Jacob Elordi (28): "No tengo ninguna relación con las redes sociales. Me considero un actor y solo un actor"


Los expertos nos cuentan cómo afecta el uso de las redes sociales a nuestro día a día, cómo las podemos usar de forma responsable y por qué es importante prestar especial atención en etapas como la adolescencia.


© Anadolu via Getty Images
24 de febrero de 2026 a las 12:21 CET

El australiano de raíces vascas (sus abuelos emigraron del País Vasco a Australia), Jacob Elordi, es, a sus 28 años, el actor del momento. Triunfa al lado de Margot Robbie por Cumbres Borrascosas y acaba de ser nominado a Mejor Actor por Frankestein. A pesar de su éxito, no hace uso de las redes sociales. 

En una reciente entrevista con la cadena estadounidense CBS, el actor dejó claros sus motivos. "No tengo ninguna relación con las redes sociales", sostuvo. "Mi sueño era ser actor. Mi sueño era salir en las películas. Soy demasiado nervioso como para pedir algo más que eso", agregó. 

Jacob Elordi Fendi© Getty Images for Fendi

Según dice, ha recibido exactamente lo que quería, y lo ve y lo vive exactamente como lo soñaba. Asegura que es todo lo que puede y quiere gestionar y por eso en 2024 desativó su cuenta de Instagram

"Tengo un rechazo muy fuerte a perder mi vida por una industria. Me considero un actor y solo un actor. Así que para mi, la vida sigue fuera del set de rodaje y fuera de las cámaras y las luces", ha explicado el intérprete. Pero ¿acaso perdemos el contacto con la realidad cuando hacemos uso de las redes sociales? Te contamos qué dicen los estudios y los expertos al respecto. 

Jacob Elordi © Getty Images

Según los expertos en salud mental, las redes sociales son herramientas que pueden favorecer la socialización y el aprendizaje, pero resulta necesario ser consciente de los peligros que acarrean y buscar un uso equilibrado. Esto es especialmente notable en la población nativo-digital; es decir, la Generación Z, que ha crecido con las nuevas tecnologías desde el inicio. 

De hecho, tal y como señala el Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta un 93% de los españoles entre 16 y 24 años utiliza estas herramientas a diario. No obstante, el hecho de sustituir actividades básicas de la vida cotidiana por pasar tiempo en estas plataformas puede derivar en afecciones y trastornos mentales, como la ansiedad, estrés o incluso alteraciones del sueño. 

Jacob Elordi en el Festival de Cine de Venecia 2025© Getty Images

Además, la interacción social únicamente a través de una pantalla puede generar un alejamiento del contacto directo con las personas. Es más, según los datos del estudio Cigna Well-Being 360, un 70% de la población española considera que no hace un uso adecuado de las redes sociales o que tiene cierta adicción, siendo este problema de uso excesivo de redes sociales una cuestión de sanidad pública, tal y como reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este sentido, Elena Luengo, directora de innovación de Cigna Healthcare España, explica que: "Actualmente nos encontramos en un punto en el que la población, especialmente la más joven, tiene una visión positiva de las redes sociales, como herramienta que simplifica el proceso de relacionarse. Sin embargo, muchas veces no somos conscientes de que, un mal uso de las mismas, no solo puede tener efectos negativos en la parte social, sino también, y lo que es más preocupante, en la salud mental. Es importante, en este punto, concienciar y formar a los usuarios de estas plataformas de los problemas derivados de estar siempre conectados e intentar controlar el tiempo que se pasa en ellas, así como el contenido que se consume. Entendiendo que son una herramienta y no un sustituto de la vida real". 

Jacob Elordi en 'Jimmy Kimmel Live'.© Getty Images

Cómo usar las redes sociales de manera responsable

Te revelamos las pautas que ofrecen los expertos para que las redes sociales sean una herramienta de apoyo y no acaben siendo perjudiciales para el bienestar mental y emocional:

No es necesario estar en todo

El miedo extremo a no estar presente en una experiencia o actividad puede aumentar los niveles de ansiedad social. Este fenómeno, popularmente denominado FOMO (miedo a perderse algo, por sus siglas en inglés), suele afectar especialmente a jóvenes que se sienten solos, y que tienen una baja autoestima. Las redes muestran constantemente vidas irreales y, para evitar que este fenómeno se complique, es aconsejable marcarse tiempos de utilización en redes sociales o eliminar aquellas aplicaciones que suponen un mayor vicio durante un tiempo para “descansar”.

