Estas son las plantas que deberías tener en tu jardín: decoran, perfuman y ayudan contra las plagas


No solo embellecen la terraza o el jardín con sus flores, aromas o follajes. Estas plantas beneficiosas ayudan a mantener a raya mosquitos, pulgones y otras plagas, atraen insectos aliados y favorecen un jardín más equilibrado y lleno de vida.


Geranio limón  (‘Pelargonium citrosum’) en una jardinera de madera© Hans / Pixabay
4 de agosto de 2026 a las 13:13 CEST

Fragantes como la citronela, la hierbaluisa o la albahaca; espectaculares por su floración, como la lavanda, la caléndula o la capuchina; o sorprendentes por el elegante follaje plateado del ajenjo. Cada una de estas plantas tiene su propia personalidad, pero todas comparten una cualidad: son grandes aliadas de la terraza y el jardín

Algunas desprenden aromas que ayudan a mantener alejados determinados insectos, otras atraen polinizadores o favorecen la presencia de insectos beneficiosos que contribuyen al control natural de las plagas. Además de aportar belleza, perfume y biodiversidad, ayudan a crear espacios exteriores más equilibrados y agradables para disfrutar durante todo el año.

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La citronela (‘Cymbopogon nardus’)  es una gramínea con las hojas acintadas color verde glauco y aroma a limón© Eyforis Lurt / Unsplash

Citronela, la reina contra los mosquitos

La citronela (Cymbopogon nardus) es, probablemente, la planta más conocida cuando se habla de repeler mosquitos. Sus hojas contienen compuestos aromáticos ricos en citronelal y geraniol, responsables de su característico aroma cítrico, ampliamente utilizados en velas y repelentes naturales. Aunque la planta por sí sola no elimina los insectos, sí contribuye a crear un ambiente menos atractivo para ellos cuando se cultiva cerca de la zona de estar.

Esta gramínea originaria del sur de Asia (especialmente de India y Sri Lanka), forma matas elegantes y aporta un aire tropical gracias a sus largas hojas arqueadas. Respecto a sus necesidades y cuidados, se siente feliz a pleno sol y agradece las temperaturas cálidas. El sustrato debe ofrecer un buen drenaje y conviene evitar los encharcamientos, ya que sus raíces son sensibles al exceso de humedad.

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Hojas de la hierbaluisa (‘Aloysia citrodora’), lanceoloadas, de color verde claro y con un fuerte olor a limón al frotarlas© Emanuel Rosenzweig / Pexels

Hierbaluisa, la aromática más refrescante del verano

Al igual que la citronela, la hierbaluisa (Aloysia citrodora) desprende un intenso aroma a limón que ayuda a hacer menos atractivo el entorno para algunos insectos, especialmente los mosquitos. Además, sus hojas son muy apreciadas para preparar infusiones por su fragancia y sabor cítrico. 

Si vas a cultivarla para consumir sus hojas, conviene elegir una variedad seleccionada para uso culinario o medicinal, ya que algunas destacan por ofrecer un aroma más delicado y agradable en infusión, mientras que otras se cultivan principalmente por su valor ornamental y su intensa fragancia. 

Se trata de un arbusto ligero y elegante que perfuma el ambiente con solo rozar sus hojas. Se siente feliz a pleno sol, necesita un suelo bien drenado y tolera muy bien el calor. Riega la hierbaluisa de forma moderada y realiza una ligera poda al final del invierno para favorecer un crecimiento compacto y estimular la aparición de nuevos brotes.

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La aromática albahaca (‘Ocimum basilicum’)© Yakov Leonov / Unsplash

Albahaca: la aromática que ahuyenta mosquitos y alegra tus recetas

El intenso perfume de la albahaca (Ocimum basilicum) resulta muy agradable para las personas, pero suele incomodar a los mosquitos y también ayuda a reducir la presencia de moscas alrededor de los espacios exteriores. Además, es una de las aromáticas más versátiles para cocinar, resultando ideal para condimentar pizzas, pastas, carnes o pescados. 

Con sus hojas verdes y brillantes aporta frescura y combina a la perfección con otras aromáticas mediterráneas, como la salvia, el orégano o el santolino, creando composiciones tan decorativas como perfumadas. 

