Teresa Ouro, terapeuta de parejas, explica el desapego amoroso: "Buscamos intensidad, pasión y conexión constante, no compromiso"


La psicóloga nos cuenta qué hay detrás de la tendencia actual de preferir estar solteros


pareja en la playa enfadada© Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
1 de abril de 2026 a las 18:30 CEST

Hablar hoy de amor puede resultar, en ocasiones, más complejo que nunca. Entre aplicaciones de citas, ritmos acelerados y la sensación de que siempre hay algo —o alguien— mejor al alcance de un clic, muchas personas se preguntan si las relaciones de pareja están realmente en crisis… o si, simplemente, están cambiando.

Sin embargo, hay un matiz que llama la atención: quitando las letras de canciones o las películas, quizá alguna imagen de parejas en la playa que provocan ternura o un domingo de lluvia que despierta ganas de estar en compañía, muchas personas afirman no estar echando de menos tener un compañero sentimental.

chica pensando con su novio detras© Getty Images

La psicóloga Teresa Ouro, experta en terapia de pareja y sexualidad y fundadora de Psicopareja (psicopareja.es), explica este fenómeno: "Más que hablar de una crisis en las relaciones de pareja, quizá deberíamos hablar de una transformación profunda en la forma de vincularnos. En la era de la inmediatez, marcada por la aparición de las aplicaciones de citas, el exceso de información, la hiperconectividad o la constante exposición a vidas irreales, ha cambiado radicalmente la manera en que nos conocemos, nos elegimos y sostenemos nuestras relaciones".

Este nuevo contexto ha modificado las expectativas. La idea de que siempre puede haber alguien más compatible o más emocionante genera una inquietud constante que dificulta asentarse en una relación. Tal y como explica la experta: "Todo ello instaura la idea de que quizá exista alguien más compatible, más emocionante, o que podría tener una relación mejor. Cuando el amor empieza a percibirse como una búsqueda interminable de la mejor opción posible, comprometerse con una relación se vuelve cada vez más complejo".

pareja hablando calle© Getty Images

Una realidad que no es solo teórica, sino que se refleja en consulta: "Veo a diario cómo esto impacta en las relaciones, ya que muchas personas llegan a las sesiones sintiendo que no encuentran la pareja 'adecuada' o que cualquier relación es demasiado limitada frente a tantas opciones disponibles", comenta Teresa Ouro. 

pareja cocinando© Getty Images

Del compromiso al deseo: así ha cambiado el amor

Durante años, las relaciones se entendían como un proyecto a largo plazo. Hoy, sin embargo, el foco parece haber cambiado. El frenesí, y las mariposas constantes son el principal motor de búsqueda, algo que, cuando una relación avanza, suele evolucionar hacia otra manera de sentir más rutinaria, menos efervescente.

Además, a nivel conceptual, también los estándares y roles son diferentes. "Detrás de esto se encuentra un cambio cultural en la forma en que entendemos el amor. Durante generaciones, las relaciones se construían desde el compromiso de un proyecto común para toda la vida, y elegir a alguien con quien construir una vida implicaba esfuerzo y atravesar etapas difíciles. La pareja formaba parte de un proyecto construido en el tiempo, y no se contemplaba la ruptura, incluso en circunstancias incompatibles o dañinas", comenta la especialista.

pareja beso casa© Getty Images

Y, es que frente aquel modelo que, hasta hace pocos años parecía el único posible, ahora predomina otra lógica: "Hoy, en cambio, el motor principal es el deseo. Queremos sentir intensidad, pasión y conexión constante. Pero el problema es que el deseo, por naturaleza, es fluctuante e incluso puede apagarse cuando deja de ser novedoso. Y debemos tener claro, que es imposible que una relación mantenga siempre la misma intensidad emocional".

Según la psicóloga, "muchas personas interpretan la pérdida de esa intensidad inicial como una señal de que algo va mal. Cuando la rutina se instala y la convivencia se vuelve cotidiana, algunas parejas sienten que han dejado de ser amantes para convertirse en compañeros de piso".

Chica mirando el movil© Getty Images

En paralelo, también ha cambiado la forma de relacionarnos desde el inicio. Las citas han perdido parte de su ilusión (quizá, precisamente, porque cuando las aplicaciones de citas comenzaron a tener éxito, tuvimos demasiadas). Podemos contactar con cualquiera en cualquier momento y, sin embargo, para muchos jóvenes, estos encuentros ya se han estancado. 

A ello se suma un fenómeno llamativo: hemos desarrollado una capacidad aparentemente eficaz para eludir la vulnerabilidad. Spolier: es solo auto convencimiento. En un momento en el que términos como el ghosting, o las migas de pan están a la orden del día, dejar de tener citas parece ser la manera más ideal para anestesiarnos o protegernos emocionalmente y evitar caer en estas trampas. 

