Alaska y Mario nos abren su 'casa azul': un ático diseñado para celebrar la vida con espejos en el techo y tapicerías de leopardo


Una vivienda con una decoración ecléctica y original


Alaska en su casita azul© VICTORIA MUÑOZ
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
8 de junio de 2026 a las 6:00 CEST

Paredes en azul eléctrico, buganvillas rosas, animal print para las alfombras, cojines y tapicería en cebra, leopardo o pitón… búcaros de cristal en verde flúor, naranja, rojo… bolas de espejo que se expanden y cubren los techos, rótulos luminosos, máquinas del millón, fotografías eróticas retro (mucho) enmarcadas en marcos con filo dorado y glitter, reproducciones de monumentos de tienda de souvenirs y platitos de porcelana de recuerdo del rollo 'Estuve en Roquetas de Mar y me acordé de ti', portadas de revista con Ágata Lys de rubio, Marilyn Monroe o Pamela Anderson, libros de arte sobre Caravaggio, los órdenes arquitectónicos griegos, la quiromancia o Terrey Richardson en estanterías de estilo british hasta el techo, un sofá chester y sillas Emmanuelle, óleos de Juan Gatti de su colección sobre el cuerpo humano y la naturaleza, arañas de cristal, hot dogs, tartas selva negra y bananas splits de plástico, carteles publicitarios de patatas bravas o bocadillos de calamares, una Virgen de Fátima, sagrados corazones mexicanos, tigres de porcelana, un belén… Allí donde miras hay algo que te llama poderosamente la atención. Que es punk, que es vintage, que es pop, que es… inclasificable y absolutamente maravilloso. Alaska y Mario Vaquerizo compraron este ático, su casita azul, hace cerca ya de diez años. La encontraron en Fotocasa. Su casita rosa está tres pisos más abajo, pero la encontraron por la aplicación porque no había ni cartel ni nada. Y… desde entonces, se convirtió en su club social

Alaska con sus máquinas tragaperras© VICTORIA MUÑOZ
Alaska con su mostrador de pastelería© VICTORIA MUÑOZ
Alaska en su mostrador de pastelería fake

De Fotocasa a club social: los orígenes de 'la casa azul' 

Un lugar diseñado para disfrutar con los amigos. O para compartir la cena de fin año con los papis de Mario y África, la mamá de Alaska. O sea, para celebrar todo y a todos. Porque aquí no hay dormitorios y el comedor y el salón son… "una hermosura", que diría Sara Montiel. Por espaciosos y por posibilidades. ¿Que por qué la mención a la diva del Último cuplé? Luego vamos. Estos dos espacios los decoraron siguiendo dos ideas (por citar dos, que luego todo se mezcla y combina) para vertebrar el look final: el primero, utilizando el como inspiración el Pippermint Club de Las Vegas, que para eso fue el lugar escogido para darse su primer 'sí, quiero' y el segundo, con una mesa espléndida en el centro que ahora Mario utiliza para coser (y esto es top secret), como la capilla Sixtina de Fabio McNamara. 

Un comedor entelado y, a su vez, tapizado con lienzos XXL de Bowie y Divine como pantocrators de la Creación (Pop, Punk o Trash). Luego, como esta pareja lo absorbe y deglute todo para germinar algo nuevo, inesperado y sobre todo, excesivo y moderno (o modernamente excesivo) los espacios mutaron. Ahora, son más cosas, o sea, son reflejo de lo que son y les gusta. Y lo que gira alrededor de estos dos elementos centrales de la casa, son una sala de juego, una cocina y la biblioteca y despacho de Alaska. 

Por eso, claro, aquí convive un mostrador de pastelería fake con una tragaperras, un escritorio eduardiano y la decoración de Bar El Brillante con figuritas de Lladró, o porcelanas de todo a cien, da igual, esas que bien podrían haber salido de la casa de la actriz manchega o de la de Rappel. Cosas que para alguien que ama el beige y Mies Van der Rohe o el minimalismo japonés, podrían ser el epítome del mal gusto, pero que para ellos es cultura. Y vida y memoria y fetichismo y obsesión y sentimiento y locura y materialismo… o lo que sea.  