La albahaca disfruta del sol, aunque en las zonas más cálidas de España agradece algo de sombra durante las horas centrales del día. Riégala con frecuencia, pero evita el exceso de agua, y elimina las flores para prolongar la producción de hojas.

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Lavanda (‘Lavandula angustifolia’) en flor cultivada en maceta© Adobe Stock

La lavanda aporta color, perfume y biodiversidad durante el verano

A diferencia de la albahaca o la citronela, la lavanda (Lavandula angustifolia) añade un atractivo extra: una espectacular floración en tonos violetas que llena la terraza de color entre finales de primavera y buena parte del verano. Son precisamente sus flores, ricas en aceites esenciales, las que desprenden el característico aroma que ayuda a mantener alejados mosquitos, polillas y algunas moscas. Al mismo tiempo, se convierten en un imán para abejas y mariposas, favoreciendo la biodiversidad y la polinización. 

Además de su valor ornamental y sus conocidas propiedades calmantes, es una de las plantas mediterráneas más resistentes y agradecidas para cultivar en maceta o en el jardín

Se siente feliz a pleno sol y es una flor que soporta sin problemas las altas temperaturas. Riégala con moderación y deja que el sustrato se seque entre riegos, ya que el exceso de humedad puede perjudicar las raíces de la lavanda.

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 Romero (‘Rosmarinus officinalis’) en maceta, una hierba aromática muy apreciada© Abd Mkh / Pexels

Romero: mucho más que un condimento

Al igual que la albahaca, el romero (Rosmarinus officinalis) es una de esas plantas que encuentran un lugar tanto en la cocina como en la terraza. Su intenso aroma ayuda a mantener alejados mosquitos y algunas moscas, mientras que sus pequeñas flores, que pueden aparecer desde finales del invierno y durante la primavera (e incluso repetir floración en otoño en climas suaves), atraen abejas y otros insectos polinizadores beneficiosos para el jardín.

Se trata de un arbusto mediterráneo de hoja perenne que conserva su atractivo durante todo el año y llena el ambiente de fragancia con solo rozar sus ramas. Además, su porte compacto y su resistencia lo convierten en una opción ideal para cultivar tanto en macetas como directamente en el suelo.

En cuanto a los cuidados del romero, se siente feliz a pleno sol y prefiere los sustratos ligeros y con buen drenaje. No conviene excederse con el riego: una vez establecido, tolera muy bien la sequía y agradece que la tierra se seque entre un riego y el siguiente.

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El geranio limón  (‘Pelargonium citrosum’) es una variedad eficaz para ahuyentar mosquitos© Pelargonium for Europe

El geranio con aroma cítrico que ayuda frente a los mosquitos

¿Flores grandes y vistosas, perfume y capacidad para ayudar a mantener alejados los mosquitos en una sola planta? Sí. Lo consigue el geranio limón (Pelargonium citrosum). Como ya hemos visto con la citronela o la hierbaluisa, su característico aroma a limón resulta poco atractivo para estos insectos. En este caso, el perfume se libera sobre todo al rozar o frotar sus hojas, que desprenden un intenso olor cítrico.

Además de su fragancia, destaca por su prolongada floración, que suele extenderse desde la primavera hasta bien entrado el otoño si las temperaturas acompañan. Produce pequeños ramilletes de flores en tonos rosados o malvas, con pétalos delicadamente veteados, que contrastan con el verde intenso de su follaje y aportan un toque de color durante meses.

No es una planta exigente. Se siente feliz a pleno sol, necesita riegos moderados y agradece que se retiren las flores marchitas para estimular nuevas floraciones. Eso sí, conviene vigilar la aparición de la llamada mariposa o taladro del geranio, una de las plagas más habituales de esta planta, cuyas orugas perforan los tallos y pueden debilitarla si no se detectan a tiempo.

