Consejos de Salud

José Manuel Felices, médico: “El cortisol es como echar gasolina al fuego, provoca inflamación y envejecimiento”


Este médico nos revela aspectos claves de cómo cuidar de verdad la salud y cómo la gestión emocional es esencial para vivir mejor


Mujer escribiendo en un ordenador© Getty Images
19 de febrero de 2026 a las 18:00 CET

¿Te has parado a pensar en el poder que tienen los pequeños gestos cotidianos sobre tu cerebro? Pronunciar un simple “gracias” no es solo una fórmula de cortesía: activa circuitos neuronales vinculados al placer y la recompensa, favoreciendo la liberación de dopamina. Del mismo modo, llorar no es un signo de debilidad, sino un mecanismo biológico que ayuda a equilibrar el organismo y a regular determinadas hormonas relacionadas con el estrés. Incluso mantener una actitud mental optimista puede influir en la recuperación física, ya que el pensamiento positivo se asocia con una mejor respuesta inmunológica y una mayor adherencia a los procesos de rehabilitación.

Tampoco la música actúa únicamente como entretenimiento. Escuchar una melodía que te emociona puede disminuir la ansiedad, modular la percepción del dolor e inducir un estado de calma que repercute en todo el cuerpo. En realidad, mente y fisiología están mucho más conectadas de lo que solemos imaginar. Lo que sientes, piensas o expresas no se queda en el plano emocional: tiene un reflejo químico y neurológico que impacta directamente en tu bienestar diario.

De todo esto habla en su libro Radiografía de una vida sana el Dr. José Manuel Felices (@doctorfelices), médico especialista en Radiología Diagnóstica e Intervencionista. Nos hemos puesto en contacto con él para desgranar, fundamentalmente, cómo nuestros pensamientos y comportamientos, así como la forma en la que nos tomamos la vida, afecta a nuestra salud. Lo que nos explica este experto, que además es profesor en la Universidad Católica San Antonio de Murcia, nos puede hacer pensar en lo importante que es prestar la atención que se merecen nuestras emociones. Y que quizá tenemos que revisar el verdadero significado de la palabra salud. 

Plano medio del Dr. Jose Manuel Felices

¿Por qué seguimos asociando la salud solo a la ausencia de enfermedad y no a una forma de estar en el mundo? 

Porque venimos de una inercia cultural donde el cuerpo se trataba como un coche: solo te acuerdas de él cuando se enciende una luz roja en el salpicadero o sale humo del motor. Pero la salud real no es un silencio clínico; es vitalidad. Es tener la energía para jugar con tus hijos, la claridad mental para trabajar y la calma para disfrutar de una cena. En el libro invito a cambiar el chip: la salud no es el fin (nadie quiere ser el más sano del cementerio), es el medio para vivir una vida plena.

¿Qué nos dice la ciencia sobre el impacto real de las emociones en la recuperación física? 

Nos dice que la mente y el cuerpo no son dos vecinos que se saludan en el ascensor; son compañeros de piso que comparten la misma cuenta bancaria. La ciencia ha demostrado que el estrés crónico deprime el sistema inmune, mientras que el optimismo realista y la calma facilitan la cicatrización. No es magia, es bioquímica: si tu cerebro percibe seguridad, permite que el cuerpo dedique recursos a repararse. Si percibe amenaza, bloquea la obra para ahorrar energía para la huida.

Chica o mujer tranquila en el sofá de su casa con los brazos cruzados© Getty Images

¿Por qué la constancia es más importante que la perfección cuando hablamos de hábitos saludables? 

Porque la perfección es muy frágil; si se te cae, se rompe. La constancia, en cambio, es flexible. Veo a mucha gente abandonar porque un día se comieron una pizza o saltaron el gimnasio. Sienten que han fallado y lo dejan. Yo prefiero un paciente que camina 20 minutos todos los días, aunque llueva, a uno que corre una maratón una vez al año. La salud se construye con la "gotita" de los buenos hábitos imperfectos, no con grandes gestos heroicos que duran dos semanas.

 ¿Qué papel juega la confianza —en los médicos y en uno mismo— en los procesos de curación? 