Alaska en su casita azul© VICTORIA MUÑOZ

Referencias culturales y objetos de culto: de Sara Montiel a David Bowie

De Sara, por ejemplo, tienen varios recuerdos. Una mesita de noche, que tienen como coffee table y una bandejita de alpaca en la que se lee: “A Sara Montiel por su éxito, 1980”.  Cosas que encuentra en Wallapop, en Ebay, en rastros… que apuntalan la memoria sentimental colectiva (y underground) de un país y que luego cuelgan de sus paredes, con la ayuda de Israel Cortés, el marido de Topacio, y un taladro. Todo por conseguir ese momento de ensoñación, de fantasía, de sputnik espacio-temporal que, como el nuevo disco de Fangoria, podría ser fruto de “La verdad o la imaginación”. 

Recordamos y ampliamos esa parte de la entrevista que esta semana aparece en nuestro número de HOLA con Alaska en donde, hablamos de este último compacto y nos abre las puertas de este cuarto azul que, en versión kitsch, podría ser como el de Aitana. No en vano Alaska, en esa creatividad intergeneracional desbordante que tiene, cantó con ella, la princesa del pop, La chica perfecta. De hecho, entrando en este otro lado del espejo de la decoración convencional, sería como entrar en un mundo, como escribía Truman Capote ( Bill Condom) poblado por monstruos perfectos o dioses y monstruos. 

Alaska en su librería© VICTORIA MUÑOZ
La biblioteca y despacho de Alaska

Estamos en una casa que no habíamos visto en ¡HOLA! todavía

Pues es verdad. Digamos que es un anexo a la casa. Digamos que la casa rosa, como le llamamos, es la zona más íntima donde dormimos, donde cocinamos a diario, donde vemos las series tirados en el sofá. Aquí es donde yo tengo mi biblioteca, mi despacho; donde Marito tiene su mesa… Y también es donde poder hacer una comida grande, donde hacer un encuentro grande con más gente. Es una zona más social.

Es la casa para los amigos

Pues sí. Así es. Y ahora me dirás tú: "¿Y para qué tengo yo una casa para los amigos?" (risas) 

El horror vacui como filosofía vital: por qué Alaska huye del minimalismo

Para divertíos y estar rodeados de todo lo que sois y os identifica. Donde todo os da seguridad. Que el minimalismo te deja desnudo y el horror vacui, en cambio, es super acogedor.

Yo entiendo que haya gente que pueda decir: "Me metes a mí ahí con esos colores y con tantas cosas y me da un ataque". Por supuesto, lo entiendo. A mí me da el ataque en lo otro, que es como cuarto blanco de que te han puesto la camisa de fuerza y te han soltado . No te digo que no sería divertido tener una habitación así. Una habitación, como para entrar y decir: "Aquí… Aquí no me quedo". Pero no. Por suerte, con Mario compartimos un mundo estético común que luego tiene sus variaciones que no compartimos. Mario se ríe de mis cosas con el mundo greco-romano y no sé qué, pero tenemos lo suficiente en común para poder haber creado un mundo común y reconocible, además.

Y guardáis muchas cosas que son memoria sentimental pop colectiva

Pues sí, en la habitación de invitados tenemos la mesita de noche de Sara Montiel, un jarroncito de Paquita Rico y un platito de Marujita, y las tenemos a las tres allí juntitas, colocaditas; está el rincón homenaje a Lola Flores y a las gitanas de Marín… Yo creo que a veces más que casa hacemos instalaciones. Llega un momento que dices: "¿Esto es una casa o una instalación?" Para el Reina Sofía se podría hacer.