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Detalle de las hojas de la menta (‘Mentha spicata’)© Gediel C Araujo Jr / Pexels

La menta refresca los exteriores y también aleja insectos (incluidas las hormigas)

A diferencia de otras plantas aromáticas de este reportaje, la menta (Mentha spicata) destaca por su doble acción, ya que su intenso aroma mentolado ayuda a hacer menos atractivo el entorno tanto para los mosquitos como para las hormigas

Asimismo, sus hojas son un imprescindible en la cocina para preparar infusiones, limonadas, cócteles, postres o ensaladas, por lo que resulta una planta tan práctica como decorativa. Su follaje verde y abundante aporta una agradable sensación de frescor durante todo el verano y desprende aún más perfume cuando se rozan sus hojas. Eso sí, también tiene fama de ser una planta invasora: desarrolla estolones subterráneos con gran rapidez y puede extenderse con facilidad, llegando a ocupar el espacio de otras especies. Por este motivo, lo más recomendable es cultivarla en una maceta, donde su crecimiento resulta mucho más fácil de controlar. 

En cuanto a los cuidados, prefiere un sustrato siempre ligeramente húmedo y, aunque agradece algunas horas de sol, en las zonas más calurosas de España se desarrolla mejor en semisombra, protegida del intenso sol de mediodía.

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Detalle de la flor de la caléndula (‘Calendula officinalis’), en este caso naranja, aunque sus flores también pueden ser de color amarillo© Patrick Pahlke / Unsplash

Caléndula: la flor que protege al resto de plantas del pulgón

Hasta ahora hemos visto plantas que ayudan a mantener alejados mosquitos y otros insectos gracias a sus aceites esenciales; la caléndula (Calendula officinalis), sin embargo, actúa de una forma diferente. En lugar de repeler, contribuye a reducir la incidencia del pulgón al atraer insectos beneficiosos, como mariquitas, crisopas o sírfidos, que se alimentan de esta plaga. Por eso es una excelente compañera de cultivo tanto en terrazas como en huertos urbanos

A esta función protectora se suma una floración larga y muy vistosa. Sus flores, en tonos amarillos y naranjas, pueden aparecer desde la primavera hasta bien entrado el otoño si se eliminan las marchitas con regularidad, aportando un toque de color durante meses. 

Por otra parte, es una flor muy agradecida y fácil de cultivar. La caléndula se siente feliz a pleno sol, aunque también tolera una ligera semisombra, y prefiere un sustrato bien drenado. Riégala de forma moderada, evitando los encharcamientos.

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La capuchina (‘Tropaeolum majus’) es una flor que ejerce como barrera contra los pulgones© Leonardo Soto / Pexels

Capuchina: la barrera natural que protege al resto de plantas de los pulgones

A diferencia de la caléndula, que contribuye a reducir la presencia de pulgones favoreciendo la llegada de sus depredadores naturales, la capuchina o taco de reina (Tropaeolum majus) protege de otra manera: actúa como una planta trampa o barrera. Los pulgones sienten una especial atracción por ella y suelen instalarse primero en sus tallos y hojas, desviando así su atención de otras plantas ornamentales o del huerto más sensibles a esta plaga. 

Pero esta especie no solo destaca por su función protectora. En tonos amarillos, naranjas y rojizos, sus llamativas flores son comestibles y aportan un ligero toque picante, similar al del berro, por lo que suelen utilizarse para decorar y dar sabor a ensaladas, canapés o platos fríos. 

La capuchina es una planta de crecimiento rápido que florece desde la primavera hasta bien entrado el otoño. Se siente feliz a pleno sol, aunque también prospera en semisombra ligera. Otro dato: no es una variedad de las que tiene poca sed, necesita riegos regulares, especialmente durante los meses más calurosos del verano.

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Flores del crisantemo (‘Chrysanthemum spp.’), una planta que repele a muchos insectos pero no a las beneficiosas y polinizadoras mariposas© Xiangli / Adobe Stock

Crisantemo: la flor que inspiró algunos insecticidas naturales

El crisantemo (Chrysanthemum spp.) es mucho más que una flor de otoño: ayuda frente a algunas plagas gracias a las piretrinas, unos compuestos naturales presentes en determinadas especies del género Chrysanthemum que han servido de base para el desarrollo de numerosos insecticidas de origen vegetal. Por ello, se le atribuye un efecto disuasorio frente a mosquitos, pulgones, trips, mosca blanca e incluso algunos escarabajos.

Esta planta también destaca por su enorme valor ornamental. Cuando muchas especies comienzan a perder su atractivo, el crisantemo llena terrazas y jardines de flores en una amplia gama de colores (blanco, amarillo, rosa, rojo, naranja o morado) y se convierte en uno de los grandes protagonistas de la estación otoñal.

