Nadie se mantiene tantos años en televisión sin el cariño de un público fiel. Es cierto que Karlos Arguiñano es un cocinero fantástico, que lleva décadas enseñándonos a cocinar y a dar variedad a nuestros menús diarios, con recetas sencillas, de mercado y de temporada. Pero es que, además, su carisma, su personalidad arrolladora y su inigualable sentido del humor le han granjeado el afecto y admiración de miles y miles de espectadores a lo largo de su dilatada carrera. Más de 7.000 programas le contemplan y es difícil dar con alguien que no esboce una sonrisa cuando el nombre de Arguiñano sale a la luz.
Pero, por supuesto, detrás del personaje está la persona. Con su vida privada, sus rutinas, sus reflexiones… Y ésa es precisamente la faceta que trata de abordar el documental, recién estrenado, Un tal Karlos.
Dirigido por Arantxa Aguirre (ganadora de un Goya como coguionista por Un instante en la vida ajena), el largometraje llega estos días a la SEMINCI de Valladolid tras su paso por la sección Zinemira del Festival de Cine de San Sebastián.
LOS ESCENARIOS DEL DOCUMENTAL: DEL PAÍS VASCO A ARGENTINA
Acostumbrados a verle tras el fogón, en este documental podemos conocer, como decimos, a un Karlos alejado de los focos de televisión. Y es que la cinta ofrece una mirada mucho más personal, mostrando al popular cocinero en sus espacios más íntimos y reservados. Uno de los momentos más especiales es el viaje a Argentina, país al que el chef viaja acompañado por su hija María, y con el que tiene un vínculo muy especial (Arguiñano trabajó varios años en el país latinoamericano).
Pero son, claro, las localizaciones en el País Vasco las que mayor presencia tienen. Con ellas de fondo, somos testigos de conversaciones, paseos, encuentros… que Karlos comparte con sus allegados: familia más cercana y amigos. Entre estos últimos, algunos muy conocidos, caso del actor Karra Elejalde.
A través de las imágenes descubrimos a un Arguiñano que, sin perder su carácter alegre, se presenta algo más tranquilo y reposado. Un hombre que reflexiona sobre su vida, sobre el paso del tiempo (el mes pasado el cocinero cumplía 78 años) y sobre su legado gastronómico.
“Teníamos la ambición de observarle en situaciones que no son cotidianas, y también de verle a través de personas que le conocen muy bien, para así dar una visión lo más amplia y precisa posible de alguien a quien quizá todos pensamos que conocemos y luego no conocemos realmente”, explicaba la directora Arantxa Aguirre sobre el objetivo del documental.
KARLOS ARGUIÑANO: UNA VIDA DE PELÍCULA
Solo su faceta como cocinero daría para no para uno, sino para varios documentales. Pero es que, más allá de los fogones, Arguiñano ha podido disfrutar de una vida intensa, llena de aventuras, tanto en lo profesional como en lo personal.
Con 17 años ya estaba estudiando hostelería; formó parte del movimiento de la Nueva Cocina Vasca; ha tenido 7 hijos con el amor de su vida, Luisi; consiguió una estrella Michelin para su restaurante de Zarautz (que años después perdió); realizó inversiones que estuvieron a punto de arruinarle, pero llegó la televisión para ‘salvarle’; trabajó varios años en la televisión de Argentina; montó su propia productora audiovisual; escribe libros de cocina que son best sellers año tras año… El próximo libro, titulado ‘El gran libro de Karlos Arguiñano’, saldrá a la venta el 18 de noviembre y todo apunta a que volverá a ser un éxito de ventas.
Este vasco todoterreno ha hecho, incluso, sus pinitos como actor en la gran pantalla. Quien haya visto Airbag, por ejemplo, seguro que recuerda su divertida intervención. También participó en Año mariano y El rey de la granja y, detrás de las cámaras, se ha implicado en la producción de distintas películas y proyectos audiovisuales.
En definitiva, una vida exprimida al máximo, que sus admiradores podrán conocer un poco mejor gracias al documental Un tal Karlos, emotivo y cercano, que llegará a las salas de cine el próximo mes de febrero.