Juega un papel analgésico real. Cuando un paciente confía en su médico, su cerebro libera endorfinas y reduce la percepción de amenaza. Nos ayuda a tener ganados dos pilares del éxito terapéutico. Por un lado, el conocidísimo efecto placebo, que supone un importante porcentaje del efecto de cualquier tratamiento. Por otro lado, la adherencia: la motivación para ser constante que, si pudiera pedir una sola cosa en la actitud de todos mis pacientes, sería ésta. La confianza nos acerca a que médico y paciente estemos más comprometidos el uno con el otro, es lo que llamamos alianza terapéutica. 

Mujer con la cara descansada y con un sombrero en verano© Getty Images

¿Cómo influyen la gratitud, la sonrisa o los vínculos en nuestra química cerebral? ¿y su impacto en la salud? 

Que nadie piense que las emociones quedan en un plano exclusivamente “mental”. Son nuestra farmacia interior gratuita y generan cascadas de hormonas y neurotransmisores que activan todos los receptores de nuestro organismo. Un abrazo de seis segundos o una risa compartida liberan oxitocina, que baja la presión arterial y el cortisol. Practicar la gratitud (aunque sea forzándonos a buscar tres cosas buenas al día) reeduca al cerebro para buscar lo positivo, elevando la serotonina y la dopamina. No es poesía, es una herramienta médica invisible que tenemos infrautilizada.

¿Las personas con menos vínculos tienen menos salud? 

Rotundamente sí. Somos mamíferos sociales; nuestro software está programado para vivir en tribu. La soledad no deseada el cerebro la interpreta como un peligro de muerte inminente, manteniendo el cuerpo en alerta constante. Los estudios dicen que la soledad crónica es tan peligrosa para la longevidad como fumar 15 cigarrillos al día. Cuidar a tus amigos es tan importante para tu corazón como cuidar tu colesterol. Es una medicina centenaria que ya nos recetaba Epicuro en la antigua Grecia: la compañía de un amigo como analgésico, ansiolítico y antidepresivo.

Tres amigas en un desayuno hablando y riendo© Getty Images

¿Por qué el estrés crónico afecta de forma tan directa a la inflamación y a la cicatrización? 

Imagina que el estrés es una alarma de incendios. Si suena porque hay fuego real, te salva la vida (corres, luchas). Pero si la alarma suena todo el día porque tienes correos sin leer o llegas tarde, el cuerpo se inunda de cortisol. Ese cortisol constante es como echar gasolina al fuego: provoca una inflamación de bajo grado que, a la larga, daña tejidos, arterias y neuronas. Vivir inflamados es vivir envejeciendo más rápido.

¿Qué riesgos tiene vivir permanentemente estimulados por pantallas y gratificación inmediata? 

Estamos "infoxicados" y dopados de dopamina barata. Nuestro cerebro libera dopamina como recompensa ante actividades que, aunque nos cuestan, son buenas para nosotros: aprobar un examen, hacer un entrenamiento, que un amigo nos dé las gracias… Pero no diferencia entre esa gratitud de un amigo y el corazoncito del like de las redes sociales. ¡Y fijaos qué diferencia! Las gracias de tu amigo son algo significativo, lleno de vida. El like de redes sociales es frío y vacío. Nuestro cerebro liberará igual la dopamina para hacernos sentir la recompensa, pero nuestra vida será mucho menos significativa si dejamos de cuidar la parte humana y real. No es que las redes sociales sean malas, ni mucho menos, simplemente es saberlo para ser conscientes y disfrutar de ellas sin perder la capacidad de disfrutar de las cosas lentas: leer un libro, una conversación tranquila, mirar un paisaje, cocinar para nuestra familia y amigos, hacer un buen entrenamiento…

mujer respirando y sonriendotumbada sobre en el suelo © Getty Images/Westend61

¿Nos puedes dar algunos consejos para ‘vivir más tranquilos’ y tener mejor salud a largo plazo? 

Primero, "prehabilitación" social: blinda en tu agenda momentos con gente vitamina, sin móviles encima. Segundo, Entrena la fuerza: el músculo es tu seguro de vida, tu mejor plan de pensiones y tu órgano endocrino de la felicidad. Tercero, Busca tu "rayo Verde": entrena tu atención para encontrar cada día un momento pequeño de belleza o gratitud. Y sobre todo: recordad que para ser feliz no hace falta cita previa. La salud está ocurriendo ahora mismo, mientras lees esto; respira y disfrútala.

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