Para crecer sano el crisantemo necesita mucha luz, aunque en las zonas más cálidas agradece evitar el sol más intenso de las horas centrales. Prefiere un sustrato fértil y bien drenado, con riegos regulares que mantengan la tierra ligeramente húmeda, pero sin encharcarla. 

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Ajenjo (‘Artemisia absinthium’) con su característico follaje plateado© Barmalini / Adobe Stock

Ajenjo: la planta de follaje plateado que ayuda a mantener alejadas algunas plagas

A diferencia de otras plantas de este reportaje, cuyo principal atractivo reside en sus flores o en su aroma, el ajenjo (Artemisia absinthium) llama la atención por su elegante follaje gris plateado, capaz de aportar luz, textura y contraste a jardineras y macizos durante todo el año. 

Pero su valor va más allá de lo ornamental. Sus hojas contienen aceites esenciales, entre ellos la tuyona, responsables de su intenso aroma amargo, que resulta poco atractivo para numerosos insectos. Por ello, se utiliza tradicionalmente para ayudar a mantener alejadas plagas como hormigas, moscas, polillas y algunos escarabajos

Es una planta especialmente adecuada para jardines mediterráneos y de bajo mantenimiento. El ajenjo se siente feliz a pleno sol, prospera en suelos ligeros y perfectamente drenados y tolera muy bien la sequía una vez establecido, por lo que conviene no excederse con el riego.

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El eneldo (‘Anethum graveolens’) atrae sírfidos y avispas parasitoides, dos grandes aliados del jardín que contribuyen al control natural de pulgones y determinadas orugas© Anna Evans / Unsplash

Controlar pulgones y orugas con eneldos

El eneldo (Anethum graveolens) combate las plagas de forma indirecta. Sus delicadas flores amarillas, agrupadas en grandes umbelas, atraen sírfidos y avispas parasitoides, dos de los insectos más beneficiosos para el jardín. Mientras los adultos se alimentan de néctar y polen, sus larvas contribuyen a controlar de forma natural poblaciones de pulgones y pequeñas orugas, favoreciendo el equilibrio del ecosistema. 

Además de su utilidad, el eneldo aporta un gran valor ornamental. Sus hojas, muy finas y plumosas, de color verde azulado, crean una textura ligera y vaporosa que combina a la perfección con otras aromáticas y plantas de flor. 

Aunque suele cultivarse como planta anual, se resiembra con facilidad, por lo que puede volver a aparecer cada temporada. Para crecer con vigor necesita una ubicación soleada y un suelo ligero, fértil y bien drenado. Agradece riegos regulares, especialmente durante el verano, aunque sin encharcar el sustrato. Si dejas florecer algunos ejemplares, además de atraer insectos beneficiosos, podrás recoger sus semillas para condimentar numerosos platos o sembrarlas la temporada siguiente.

 
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Hotel de insectos bajo un mato de lavandas© Danylamote / Adobe Stock

La mejor estrategia es combinar naturaleza y prevención

Después de conocer estas especies, conviene recordar que ninguna planta actúa como un escudo infalible contra las plagas. Aunque muchas desprenden aceites esenciales que ayudan a hacer el entorno menos atractivo para mosquitos, moscas u otros insectos, y otras favorecen el control biológico al atraer insectos beneficiosos o actuar como plantas trampa, su eficacia dependerá de factores como la cantidad de ejemplares, su ubicación o la intensidad de la plaga

Por eso, lo más recomendable es integrarlas en un jardín sostenible y regenerativo, un modelo que busca trabajar con la naturaleza en lugar de combatirla, favoreciendo la biodiversidad, mejorando la salud del suelo y creando un ecosistema capaz de autorregularse. En este sentido, incorporar un hotel de insectos puede ser un excelente complemento, ya que ofrece refugio a polinizadores y otros insectos auxiliares que ayudan a mantener el equilibrio natural. 

Además de contribuir a este ecosistema más saludable, todas estas plantas aportan un valor añadido: perfuman el ambiente, llenan de color terrazas y jardines, atraen polinizadores e incluso enriquecen la cocina. En definitiva, son aliadas que embellecen los espacios exteriores y ayudan a disfrutarlos de una forma más natural y sostenible.