Bienestar

Por qué estamos de mal humor cuando llueve, según la psicología


Hace varias semanas que no vemos el sol y nuestros ánimos empiezan a caer por los suelos. ¿Cuál es el motivo? Te lo explicamos desde el punto de vista psicológico


Mujer con paraguas amarillo y con expresión seria © Getty Images/Cavan Images RF
13 de febrero de 2026 a las 12:02 CET

¿Recuerdas cuál fue el último día que no llovió? Yo no, al menos en Madrid. Porque aunque ayer amanecimos con el cielo limpio de nubes, por la noche volvió a mojarse el suelo. A mí antes me encantaba la lluvia, pero día tras día sin ver el sol está afectando a mi estado de ánimo. Y mi pareja siempre está mal humor. ¿Qué tienen los días grises que nos borran la sonrisa y nos hacen estar más irritables?

Mujer con un paraguas naranja y ropa negra © Getty Images

¿Por qué la lluvia afecta nuestro estado de ánimo?

El impacto del clima en la salud mental es un fenómeno estudiado desde hace décadas. "La relación entre el clima y las emociones humanas es más complicada de lo que parece y depende, en gran medida, de las características individuales de cada persona", explica la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España. "La falta de luz natural y los días grises pueden generar sensación de fatiga, apatía e incluso afectar la calidad del sueño".

Cuando las condiciones meteorológicas adversas se prolongan, pueden aparecer sentimientos de frustración y desmotivación. La menor exposición a la luz solar disminuye la producción de serotonina, el neurotransmisor vinculado al buen estado de ánimo, y favorece la liberación de melatonina, lo que incrementa la sensación de cansancio y apatía.

La falta de luz natural y los días grises pueden generar sensación de fatiga, apatía e incluso afectar la calidad del sueño

Dra. Daniela Silva, médico

Según la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, aunque la fisiopatología del Trastorno Afectivo Estacional (TAE) no está completamente comprendida y su incidencia es baja en España, existen varios mecanismos que pueden influir en la aparición de síntomas similares, como la alteración del ritmo circadiano, la sensibilidad retiniana a la luz, el metabolismo anormal de la melatonina y la disminución de la secreción de neurotransmisores

Además, el descenso brusco de temperaturas y el aumento de la humedad, puede amplificar la sensación de fatiga o irritabilidad.

Mujer con parguas en un banco y una inundación © Getty Images/Tetra images RF

Estrategias para combatir los efectos del mal tiempo

Aunque no podemos controlar el clima, los expertos de Cigna Healthcare España proponen una serie de hábitos para minimizar su impacto sobre la salud mental:

  • Un toque de color en un día gris. Diversos estudios sugieren que los colores pueden influir en el estado de ánimo. La cromoterapia recomienda tonos cálidos y luminosos, como el rojo, el amarillo o el rosa, para inspirar energía y ayudar a contrarrestar la apatía.
  • Evitar el modo "hibernación". Es habitual que la lluvia invite a quedarse en casa, pero mantener rutinas es clave para evitar la falta de motivación. "Levantarse a la misma hora, acudir a la oficina en lugar de teletrabajar o seguir yendo al gimnasio son pequeñas estrategias para mantenerse activo en los días grises", recomienda Silva.
Amigas bajo la lluvia con un paraguas rojo © Getty Images
  • Convertir la comida en un refugio. Especias como la canela, el jengibre o la vainilla tienen propiedades que generan sensación de bienestar, por lo que incorporarlas en infusiones, postres u otros platos puede activar los sentidos y mejorar el estado de ánimo. Los cítricos, como la naranja, el pomelo o el limón, también aportan vitamina C y su aroma fresco ayuda a combatir la sensación de letargo.
  • Maximizar la luz natural. A pesar del frío o la lluvia, salir unos minutos a la luz natural ayuda a regular los ritmos circadianos y mantener los niveles de energía. "En la medida de lo posible, elige un sitio junto a la ventana y sube las persianas para aprovechar la luz exterior", aconseja Silva.
  • Escapismo sensorial. Si el clima impide salir, crear un ambiente acogedor en casa puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento. Reorganizar un espacio o practicar una actividad placentera, como leer, coser o trabajar la cerámica, acompañándolo de sonidos ambientales, puede ser una estrategia efectiva para el bienestar emocional.