De hecho, que en los últimos años el celibato voluntario haga ganado adeptos no es casualidad: Donde antes las relaciones requerían confrontación, ahora, muchas veces, se desvanecen en el silencio por temor al rechazo, a hablar o evitar situaciones incómodas.

pareja hablando© Getty Images

El fin del enamoramiento: el inicio del amor real

Volviendo al tema de la búsqueda de estímulos constantes y de mariposas, la experta señala que "cada vez más, encontramos relaciones que se terminan justo cuando acaba la fase de enamoramiento". Una situación que sucede a menudo, pero sobre la que la la experta invita a reflexionar: "Hay que asumir que el enamoramiento tiene fecha de caducidad. No es un fracaso ni una señal de que algo va mal; es biología, simplemente ocurre".

Aunque su duración varía, su final es inevitable. Y cuando lo hace, llegan las dudas y, lo más importante, la perspectiva. Teresa Ouro ejemplifica: "Cuando el enamoramiento termina, muchas personas sienten que han perdido algo. Lo que solemos olvidar es que en esa intensidad inicial también había ansiedad. A menudo pensamos cosas como '¿me habrá contestado?', '¿le sentó bien lo que dije?'', ¿le gustaré?'. Sería insoportable mantener ese estado de alerta toda la vida". 

terapia de pareja© Getty Images

Desde su experiencia clínica, ella lo ve con claridad:  "Recuerdo el caso de una pareja que llegaron convencidos de que "ya no se querían". Llevaban tres años juntos y describían su relación como vacía, sin chispa. Cuando empezamos a trabajar juntos, fue quedando claro que lo que habían perdido era el enamoramiento, no el amor. Habían confundido la calma con la indiferencia".

Es, en realidad, un punto de inflexión: "El día en que la realidad ocupa el espacio que antes llenaban las proyecciones, llegan las preguntas verdaderamente importantes. ''¿Quién eres tú, realmente?'. '¿Te admiro?' ¿Puedo sostener esto? ¿Quiero continuar? Es el momento más honesto de una relación, y también el más valioso. Porque el amor real empieza cuando el enamoramiento acaba. Lo otro, por intenso y maravilloso que sea, era una historia que nos contábamos".

Por qué está de moda estar soltero© Getty Images

Miedo al compromiso

Dentro del desapego amoroso se esconden más motivos. Otro de los grandes cambios tiene que ver con cómo entendemos el compromiso. "Muchas personas asocian hoy el compromiso con la pérdida de libertad o de identidad. La idea de elegir a alguien se percibe como una renuncia demasiado grande, cuando en realidad toda elección implica también ganancias: profundidad, intimidad, historia compartida", comenta la psicóloga.

De ahí surgen nuevas formas de vínculo. Como explica Teresa Ouro: "Este miedo ha dado lugar a una nueva forma de relacionarse y es esa zona gris entre la amistad y la pareja en la que se comparte intimidad, tiempo y afecto, pero sin etiquetas ni compromisos explícitos. Es una fórmula que ofrece conexión sin riesgo, cercanía sin responsabilidad emocional".  Eso sí, no siempre es una elección consciente: "Puede que, simplemente, sea el resultado del miedo a dar el paso, a nombrarlo, a perder la supuesta libertad que da no comprometerse con nada".

pareja calle© Getty Images

En consulta, esto se traduce en una paradoja: "En Psicopareja veo cómo muchas personas sienten más miedo a comprometerse que a quedarse solas. La presión por "elegir bien" y para siempre puede ser paralizante. Si creemos que una relación debería hacernos sentir lo mismo siempre, cualquier cambio emocional se interpreta como un fracaso". 

Relaciones duraderas: cómo construir vínculos en la actualidad

Lejos de idealizar el pasado o de rechazar los cambios, la clave está en adaptarse a esta nueva realidad con conciencia. "Tener relaciones duraderas hoy no significa aferrarse al pasado ni mantener una intensidad imposible, sino aprender a construir vínculos conscientes y reales. Implica ver a la otra persona tal como es, con sus virtudes y límites, y elegir quedarse desde esa realidad".

Por qué está de moda estar soltero© Getty Images

Ese compromiso se construye en lo cotidiano. Para hacerlo, la psicóloga propone:

  • "Hablar con sinceridad sobre expectativas,valores y planes de futuro".
  • "Aprender a equilibrar libertad y compromiso; y entender que la intimidad se sostiene más allá del deseo: con gestos cotidianos, atención mutua y cuidado emocional. La pasión, que naturalmente fluctúa, puede transformarse en complicidad profunda si se cultiva la admiración mutua, la creatividad compartida y los proyectos comunes".
  • Y, sobre todo, implica aceptar que amar es también una elección: "Gestionar conflictos, asumir renuncias conscientes y celebrar ganancias en cada elección convierte la relación en un proceso de crecimiento compartido, donde el amor no es un sentimiento estático, sino una decisión diaria, flexible, valiente y profundamente enriquecedora".

En un contexto donde todo parece inmediato y reemplazable, quizá el verdadero reto —y también el mayor logro— sea precisamente ese: aprender a elegir, cuidar y sostener.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.