Del poto a la monstera: 10 plantas muy comunes en casa que pueden ser tóxicas para perros y gatos


El poto que cuelga de tu estantería o la monstera que preside el salón pueden suponer un riesgo para tu perro o tu gato. Antes de elegir tu próxima planta, descubre qué especies conviene evitar y cómo actuar si tu mascota las mordisquea


Gato al lado de una planta. © Tatyana Rubleva / Unsplash
26 de octubre de 2026 a las 13:04 CET

Si tienes perro o gato, elegir una planta para tu casa no depende solo de su aspecto o de la luz que recibe tu salón. Algunas de las especies más comunes en casas, jardines y terrazas contienen sustancias tóxicas para ellos. Al morderlas, pueden sufrir desde irritación y vómitos hasta daños graves en órganos vitales. Por eso hay que tener especial cuidado con ciertas especies, ya que, aunque muy decorativas, pueden ser fatales para tus mascotas. 

Ahora, no todas las plantas son tóxicas para perros y gatos, y las que lo son, no tienen el mismo peligro, ni debes renunciar a decorar con ellas. Lo importante es identificar qué tienes en cada maceta y conocer los riesgos. Antes de sumar una nueva planta a tu casa, comprueba su nombre científico: los nombres populares pueden confundirte. Hacemos un repaso de las plantas tóxicas que están dentro de casa y después de las especies habituales en jardines y terrazas.

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Dieffenbachia.© New Africa - stock.adobe.com

Dieffenbachia: el problema aparece al masticarla

La dieffenbaquia (Dieffenbachia spp.) puede llamar tu atención cuando buscas una planta elegante y con presencia para el salón. Pero sus hojas variegadas contienen cristales de oxalato cálcico insoluble que se liberan cuando tu mascota las mastica. Estos cristales provocan irritación y dolor en la boca, la lengua y los labios. 

Si tu perro o gato ha comido las hojas de la dieffenbachia, verás que saliva de manera abundante y tiene arcadas, vómitos o dificultades para tragar después del mordisco. La irritación puede ser intensa y causar dolor en la boca y dificultad para tragar, por lo que debes consultar con tu veterinario si sospechas que tu mascota la ha mordido. 

Para evitar estas situaciones, no la coloques donde tu mascota pueda alcanzar las hojas, aunque la maceta quede elevada. 

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A la monstera (‘Monstera deliciosa’) le conviene un sustrato aireado© Huy Phan / Unsplash

Costilla de Adán: cuidado con sus hojas accesibles

La costilla de Adán (Monstera deliciosa) es una planta con mucha presencia, ideal para ocupar un lugar destacado en tu salón. Su tamaño, sin embargo, hace difícil mantener todas sus hojas lejos de una mascota curiosa. Se trata de otra especie que contiene oxalatos cálcicos insolubles, que causan molestias cuando el animal mastica sus tejidos. 

Tras un mordisco, puedes notar salivación excesiva, irritación de la boca, vómitos o dificultad para tragar. No necesitas esperar a que haya ingerido una hoja completa para consultar lo ocurrido. Al revisar su estado, fíjate en las hojas inferiores, no solo en la altura de la maceta. 

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Potos© Sasha Kim / Pexels

Poto: colgarlo no siempre evita los mordiscos

El poto (Epipremnum aureum) es una de las plantas más populares y conocidas por sus fáciles cuidados y bonita presencia. Sin embargo, es importante mantenerlo alejado de tu perro o gato. Sus hojas también contienen cristales de oxalato cálcico insoluble, responsables de la irritación que produce al masticarlo. 

Si tu mascota muerde las hojas, puede presentar dolor en la boca, babeo y vómitos, así que ten cuidado de dónde la colocas. Ten cuidado también con dejar los esquejes cuando multiplicas la planta o recortas sus tallos. 

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Espatifilo© Unsplash

Espatifilo: no es un lirio verdadero

El espatifilo (Spathiphyllum spp.) suele venderse también como lirio de la paz, un nombre que puede confundirte. Pero no pertenece al mismo grupo que los lirios y su toxicidad es distinta. Al igual que las plantas anteriores, el espatifilo tiene cristales de oxalato cálcico insoluble, que irritan los tejidos al masticarlos. Esto puede traducirse en dolor en la boca, babeo, vómitos y dificultad para tragar. 

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Ramo de lirios. © Anita Jankovic / Unsplash

Lirios: atención a los ramos que llevas a casa

Si tienes un gato, evita los lirios del género Lilium, también cuando formen parte de un ramo. Toda la planta resulta peligrosa, desde las hojas y los pétalos hasta el polen. Una pequeña exposición puede provocar insuficiencia renal aguda y poner en riesgo su vida. Y no hace falta que tu gato muerda ni siquiera una flor: puede ingerir el polen al lamerse el pelo. 

