Cultivar plantas de interior en casa es una idea genial. Seguro que ya sabes que tiene numerosas ventajas. Además de decorar los espacios con naturalidad y un toque verde que nos encanta, las plantas aportan humedad y frescor al ambiente, pueden purificar el aire que respiramos y elevan nuestro estado de ánimo. Teniendo esto en cuenta, ya solo queda elegir las especies más adecuadas en cada caso. Aquí es donde hace su aparición el aloe vera (Aloe barbadensis), una suculenta preciosa y fácil de cultivar. Descubre todo lo que esta planta puede aportar a tu casa.
© UnsplashApta para principiantes
Una de las características que más nos gustan del aloe vera es su facilidad de cultivo. Es una planta fuerte y resistente que se adapta bien a la mayoría de los entornos y puede cuidarse como especie de interior.
A la hora de tenerla en casa, es importante buscarle un emplazamiento adecuado. Necesita estar en un espacio luminoso. Puedes ponerla cerca de una ventana orientada al sur, aunque protegido por una cortina o estor. Es importante controlar que no le den los rayos del sol de forma directa, ya que podrían quemarse las hojas.
© UnsplashUna planta que purifica el aire
Algunas plantas de interior tienen la capaciad de limpiar el aire que hay en un interior, eliminado sustancias potencialmente tóxicas. Es el caso del aloe vera, una especie a las que se atribuye esta capacidad. Existen estudios que afirman que el aloe elimina del ambiente sustancias como el formaldehído y el benzeno, presentes en detergentes y ambientadores. Ya solo por eso merece la pena buscarle un hueco en nuestro hogar, y si es en el dormitorio, tanto mejor.
© UnsplashLas propiedades medicinales del aloe vera
Además de ser decorativa y fácil de cultivar, el aloe vera tiene propiedades medicinales que son de sobra conocidas. Especialmente sus beneficios para tratar afecciones de la piel. Sus hojas carnosas contienen en su interior un gel que es un alivio para las quemaduras producidas por el sol, así como para las irritaciones, para tratar las heridas, etc.
© Unsplash¿Sabes cómo regar tu planta de aloe?
Para descubrir la frecuencia adecuada con la que tienes que regar tus plantas de alore vera, lo primero que tienes que saber es que se trata de una planta suculenta que almacena agua en sus hojas carnosas. Por este motivo, solo tendrás que aportarles agua de vez en cuando, especialmente durante el verano, cuidando mucho de que el drenaje de la maceta sea el adecuado para evitar encharcamientos de agua. De esta forma no se pudrirán las raíces de la planta. Ten en cuenta que el exceso de riego es un riesgo para el aloe vera.
Para saber cuándo tienes que volver a regar tus aloes es importante esperar a que la tierra quede totalmente seca. Has de comprobarlo introduciendo un dedo en el sustrato de la maceta o utilizando un medidor de humedad para plantas.
© Pixabay¿Es necesario pulverizarlo?
A la hora de cuidar el aloe, no es buena idea pulverizar sus hojas, ya que es una planta que ama el calor y no necesita una gran humedad ambiental para desarrollarse. Le gustan más bien los ambientes secos. De hecho, si lo pulverizas demasiado podrías perjudicarla, más que causarle un beneficio, provocando que las hojas se pudran por el exceso de humedad, sobre todo en la parte de la base de las hojas. Incluso podrían aparecer hongos y provocar enfermedades fúngicas.
© Unsplash¿Hay que fertilizar el aloe vera?
Como la mayoría de las plantas, el aloe vera necesita una fertilización adecuada en determinadas épocas del año. Puedes usar un abono especial para plantas suculentas y crasas, que tenga una menor proporción de nitrógeno y un mayor contenido de fósforo mejor en formato líquido. Se aplica diluido en el agua de riego con una frecuencia mensual durante el periodo de crecimiento, en primavera y verano.
© Pixabay¿Cuándo hay que trasplantarlo?