Combatir el insomnio tecnológico

El uso excesivo de aparatos electrónicos por la noche suprime la liberación de melatonina (hormona encargada de fomentar el sueño) y, por lo tanto, la dificultad para contar con un descanso de calidad y en cantidades adecuadas. Alguna de las consecuencias de esta falta de sueño puede ser el malestar corporal, el agotamiento o la falta de concentración al día siguiente. Cambiar un libro por cualquier dispositivo móvil dos horas antes del momento de irse a dormir puede ayudar a disfrutar de un sueño reparador.

Un 'like' no da la felicidad

La constante comparación en redes y la necesidad de validación a través de interacciones tienen, generalmente, un efecto negativo en la autoestima. Los estándares en redes sociales suelen ser irreales y difíciles de lograr, por lo que hay que poner en perspectiva los perfiles y publicaciones de estas plataformas. Esta comparación puede dar como resultado diferentes problemas emocionales, como frustración, desmotivación, la sensación de vacío o tristeza e, incluso, rabia, y una baja autoestima. Así mismo, en los casos en los que se vea afectada la percepción de la autoimagen, puede favorecer la aparición de trastornos depresivos y alimentarios. Es importante comprender que la mayor parte de los usuarios únicamente muestran los aspectos positivos de sus vidas en redes sociales, y que las publicaciones rara vez reflejan su realidad al completo.

Jacob Elordi© Getty Images

Compartir, pero contrastar

Un uso equilibrado y sano de las redes sociales puede ser muy beneficioso, ya que ayuda a sentirse acompañado y comprendido. De hecho, compartir experiencias acerca de la salud mental ayuda a encontrar comprensión y favorece su visibilidad. Siempre y cuando se contraste la información y se consulten fuentes fiables y contrastadas, las redes sociales se pueden convertir en una herramienta de aprendizaje y autoconocimiento sin olvidar nunca la figura de un profesional especializado en salud mental.

Priorizar el mundo real

El mirarse a los ojos, la conexión emocional profunda o la comunicación no verbal son factores determinantes para una interacción social satisfactoria que no pueden ser sustituidos por una pantalla, por lo que se deben utilizar las redes como un potenciador social, y no como un sustituto. Dedicar tiempo a practicar deporte, buscar nuevos hobbies, pasar tiempo con amigos y familiares o disfrutar de la naturaleza, combate la dependencia de las redes sociales y ayuda a promover una vida más saludable.

Media Image© Getty Images

Las redes sociales y la adolescencia

La infancia y la adolescencia son etapas clave en el desarrollo psicológico y emocional. "La exposición continua a imágenes idealizadas, cuerpos normativos o estilos de vida aparentemente perfectos puede generar una percepción distorsionada de la realidad. En menores, esto se traduce en una mayor vulnerabilidad emocional, especialmente cuando aún no cuentan con recursos suficientes para relativizar esos mensajes", afirma Carlos Atef Harkous, jefe de servicio de Salud Mental del Hospital Blua Sanitas Valdebebas. 

Explica que "en edades tempranas, algunas áreas clave del cerebro relacionadas con el control de impulsos, la planificación y la evaluación de riesgos aún no han completado su desarrollo, lo que incrementa la vulnerabilidad ante estímulos intensos y sistemas de recompensa inmediata", añade.

Jacon Elordi en la premier de Frankenstein en Los Ángeles© Getty Images

Otro aspecto relevante es la gestión emocional. La exposición continuada a contenidos breves y altamente estimulantes puede dificultar la autorregulación, la atención y la tolerancia al aburrimiento. "Observamos una mayor dificultad para manejar la frustración o desconectar mentalmente, algo esperable en un cerebro que aún está aprendiendo a regularse. En estos casos, cuando la exposición a redes sociales es menor o disminuye, detectamos una mayor estabilidad emocional y una mejora en la calidad del descanso", asegura Carla Álvarez Llaneza, psicóloga de Blua de Sanitas.

Jacob Elordi ha llevado este tipo de siluetas en múltiples ocasiones.© Getty Images

En cualquier caso, el malestar emocional asociado al uso de redes sociales no suele aparecer de forma inmediata, sino tras una exposición mantenida en el tiempo. Más allá del número de horas, resulta relevante observar cómo el menor se siente antes y después de conectarse