Por cierto, el agua del jarrón también supone una vía de intoxicación que debes tener presente. Por eso, colocarlos sobre una mesa alta no resuelve el problema. Ante cualquier posible exposición, contacta inmediatamente con tu veterinario, aunque todavía no observes cambios en su comportamiento.

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Palma de sagú. © Plantsandgraphics / Pexels

Cica: sus semillas requieren especial precaución

La cica (Cycas revoluta), también llamada palma de sagú, puede quedar genial en la decoración de tu terraza. Sin embargo, todas sus partes son tóxicas para perros y gatos, especialmente las semillas. Su ingestión puede causar vómitos, diarrea y lesiones graves en el hígado. 

En los cuadros más severos, aparecen trastornos de la coagulación y la intoxicación puede resultar mortal. Tampoco dejes a su alcance los restos que retires durante el mantenimiento de la maceta. Si sospechas que ha comido cualquier fragmento, solicita atención veterinaria sin esperar a comprobar cómo evoluciona.

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Adelfa con flores rosas© Svetlana B / Unsplash

Adelfa: sus flores no compensan el riesgo

Si tienes una adelfa (Nerium oleander) en el jardín, debes saber que el peligro no se limita a sus flores. Todas las partes contienen glucósidos cardíacos, sustancias capaces de alterar el funcionamiento del corazón. Su ingestión puede producir vómitos, debilidad y alteraciones del ritmo cardíaco. Una intoxicación grave puede llegar a ser mortal tanto en perros como en gatos. 

Cuando revises el jardín, presta atención también a las hojas y ramas que puedan quedar accesibles. Si detectas una posible ingestión, comunícaselo al veterinario e identifica la planta con su nombre.

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Azalea en balcón.© AdobeStock

Azalea: una floración que exige prudencia

La azalea (Rhododendron spp.) es una planta preciosa para decorar la terraza. Pero si tienes mascotas, debes saber que esta planta con flor contiene grayanotoxinas, sustancias tóxicas tanto para perros como para gatos. Su ingestión puede provocar vómitos, diarrea, salivación y debilidad. En los casos graves, también puede alterar el funcionamiento cardiovascular y comprometer la vida del animal. 

No la pongas en una jardinera accesible si tu mascota acostumbra a mordisquear hojas. Antes de comprarla, revisa la etiqueta para identificarla sin depender únicamente del aspecto de sus flores. Si sospechas que ha comido parte de ella, consulta inmediatamente y explica qué cantidad podría haber ingerido.

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Aloe vera.© tanya - stock.adobe.com

Aloe vera: sus usos cosméticos pueden confundirte

Que conozcas el aloe vera por sus usos cosméticos no significa que tu mascota pueda mordisquearlo. La planta puede resultar tóxica para perros y gatos cuando ingieren sus hojas. Entre los posibles efectos se encuentran los vómitos, la diarrea y la apatía. 

El látex de la hoja tiene un perfil distinto al del gel interno purificado. Por eso, no debes equiparar una hoja recién cortada con un producto elaborado. Tampoco utilices preparados caseros para tratar a tu animal sin indicación veterinaria. 

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hiedra© Adobe Stock

Hiedra común: vigila sus tallos colgantes

La hiedra común (Hedera helix) es una planta trepadora estupenda para cubrir una celosía o caer desde una maceta en tu balcón. Pero no es aconsejable si tu mascota alcanza las hojas o juega con los tallos. Su ingestión puede causar vómitos, dolor abdominal y diarrea. Además, el contacto puede provocar irritación cutánea en algunos animales. No des por hecho que resulta inocua porque crezca habitualmente en exteriores. Si la tienes en una jardinera elevada, comprueba hasta dónde llegan sus ramas. 

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Perro. © Jack Brind / Unsplash

Qué hacer si tu mascota ingiere una planta tóxica

Ante una posible ingestión, contacta cuanto antes con tu veterinario, aunque tu mascota todavía no presente síntomas. Aparta la planta para evitar que vuelva a morderla mientras recibes instrucciones profesionales. Haz una fotografía o conserva una muestra, sin retrasar por ello la consulta. Explica cuándo ocurrió, qué parte pudo ingerir y cuánta cantidad falta aproximadamente. No provoques el vómito ni administres leche, medicamentos o remedios caseros por tu cuenta. Si presenta dificultad respiratoria, convulsiones o pérdida de conciencia, acude directamente a urgencias veterinarias. El riesgo depende de la planta y de la exposición, pero actuar pronto permite valorar el caso sin perder tiempo.