Frase del día

C.S. Lewis, de 'Las crónicas de Narnia': "Nunca se es demasiado viejo para fijarse otra meta o soñar un nuevo sueño" y su significado para la psicología


Una experta en bienestar analiza la frase del autor y su relación con la edad


Una mujer en su taller de pintura© Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
8 de agosto de 2026 a las 13:01 CEST

Nunca se es demasiado viejo para fijarse otra meta o soñar un nuevo sueño". Pocas frases resumen tan bien una inquietud que, tarde o temprano, acaba apareciendo en la vida de muchas personas: la sensación de que algunas oportunidades tienen fecha de caducidad. Cambiar de profesión, volver a estudiar, emprender, mudarse de ciudad o recuperar un sueño que quedó aparcado durante años son decisiones que, con frecuencia, asustan al pasar cierta edad. Es muy común pensar que, avanzadas las décadas,  puede ser demasiado tarde comenzar un proyecto nuevo.

¿Quién fue C.S Lewis?

La cita pertenece a C. S. Lewis (1898-1963), escritor, ensayista y profesor británico nacido en Irlanda del Norte, considerado una de las grandes figuras de la literatura del siglo XX. Medievalista, crítico literario y docente en las universidades de Oxford y Cambridge, alcanzó fama internacional gracias a la saga Las crónicas de Narnia, aunque también dejó una profunda huella con ensayos como Mero cristianismo. Décadas después de su publicación, muchas de sus reflexiones sobre el sentido de la vida, la esperanza y el crecimiento personal continúan invitando a detenerse y mirar hacia dentro.

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Una idea no del todo cierta

Lo curioso es que esa sensación de llegar tarde no siempre responde a la realidad. Muchas veces aparece incluso cuando todavía tenemos décadas por delante para emprender un proyecto, aprender una habilidad o cambiar de rumbo. Sin embargo, la comparación con los demás, la presión social o la idea de que "cada cosa tiene su momento" pueden hacer que acabemos renunciando antes incluso de intentarlo.

Y es precisamente esa idea —la de que nunca existe una edad límite para empezar de nuevo— la que sigue resonando en una sociedad que, con frecuencia, identifica el paso del tiempo con la pérdida de oportunidades.  Lo curioso es que esa sensación de llegar tarde no siempre responde a la realidad. Muchas veces aparece incluso cuando todavía tenemos décadas por delante para emprender un proyecto, aprender una habilidad, dar una segunda oportunidad o cambiar de rumbo. Sin embargo, la comparación con los demás, la presión social o la idea de que "cada cosa tiene su momento" pueden hacer que acabemos renunciando antes incluso de intentarlo. 

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Sin embargo, la realidad parece ir en otra dirección. Cada vez son más las personas que deciden reinventarse en la madurez, empezar de cero o apostar por proyectos que hace unos años habrían considerado imposibles. ¿Por qué nos cuesta tanto romper con la idea de que existe una edad "correcta" para cumplir nuestros sueños? ¿Y qué ocurre en nuestra mente cuando nos atrevemos a desafiar esa creencia? Hablamos con Sara Manzaneque (@saramanzaneque), psicóloga y coach experta en bienestar, duelo, apego y trabajo de partes, para analizar el significado psicológico que esconde una de las frases más conocidas de C. S. Lewis.

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¿Por qué sentimos que "ya es tarde"?

"Creo que vivimos en una cultura que valora muchísimo la juventud, la novedad y la inmediatez. Eso hace que, muchas veces, asociemos la edad con una pérdida de oportunidades, cuando en realidad cada etapa de la vida tiene un valor diferente", comenta la experta.  A esa presión social se suman también miedos muy habituales. Como explica Sara Manzaneque, "El miedo a envejecer, a no estar a la altura, a salir de la zona de confort o a sentir que el mundo cambia demasiado deprisa y que las nuevas generaciones parecen llevar ventaja. Es normal que todo eso genere dudas, pero no debería convertirse en un freno".

La psicóloga señala, además, que muchas personas han interiorizado una especie de calendario vital que marca cuándo deberían suceder los grandes hitos de la vida. "También hay una creencia muy arraigada de que la vida tiene un guion. Estudiar, encontrar un trabajo estable, formar una familia… y, a partir de ahí, mantener el rumbo. Cuando alguien decide cambiar de camino o perseguir un sueño que había dejado aparcado, muchas veces siente que está yendo a contracorriente. Creo que ahí está el verdadero reto: atreverse a escuchar lo que uno quiere de verdad, más allá de lo que se supone que debería hacer".

