Una cuidada rehabilitación transformó una antigua carpintería del Empordà en una casa contemporánea que no ha olvidado su origen


Las bóvedas catalanas del antiguo taller son el punto de partida de un proyecto en el que la arquitecta Clara Crous recupera morteros de cal, pavimentos artesanales y lleva la vida diurna al exterior a través de un patio.


Cocina abierta al comedor con bóvedas, paredes de piedra, mesa de comedor de madera, estufa de leña negra © Montse Capdevila
30 de junio de 2026 a las 18:12 CEST

Hay casas que tienen historia, y casas que saben contarla. La Fusteria (carpintería en catalán) pertenece a la segunda categoría —y eso, si nos ponemos sinceras, no es tan habitual como parece. La arquitecta Clara Crous se enfrentó a la reforma de una antigua carpintería en un pequeño pueblo del Alt Empordà con una premisa que suena sencilla, pero que muy pocos proyectos de rehabilitación consiguen cumplir de verdad: transformar sin borrar, actualizar sin traicionar. Se trataba de diseñar una vivienda cómoda para la vida actual, pero al mismo tiempo que conservara la memoria. 

El resultado es una vivienda donde las bóvedas catalanas que un día cobijaron un taller de madera siguen marcando el ritmo del espacio, y se convierten, ahora, en el argumento más poderoso de una casa contemporánea. Y sus espacios exteriores no se quedan atrás: un patio, una piscina, una cocina exterior y una ducha al aire libre hacen que la vida de sus nuevos habitantes se traslade fuera, sobre todo en los meses estivales. 

Fachada de casa con piedra y mortero © Montse Capdevila

Una rehabilitación respetuosa

¿Te imaginas vivir en un taller donde se hicieron muebles a mano? La arquitecta Clara Crous, que vive y trabaja en la zona, se encargó de transformar esta antigua carpintería en una vivienda contemporánea y lo hizo respetando su alma, pero sin descuidar los aspectos que facilitan la vida. 

Los propietarios, vinculados a este pequeño pueblo de la provincia de Girona, adquirieron la finca para acoger a familiares que no residen allí, especialmente durante los largos meses de invierno, combinando este uso con el de vivienda de alquiler vacacional. Por eso, las decisiones del proyecto se han centrado en garantizar confort, calidad espacial y un cuidado preciso en los detalles. La arquitecta mejoró y reforzó aspectos clave como el aislamiento térmico y las instalaciones y reorganizó la distribución de la casa para que se amoldara a la vida actual.

Salón con sofá de cuero blanco, bóveda alfombra, escalera, mesa de centro de madera© Montse Capdevila

Salón abierto y comunicado

Un cambio clave fue concentrar la vida diurna en la planta baja, originalmente ocupada por el taller, trasladando la cocina junto al estar para crear un espacio abierto que dialoga con las bóvedas, reservando las plantas superiores para dormitorios y espacios privados. 

Se trataba de fusionar la belleza y el alma de antes con el confort y las necesidades actuales. Este espacio social se abre también al exterior, hacia un patio interior que se convierte en otra estancia más de la vivienda, no solo en verano, sino también durante el resto del año. 

Comedor casa antigua con bóveda, mesa de comedor de madera, sillas de comedor, paredes de piedra © Montse Capdevila

Comedor para compartir

Los materiales también han tenido un papel importante en esta rehabilitación. Así se eliminaron revestimientos añadidos y se recuperaron paramentos originales con morteros y acabados de cal que permiten la transpiración de los muros y aportan luz y textura a los interiores. La restauración de pavimentos de toba manual y baldosas artesanales refuerza la conexión con los materiales tradicionales y el oficio. 

Una gran mesa de madera preside un comedor a medio camino entre el salón y la cocina, lo que facilita la comunicación entre los distintos espacios y favorece las largas sobremesas.

Cocina con isla, bóvedas catalanas en el techo, cocina de madera clara© Montse Capdevila

Cocina con isla

Las bóvedas –no podemos dejar de mirarlas– vertebran la vivienda y aportan un toque de encanto. Y lo mejor de todo, se integran de manera natural. Porque el gran acierto de esta rehabilitación es la capacidad para que elementos modernos, como las nuevas barandillas, no se vean falsos ni impostados. Encajan y se nota.

La cocina, en madera de abeto con encimeras de mármol natural, cuenta con una isla que alberga el fregadero y una barra para desayunos y comidas informales con taburetes altos. Al estar abierta, se aligera su peso visual, y sus baldas en sus lados son un detalle tan práctico como decorativo. 