Aunque el aloe vera es una planta suculenta de crecimiento lento, puede llegar un momento en el que necesite ser trasplantado a otra maceta más grande. Hay ciertas señales que te van a indicar que este momento ha llegado. Fíjate en tu planta y permanece atento a estos indicios:
- Si ves que las raíces de la planta asoman por los agujeros de drenaje de la maceta es que necesita un contenedor mayor.
- Notas que no crece apenas.
- Las hojas muestran un verde muy pálido.
- El agua corre a través del sustrato con rapidez.
- La tierra se seca muy rápido.
Estas son las señales que te indican que tu aloe vera necesita un tiesto más grande. A continuación te explicamos cómo debes cambiarla de maceta.
© Unsplash¿Cómo cambiarlo de maceta?
Cuando tu planta de aloe alcance un tamaño considerable y ya no quepa en la maceta, habrá llegado el momento de trasplantarla a otra maceta mayor. Una vez corrobores las señales que te explicamos anteriormente, ponte manos a la obra con el proceso de trasplantado.
- Comienza por extraer la planta de la maceta vieja con mucho cuidado.
- Revisa el estado de las raíces y recorta las que estén dañadas o secas.
- A continuación, pon un poco de sustrato en la maceta nueva y coloca en ella la planta.
- Rellena con sustrato. Es importante utilizar uno nuevo para reponer los nutrientes. Puedes poner una mezcla de tierra para cactus que tenga un buen drenaje.
- Riega tu aloe vera.
© Pixabay¿Cómo extraer el gel de las hojas?
Si cultivas en casa una planta de aloe vera (Aloe barbadensis) podrás aprovechar las propiedades medicinales que tiene el gel de sus hojas. Te contamos la forma correcta de hacerlo.
Lo primero que has de tener en cuenta es que la planta ha de tener cierto tamaño, no es conveniente cortar las hojas de un ejemplar muy pequeño. Elige las hojas más grandes de la parte exterior de tu aloe y córtalas procurando no dañar la planta.
A continuación hay que dejar las hojas en un vaso en posición vertical durante unos 15 minutos para que el latex amarillo que tienen escurra y podamos eliminarlo, ya que es irritante. Después enjuaga la hoja con agua y retira los bordes dentados con ayuda de un cuchillo, cortando la hoja a la larga. Ya puedes extraer el gel que tiene en el interior con una cuchara limpia. Ponlo en un recipiente con tapa y consérvalo en la nevera. Te durará una semana aproximadamente y podrás utilizarlo para curar irritaciones de la piel o quemaduras.
© Unsplash¿Qué le pasa a mi aloe vera?
Aunque se trata de una planta muy resistente, también puede sufrir ciertos males que la perjudiquen. Si los detectas cuanto antes, tendrás más opciones de solucionar el problema y salvar tu aloe.
- Las hojas están marrones: puede ser por un exceso o falta de agua. Si las hojas del aloe adquieren un tono pardusco eso podría significar que no la estás regando bien.
- Hojas amarillas o marrones y con una consistencia blanda: la planta sufre exceso de riego. Suspende los aportes de agua inmediatamente y deja que la tierra se seque por completo. Corta las hojas dañadas con unas tijeras previamente desinfectadas con alcohol.
- Otra razón por la que las plantas pueden volverse marrones es por un exceso de luz solar. Aunque parezca imposible, esto puede suceder si tienes tu planta muy cerca de una ventana orientada al sur o al oeste y recibe los rayos del sol de forma directa. Lo ideal es que la luz le llegue de forma indirecta, a través de una cortina, por ejemplo.
- El exceso de frío en invierno o un cambio drástico en las temperaturas también puede provocar que las hojas de tu aloe pierdan su consistencia y se vuelvan marrones. Si esto sucede, coloca la planta en un emplazamiento más cálido, donde le llegue sol de forma indirecta.
- Si aparecen manchas marrones o rojizas en las hojas de tu aloe lo más probable es que esté sufriendo un ataque de hongos.Hay enfermedades provocadas por hongos, como la roya, que tienen este efecto. Para solucionar el problema, corta las hojas dañadas y aplica un fungicida específico.