"Por suerte, con Mario compartimos un mundo estético común que luego tiene sus variaciones que no compartimos"

Y que además, también os sirve para que Mario y tú tengáis vuestros espacios

Sí, sí, claro. Es fundamental, aunque luego estamos siempre uno encima del otro, pero tenemos la opción... No solamente espacios físicos, sino espacios vitales. Son 27 años, que es genial, y que te siga apeteciendo estar con la persona y compartir todo lo que nos pasa a nosotros, pues lo considero un regalo porque no se puede hacer nada.

¿Cómo es discutir o reconciliarse con tantos espejos a tu alrededor?

Pues mira, tenemos espejos hasta en el techo en esta casa… No lo había pensado, lo de la imagen del espejo, quiero decir (risas) Supongo que porque cuando discutes no miras para afuera. Da igual que haya espejos o que no los haya, porque el otro tampoco es un espejo. Tú, cuando discutes, estás para dentro. O cuando no discutes, que es mi caso (risas) Él, a los 5 minutos, se podría reconciliar. A mí, dame un par de días, que ya veremos.

En un incendio, ¿qué salvarías de todo lo que tienes en casa?

Uy, no podría. Yo creo que me quedo dentro para morir con todo, como las hindús cuando las metían en la pira. ¿No sé, el Costus del Shah de Persia quizá? No sé, me tiraría por la ventana con él, que pesa un quintal. Todo es un mundo, todo es importante. También cuando te pasa una cosa y pierdes todo porque te separas, bla, bla, bla, te das cuenta que tampoco pasa nada. Puedes volver a empezar a acumular, pero es verdad que hay unas... Cierta memoria sentimental en cada una de estas cosas que está ahí.

Alaska con su máquina tragaperras© VICTORIA MUÑOZ

Memoria sentimental y materialismo: el valor de los recuerdos para la artista

Y luego que hay cosas que queda fatal decirlo, pero yo soy muy materialista, es decir, me gustan las cosas.

A mí también.

Porque además no solamente es la cosa en sí, que también puede ser bella o no, pero sobre todo lo que encierra, el significado, la memoria alrededor.

Creo que a todos nos pasa, pero es verdad que llega un momento que no puedes acumular solo recuerdos. Por ejemplo, si tú abres un libro de Mario de cuando estudiaba en la facultad, dentro está la entrada del concierto al que fue ese día, el billete de metro para ir al concierto, y de repente volver a abrir un libro que ya leyó es como: "¡Wow”. Un repaso a su vida. Pero te vas haciendo mayor. ¿Cuántas más cajas y cosas puedes acumular? Me acuerdo cuando el confinamiento, con mamá aquí viendo Pablo Escobar, El patrón del mal, que nos vimos todos los capítulos, y yo tenía aquí todo esto lleno de papeles, los ordené todos. Estamos hablando de 2020. ¿Tú te crees que yo los he vuelto a mirar? Y estamos en el 26. Ya es la realidad.

Pero bueno, también es guay porque tienes algo con lo que puedes hacer un viaje sin moverte de casa.

Pues también he pensado en abrirme un todo colección. ¿Tú te acuerdas lo que dijo el marido de Yves Saint Laurent cuando murió y subastó todo menos el Warhol? Dijo: "Que estos objetos le den a otros la misma felicidad que nos han dado a nosotros mientras los comprábamos por rastros y anticuarios". Pues ahí dejamos la frase para el futuro.

TEXTO

Luis Nemolato

FOTOGRAFÍAS

Victoria Muñoz

MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA

Juan Pacheco

LOOK 1

Vestido: Alaia/ Zapatos: Jimmy Choo/ Joyas: Marta Vaquerizo Jewellery y Cartier

LOOK 2

Vestido: Self-Portrait/ Joyas: Marta Vaquerizo Jewellery y Cartier

LOOK 3

Vestido: Alaia/ Zapatos: Gucci/ Joyas: Marta Vaquerizo Jewellery y Cartier