Desde hace ya varios años, los espacios en casa han dejado de tener límites. La cocina se une con el salón, que es también zona de trabajo o de juegos. Y el cuarto de invitados ha desaparecido para convertirse en una de las necesidades más actuales, el teletrabajo. Hoy nuestras casas lo son todo: oficina, gimnasio, refugio, lugar de encuentro… y también espacio de desconexión.
Este cambio ha impulsado una tendencia clara en interiorismo: los espacios polivalentes. Ya no se trata solo de ganar metros, sino de sacarles partido con inteligencia. Hemos hablado con la interiorista Laura Martínez (http://lauramartinezinteriorista.com), quien nos ha explicado por qué nuestras casas se han convertido en ese espacio en el que lo hacemos todo. Y esa transformación nos ha obligado a repensar la distribución y el uso de cada estancia, dando como resultado hogares más flexibles, prácticos y adaptados a ti. Esto es lo que nos ha contado.
© Yael Vallés para Laura MartínezCasas con varias funciones
Esta realidad responde a una necesidad del día a día. Laura Martínez lo resume con claridad: “Hoy la casa ya no es solo el lugar al que llegamos para descansar al final del día. También trabajamos desde ella, estudiamos, hacemos videollamadas, practicamos alguna actividad física o recibimos visitas”. Esto se traduce en que necesitamos que los espacios sean más flexibles que antes.
Esta flexibilidad no es una moda, es una respuesta directa a un estilo de vida más realista. Además, al pasar más tiempo en casa, es necesario optimizar cada rincón. No basta con que sea bonito, tiene que ser funcional. Por eso, cada decisión cuenta: desde la distribución hasta los muebles que eliges. La clave está en anticiparte a tus propias rutinas. Y diseñar pensando en cómo vives de verdad, no en cómo te gustaría vivir.
© Pia CapdevilaNo es solo cuestión de metros
Puede que pienses que esto solo aplica a pisos pequeños, pero no. Incluso en viviendas amplias, los espacios multifuncionales son cada vez más habituales. “Cuando el espacio es limitado, aprovechar cada rincón se vuelve fundamental, pero esta tendencia también la vemos en viviendas amplias”, dice Laura.
“Lo que realmente ha cambiado es la manera en que entendemos el hogar”, añade la interiorista. Buscamos versatilidad, no rigidez. Espacios que evolucionen contigo sin necesidad de reformas constantes. “La flexibilidad se ha convertido en un valor muy importante dentro del diseño de interiores”, nos cuenta. Y esto es especialmente útil si trabajas desde casa o si tu rutina cambia con frecuencia. No se trata de tener más espacio, sino de usarlo mejor.
© Amador Toril para Estudio Alberto TorresDefine bien los usos antes de empezar
“Lo primero es tener claro qué usos va a tener realmente ese espacio. Muchas veces queremos que una estancia sirva para todo y ahí es donde empiezan los problemas”, advierte Laura Martínez. Si no defines prioridades, acabarás con un espacio poco práctico. Es mejor combinar dos o tres funciones bien resueltas que cinco mal integradas. Piensa en tu día a día: ¿trabajas en casa?, ¿recibes visitas?, ¿necesitas almacenaje? A partir de ahí, organiza el espacio. La planificación es lo que marca la diferencia.
© Gloria Solans para Laura MartínezEl equilibrio entre el diseño y la funcionalidad
Un espacio polivalente no tiene por qué perder estilo. De hecho, cuando está bien resuelto, suele resultar más armonioso. Laura nos los explica: “Cuando el diseño parte de las necesidades reales de quienes viven en la casa, resulta mucho más fácil encontrar soluciones. Una buena distribución, suficiente capacidad de almacenaje y un mobiliario bien elegido permiten que convivan distintos usos sin que el espacio pierda armonía. La clave no está en incorporar más elementos, sino en elegir los adecuados.
Esto implica apostar por muebles versátiles, pero también por una estética coherente. Evita mezclar estilos sin sentido o sobrecargar el ambiente. Menos piezas, pero mejor elegidas. Así conseguirás un espacio que funcione… y que también apetezca vivir.
© Gloria Solans para Laura MartínezCómo integrar un despacho en el salón
Trabajar desde casa es una de las razones principales de esta tendencia. Pero integrar una zona de trabajo sin romper la estética no siempre es fácil. “Lo importante es que la zona de trabajo forme parte del conjunto y no parezca un elemento añadido”, apunta Martínez.
La interiorista insiste en que es importante que quede integrada en el diseño general del salón. Y lo consigue mediante “muebles ligeros o soluciones a medida que permitan ocultar el material de trabajo cuando termina la jornada".
La iluminación también juega un papel clave. Y, sobre todo, cuida la coherencia visual. El objetivo “es que el espacio siga siendo un salón confortable y acogedor, aunque incorpore una función adicional”.
© Amador Toril para Estudio Alberto TorresSoluciones clave para pisos pequeños
Cuando el espacio es limitado, cada centímetro cuenta. Aquí es donde entran en juego las soluciones inteligentes. “Las soluciones a medida suelen marcar una gran diferencia”, afirma la interiorista, quien también destaca que “también funcionan muy bien los muebles con almacenaje integrado, las camas abatibles, las estanterías que aprovechan toda la altura o las puertas correderas”.
Aunque lo más importante, como ya nos ha explicado la interiorista, es analizar cómo vivimos. “No existe una solución universal. Lo que resulta práctico para una familia puede no serlo para otra. Un buen proyecto siempre empieza entendiendo las necesidades reales de quienes van a vivir ese espacio”, añade.
© Amador Toril para Alberto TorresEl papel de los muebles multifuncionales
Los muebles transformables son aliados clave en estos espacios. Te permiten adaptar la estancia según el momento del día. “Un sofá cama, una mesa extensible o un mueble que combine almacenaje y escritorio permiten ganar funcionalidad sin necesidad de disponer de más metros cuadrados”, explica. Eso sí, no todo vale. La calidad es fundamental. “La versatilidad es importante, pero no debería implicar renunciar a la comodidad”, añade.
Son piezas que usarás constantemente, así que deben ser cómodas. Evita soluciones demasiado complejas o poco prácticas. Invertir bien marca la diferencia.
© MobalpaCómo separar ambientes sin obras
No necesitas levantar tabiques para diferenciar zonas. Existen recursos mucho más ligeros y efectivos. “Las alfombras ayudan a definir ambientes, la iluminación permite reforzar distintos usos y también podemos recurrir a cambios de materiales, colores o revestimientos.”, señala Martínez.
Otros recursos que propone la experta son “estanterías abiertas o celosías”, que funcionan muy bien como separadores. Incluso pequeños cambios decorativos pueden marcar límites visuales. “Lo importante es que cada zona se identifique con claridad”, añade. Separar sin cerrar… esa es la clave.
© Maria Pujol para Tinda's ProjectErrores que deberíamos evitar
Diseñar un espacio polivalente tiene sus riesgos. Y algunos errores se repiten con frecuencia. “El más frecuente es intentar que una estancia haga demasiadas cosas a la vez. Muchas veces se incorporan soluciones porque parecen prácticas sobre el papel, pero después no responden a la forma real de vivir de quienes ocupan la vivienda”, advierte la experta.
Otro fallo habitual es añadir demasiados muebles transformables. Esto genera ruido visual y dificulta el uso diario. “La multifuncionalidad no consiste en llenar una habitación de recursos, sino en conseguir que funcione bien”, explica. También es común copiar soluciones que no encajan con tu estilo de vida. Recuerda: lo práctico en teoría no siempre lo es en la realidad. Menos ideas, pero mejor ejecutadas.




