremos.
“Debemos aprender a poner límites, pues de lo contrario, acabamos viviendo una vida diseñada desde las expectativas externas y no desde nuestras verdaderas necesidades. Decir “no” es una de las formas más sanas de autocuidado psicológico”, afirma la experta. “El “no” nace del respeto hacia uno mismo. Es entender que poner límites no te convierte en mala persona, te hace emocionalmente responsable.
Entrenar ese “no” implica empezar por cosas pequeñas como escucharte antes de responder; darte permiso para pensar; entender que no tienes que justificar constantemente tus límites, y asumir que habrá personas a las que no les gustará tu cambio”. Toma nota y suelta, hazte la vida sencilla, deja ir lo que te supera, no eres más feliz por tener más, sino por valorar y agradecer lo que ya tienes.













