Yoga, una herramienta para luchar contra la exclusión social infantil

La iniciativa de la Fundación Pere Tarrés y Fundación DiR mejora la condición física y mental de los pequeños

Por Gtresonline

En numerosas ocasiones hemos hablado de los importantes beneficios que puede otorgar el yoga a nuestro cuerpo, tanto física como mentalmente. Además de tonificar la musculatura del cuerpo, esta disciplina nos ayuda a relajarnos y a conectar con nuestro interior mientras liberamos tensiones y todo el estrés acumulado. Por estas razones, se convierte en una opción muy aconsejable, no solo para adultos, también para los más pequeños. En Barcelona, la Fundación Pere Tarrés y la Fundación DiR han desarrollado un proyecto de carácter social para ayudar, a través del yoga, a los niños en riesgo de exclusión.

Cada lunes por la tarde, Bárbara Maggiora, instructora de yoga del grupo YogaOne by DiR, imparte una clase de semanal de una hora de duración para los pequeños en el Centro Socioeducativo Poblenou, ayudándoles a gestionar y canalizar sus emociones y las relaciones que mantienen con sus familiares y compañeros, condicionadas muchas veces por los problemas sociales y económicos de su contexto social. "Con yoga buscamos que se encuentren a sí mismos y enseñarles a respirar. Lo hacemos como si fuera un juego. Tomamos una pelota y la hacemos rodar inspirando y expirando aire. A través del juego aprenden a abrir los pulmones", explica la experta.

VER GALERÍA

En este taller, puesto en marcha hace dos años, Maggiora cuenta cuentos a los pequeños de seis y siete años, mientras realiza algunas sencillas asanas con música infantil de fondo. La montaña, el perro, el gato o la cobra son algunas de las posturas que practican con la instructora, que adapta las historias que relata a las posturas que realizan en grupo, estimulando así la imaginación de los infantes. Dentro de la clase se encuentran también otros educadores que actúan 'como satélites' de los niños y se encargan de 'controlar' a los pequeños con peores capacidades de concentración, ayudándoles a entrar en la dinámica y corrigiendo sus posturas.

"Nosotros tenemos una línea de trabajo que es las competencias personales y sociales. El Yoga engloba esta línea. Permite un espacio donde estos niños pueden reflexionar sobre ellos mismos una hora a la semana", explica Cristina López, coordinadora del centro socioeducativo Poblenou. "Son niños que les cuesta comunicarse. Se les enseña a pensar, a gestionar las emociones, a escucharse, que es una parte muy importante del desarrollo del niño. Es una cadena: es importante saber escuchar para luego saber decir cómo me siento y terminar siendo una persona con unas competencias sociales y emocionales positivas ", añade.

La coordinadora asegura que notan mejoras con los niños y que, aunque en las primeras sesiones les cuesta bastante encontrar el equilibrio y la concentración, poco a poco empiezan a abrirse y a llevar a cabo la dinámica de trabajo con éxito. Una práctica con la que, además, se divierten y entretienen y son capaces de desconectar de sus complicadas situaciones. Además de trabajar con los niños, desde el centro se mantiene un trato constante con los padres, con el fin de orientarles también en la crianza de los pequeños, quienes reconocen que la terapia con yoga les está reportando cambios positivos en el propio entorno familiar.