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Afortunadamente, en un momento en que Internet es una ventana abierta al mundo y las opiniones de sus usuarios se hacen públicas (y virales) en segundos, esa visión empieza a transformarse. "Es cierto que, poco a poco, estamos ampliando la mirada. Cada vez vemos a más personas que deciden reinventarse, aprender, emprender o empezar de nuevo en etapas en las que antes parecía impensable", confirma la especialista en bienestar y, además, opina: "Me parece un cambio muy positivo. Porque, al final, la edad no debería ser un límite, sino una fuente de experiencia, de criterio y de libertad para elegir con más conciencia el camino que queremos recorrer".

Aunque a menudo ponemos el foco en un objetivo final, pocas veces pensamos en todo lo que ocurre durante el camino. Porque cada paso que damos hacia una meta también transforma la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestras propias capacidades.

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Reinventarse también fortalece la autoestima

Cumplir un sueño no solo cambia las circunstancias externas; también transforma la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. Por eso, para Sara Manzaneque, cada nuevo comienzo puede convertirse en una oportunidad para aprender a quererse más a uno mismo: "La autoestima no se construye solo en la infancia; también se sigue construyendo a lo largo de toda la vida. Cada vez que nos atrevemos a aprender, a cambiar o a intentar algo nuevo, fortalecemos la confianza en nosotros mismos".

La especialista explica que ese crecimiento personal se apoya sobre dos pilares fundamentales: "Uno es el autorrefuerzo, que consiste en reconocer nuestros avances y dejar de fijarnos solo en lo que nos falta o en lo que hacemos mal. El otro es la autocapacidad, que es la confianza que vamos construyendo cuando nos demostramos, con hechos, que somos capaces de afrontar retos, aunque no siempre salgan como esperábamos. Ambos fortalecen nuestro autoconcepto, es decir, la manera en que nos vemos y nos valoramos a nosotros mismos".

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La coach considera que esa confianza nace de la experiencia y no de los mensajes motivacionales. "No se trata de confiar en uno mismo porque lo leamos en las redes sociales, sino porque nos demostramos que somos personas en las que podemos confiar. No por conseguir todas las metas, sino por atrevernos a intentarlas, por elegir estar de nuestro lado y no en nuestra contra. Ese, para mí, es un auténtico acto de amor propio".

Cada vez que nos enfrentamos a un cambio, aprendemos algo sobre nuestra capacidad para adaptarnos. Esa es, precisamente, la base de la resiliencia. Así lo explica la experta: "Todos tenemos esa capacidad, pero, como un músculo, se fortalece cuando la ponemos en práctica. Cada vez que nos reinventamos, que atravesamos un cambio o que volvemos a empezar después de una dificultad, descubrimos que somos más capaces de adaptarnos de lo que imaginábamos. Eso no significa que todo vaya a salir bien ni que no podamos pedir ayuda cuando la necesitemos. Significa que cada experiencia nos hace un poco más fuertes y nos prepara mejor para afrontar la siguiente".

Por qué sientes que es tarde para perseguir un objetivo© Getty Images

¿Qué cambia cuando perseguimos un sueño siendo adultos?

Aunque muchas personas piensen que la juventud es el momento ideal para emprender nuevos retos, la especialista recuerda que cada etapa de la vida aporta fortalezas diferentes: "Cuando somos jóvenes solemos tener más impulso y menos miedo. Con los años, en cambio, somos más conscientes del tiempo, de las responsabilidades y de todo lo que implica tomar una decisión importante. Pero también contamos con la experiencia, algo muy valioso".

Lejos de ser un inconveniente, esa experiencia puede convertirse en una ventaja. "Nos conocemos mejor, sabemos cuáles son nuestros valores, qué queremos y qué ya no estamos dispuestos a aceptar. Además, hemos vivido situaciones difíciles que nos han dado herramientas para afrontar la incertidumbre con más serenidad. La resiliencia también se entrena con la vida, y eso hace que, aunque el camino no siempre sea más fácil, sí podamos recorrerlo con más recursos".

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Cómo dar el primer paso sin exigirnos resultados inmediatos

Si hay una idea que resume la reflexión de C. S. Lewis es que nunca existe una edad perfecta para empezar de nuevo. Sin embargo, eso no significa que debamos hacerlo todo de golpe o sin planificación: "La estrategia, para mí, no es intentar hacerlo todo de golpe ni compararnos con los demás. Es marcarse objetivos realistas, avanzar paso a paso y recordar que pedir ayuda también forma parte del proceso. No tenemos que demostrar nada; simplemente darnos la oportunidad de intentarlo".

Quizá por eso esta frase sigue emocionando a tantas personas décadas después de haber sido escrita. Porque nos recuerda que el paso del tiempo no solo trae responsabilidades o cambios, sino también una mirada más amplia sobre quiénes somos y hacia dónde queremos ir. Como concluye Sara Manzaneque, "creo que cada etapa de la vida tiene su propia fortaleza. La juventud nos regala espontaneidad; la madurez nos ofrece perspectiva. Y cuando unimos esa experiencia con la ilusión de seguir creciendo, es cuando realmente pueden surgir los proyectos más auténticos".