Hay momentos en la vida de cualquier persona en los que la soledad se hace presente, aunque no se quiera. Rosalía lo ha contado sin filtros: aunque disfruta del afecto, de la compañía de amigos, familia o pareja, no siempre es fácil gestionar esos ratos de aislamiento entre compromisos y giras.
"La soledad es mi lección de vida. No me gusta la soledad. Soy muy sociable, me gusta estar rodeada de mis amigos, de mi familia. Me encanta tener pareja y me gusta el afecto. Me gusta pensar que hay posibilidad de enamorarse". Con estas palabras se confesaba la catalana en una entrevista reciente con Ana Millán, en el primer episodio de Ex. La vida después, su nuevo programa. Y, es que lejos de parecer que sobrelleva bien la falta de cariño cercano en sus giras y momentos de creación, lo cierto es que su desafío es batallar contra ese sentimiento. Lo hace a través de gestos y rituales cotidianos, tal y como ella misma contó: "Pongo Nina Simone, me doy un baño, tomo helado, llamo a mi hermana, paseo o veo una película".
Hablar con su hermana o darse un baño: así supera Rosalía la soledad
¿Son suficientes estas estrategias? "No me parecen estrategias malas", señala Nayara Malnero (@sexperimentando), sexóloga, psicóloga y terapeuta de parejas. "Para empezar, hablar con su hermana, rompe la soledad, con lo cual, no es un parche. Quizá, comer helado, no sea lo más saludable, y puede ser utilizar la comida para suplir una emoción negativa. Darse un baño escuchando la música que le gusta, desde luego, es una forma sana de afrontar la soledad, porque es darse cuenta de que nunca estamos solos, siempre estamos con nosotros mismos", remata.
Enfrentar la soledad puede ser duro para muchos. Por eso, la experta aclara que es una gestión que se puede llevar a cabo de forma constructiva: "De este modo, la soledad se afronta de dos formas. Por un lado, si no te gusta, rompiéndola. Por otro, reconstruyéndola, dándote cuenta de que nunca estás sola, de que te tienes a ti y haciendo actividades que te resultan gratificantes o enriquecedoras".
Pequeños gestos como los que Rosalía elige pueden ser herramientas poderosas, aunque conviene equilibrarlos: "El autocuidado es lo ideal, por eso mencionaba que comer helado, puede estar en el límite entre ese autocuidado y la autodestrucción. Si es de forma saludable y consciente, como un capricho que te das hoy, está bien. Sin embargo, si lo haces para pegarte un atracón, ahí es cuando estaría mal. Las cosas no son solo el qué, sino el cómo", completa.
Sin embargo, para manejar la soledad, lo esencial es tomar conciencia de ella, como explica Nayara Malnero: "Lo primero tenemos que reconocer es que la soledad es parte inherente del ser humano y que, además, es algo muy saludable porque es el único momento en el que tú puedes escucharte realmente o pasar tiempo contigo. Cuando hay otras personas siempre hay distractores".
Por qué las mujeres sienten más soledad
Claro que, el contexto social influye mucho en cómo cada uno se siente. Las mujeres suelen sentirse más solas que los hombres. "No hemos sido educados para afrontar la soledad porque hemos vivido en comunidad durante siglos, más aún, las mujeres. De hecho, hoy por hoy es muy poco frecuente ver a una mujer sola comiendo en un restaurante, yendo al cine o haciendo actividades a solas. En los hombres está mucho más permitido y normalizado. Nosotras nos hemos vuelto mucho más dependientes de la compañía de otras personas", explica la experta.
Para paliar este sentimiento, resulta clave aprender a escucharse y gestionar emociones. "Tenemos que hacer es ser conscientes de que es una parte natural de nosotros y que nunca estamos solos. Nos tenemos a nosotros, con nuestros pensamientos, con nuestros recursos, nuestras habilidades", comenta la psicóloga.
Cómo superar la sensación de soledad
Además, transitar y superar esa sensación no es posible si no se conoce su origen. En el caso de Rosalía, que mantiene un ritmo de vida frenético de ciudad en ciudad, a menudo alejada de su círculo cercano, la razón podría estar, precisamente, en ese distanciamiento físico. Tan importante es detectar esto, como también qué nos genera. Según Nayara Malnero, "lo que hay que hacer es darnos cuenta de qué emoción nos provoca; ya sea ansiedad, tristeza, o inseguridad. En consecuencia, puedes analizar aquello que te ayuda a gestionar esa emoción. Pueden ser actividades como el deporte, reírte incluso estando a solas, leer, escribir, salir al aire libre, o pasear por la naturaleza".
Soledad y solicitud: las diferencias
A veces los términos se confunden. Hay quién en solitud piensa que siente soledad. Por ello, la experta hace hincapié en diferenciar ambos conceptos:: "La soledad es emocional y puede ocurrir solo con por pasar unas horas sola (como si fuera obligada, que te hace sentir mal o aislada…)". Ésta provoca sensación de vacío, generalmente con tristeza.
Por su parte, "la solitud hace referencia a ese aislamiento que tú decides voluntariamente porque es placentero para ti. Te aporta paz mental o descanso. Por ejemplo, un descanso social después de todo el día, para gestionarte emocionalmente. Es muy positivo".
Y concluye con una recomendación práctica que puede servir para todos: "Si convertimos la soledad en solitud con nuestras propias herramientas (primero, cambiando el foco de cómo la vemos y, segundo, de las cosas que hacemos o que pensamos) ahí está la clave". Así, incluso en los días más aislados, se puede aprender a sentirse acompañado… por uno mismo.