Patio con cocina exterior con banco, mesa de comedor exterior, pérgola de paja© Montse Capdevila

Un patio con cocina exterior

La intervención actualiza el edificio desde una mirada contemporánea, mejorando funcionalidad y eficiencia sin renunciar a su identidad. Una identidad que se expresa también hacia el exterior, difuminando los límites. Así, el patio delantero, que no cumplía ningún fin, recupera su papel como espacio de transición entre la calle y la vivienda, pero también como una estancia más.

Porque al tratarse de una vivienda familiar y vacacional, el exterior es parte esencial, especialmente durante el verano, cuando parte de la vida se traslada al aire libre. Así, la cocina exterior con comedor no solo amplía el espacio interior, sino que también permite disfrutar del buen tiempo y favorece la convivencia. 

Piscina tipo alberca en un patio, con gres y paredes de piedra © Montse Capdevila

Piscina revestida de gres

El proyecto de Clara Crous Arquitectura dio valor al exterior, logrando que formara parte de la vivienda. A pesar de no contar con muchos metros, incluye una piscina que se integra perfectamente en el entorno, creando un idílico rincón. 

Revestida de gres, en consonancia con el resto de la vivienda, está rodeada de varias plantas mediterráneas que contribuyen a crear un lugar relajado y fresco para disfrutar durante el buen tiempo. 

Dormitorio con dos camas, cabecero de gres, vigas de madera en el techo, apliques de pared encendidos, salida a un balcón © Montse Capdevila

Habitación con dos camas

Cálidas y tranquilas, las habitaciones actúan como refugios casi monacales donde los materiales y la iluminación del dormitorio se alían buscando calma. Merece la pena detenerse en el papel de la luz, y de las lámparas, en toda la casa, especialmente en esta habitación con dos camas, donde los apliques de pared crean una atmósfera envolvente y apetecible. Los materiales naturales también contribuyen a esa sensación de bienestar. 

Dormitorio con techo abovedado, cabecero de gres, banco bajo la ventana, cortina, cama de madera© Montse Capdevila

Dormitorio con rincón bajo la ventana 

Los muros de piedra y ladrillo a la vista son prueba de ese equilibrio donde lo original se integra en el nuevo uso residencial, envolviendo todo en un ambiente auténtico y bello, pero también cómodo y funcional para el día a día. 

Este dormitorio es un buen ejemplo: el rincón bajo la ventana actúa a modo de descalzadora para desvestirse y dejar la ropa al lado, pero también como un asiento. Cada estancia resulta especial en sí misma, con ese cabecero perfectamente integrado en el ambiente, al igual que los interruptores. 

Salón con mueble de televisión de madera, televisión, sofás con chaise longue, alfombra, vigas de madera, cortinas © Montse Capdevila

Sala de estar con tele

La zona privada cuenta con un salón, perfecto para ver la tele o relajarse, especialmente útil en una vivienda con doble uso. La luz (natural y artificial), los materiales naturales, presentes en los muebles, las cortinas o la alfombra de fibras vegetales, y una paleta cromática neutra cálida logran una atmósfera perfecta para el descanso y el ocio. Las ventanas en arco invitan al exterior a colarse dentro y formar parte del espacio.

Baño con murete de obra separando el sanitario, encimera y antepecho de azulejos marrones brillantes, espejo, aplique de pared© Montse Capdevila

Baño grande y con zonas  

Los baños mantienen la esencia del resto de la vivienda e incorporan un material que destaca tanto por su presencia como por su color. La baldosa artesanal roja reviste la encimera y protege la pared de las salpicaduras, aportando, al mismo tiempo, un golpe de efecto que rompe con la paleta cromática en tonos claros. 

El medio murete separando el sanitario, el banco de apoyo bajo la ventana, con distintas funciones, y el mueble bajolavabo con zonas abiertas y cerradas son tres buenas ideas para copiar. 

Terraza con suelo de barro, sofás con cojines de rayas, mesa de centro de madera, lámpara portátil © Montse Capdevila

Terraza en la planta superior

Si la planta de abajo contaba con un patio que conectaba la casa con la calle, en la de arriba hay una terraza con vistas. Un contraste que sorprende: pasamos del recogimiento de la planta inferior a la apertura total. Sin límites, la terraza cuenta con un salón exterior, perfecto para relajarse en las noches de verano o como solarium, en las horas más calurosas del día.

Ducha en terraza con suelo de barro y alcachofa de color cobre, toalla en la barandilla © Montse Capdevila

Ducha de exterior 

El proyecto de Clara Crous no deja nada al azar. Es como una caja de sorpresas. Si pensabas que la piscina era el mejor lugar de la vivienda, esta ducha de exterior hace que aparezcan las dudas. Situada en un rincón privilegiado, puedes disfrutar del paisaje, pero en la más absoluta intimidad. Como en el resto de la casa, los materiales hacen el trabajo sin necesidad de grandes gestos. Y eso, aquí, lo es todo.