Raphael cumple 83 años y lo hace con un legado profesional y familiar innegable. Padre de familia numerosa, ha priorizado siempre tanto a su mujer, Natalia Figueroa, como a sus tres hijos, Jacobo, Manuel y Alejandra, por encima de todo, compaginando su faceta más desconocida y personal con la del laureado artista que sigue arrasando en los escenarios, tanto a nivel nacional como internacional. "Natalia y yo no somos uno, somos los dos. Para todo. Ni uno ni otro. Los dos. Juntos. ¿Diferencias? Claro. Y que no nos falten. Somos muy parecidos, pero no iguales", confesaba a ¡HOLA! en una emotiva entrevista en el mes de noviembre, justo después de superar su último bache de salud. El cantante de Mi gran noche, Balada de la trompeta o Desde aquel día, ha continuado con su gira, alternando conciertos con días de descanso. Pero, ¿cómo es la vida de Raphael cuando se apagan los focos? Nombrado Persona del Año en la última edición de los Latin GRAMMY, el intérprete posee tres casas, en Madrid, Miami e Ibiza, donde se refugia en busca de calma y tranquilidad junto a los suyos.
Las tres casas de su vida
Raphael cumple 83 años, pero está en una época dorada en la que ha sabido levantarse con más fuerza que nunca. Ha retomado su agenda y sus conciertos por América, un artista imparable que necesita también espacios para reposar, para ser él y para coger fuerzas rodeado de los suyos. "La edad es como la mala leche. Y ser mayor tiene bastante mala leche. Hay muchos momentos de “ya no puedo”, pero mi mente protesta enseguida", nos contaba.
1. "Los Martos", su mansión de Madrid
Su casa en Madrid es el epicentro de su vida. Situada en una exclusiva urbanización en Boadilla del Monte (Madrid), la zona se caracteriza no solo por la gran privacidad y seguridad que aseguran a los vecinos, sino también por garantizar espacios naturales para estar en contacto con el medio ambiente, donde la luz natural y la calidad de vida son prioridad. La vivienda familiar de Raphael cuenta con 2.400 metros cuadrados y en cada rincón se respira la historia de un artista hecho a sí mismo.
Con un estilo tradicional, en las estancias es clara la influencia de la estética de los años 80 y 90. El sofá principal y los dos auxilares se presentan como el corazón del salón, aportando un carácter señorial. Los colores neutros, como el crema y el dorado invaden la escena, aportando junto al tejido un juego de brillos según la entrada de la luz. El salón está diseñado bajo un esquema de espejo, lo cual genera una sensación de orden y calma visual. Las cortinas, no son mero adorno, sino que generan ese toque "escénico", que enmarca la estancia como un escenario.
En su casa, que se convirtió en su gran refugio tras ser hospitalizado por un linfoma cerebral primario y un fallo cerebrovascular durante la grabación de un especial de Navidad, la decoración convive con los recuerdos. Las fotografías personales inundan cada rincón, dando ese tono más personal y familiar a una mansión que se aleja del minimalismo y frialdad que tanto ha sido tendencia en los últimos años. Es una casa vivida, donde el piano de cola no solo ejerce de mueble, sino que es el eje central del salón. De madera de nogal y un brillo impecable es un ejemplo de lujo atemporal, que huye del quiet luxury.
La serenidad y la sensación de bienestar llegan de la mano de los tejidos y los colores. La alfombra de estilo persa y el uso de materiales nobles son un gesto más de orden moderno, donde tradición y modernidad conviven en equilibrio. Por encima de todo, destaca la escultura de pavo real dorado al fondo, un toque de opulencia clásica que aporta un punto éxotico focal.
Entre todas las habitaciones, llama la atención su despacho, en el que los cuadros, las fotos familiares y los pósters de sus conciertos dan cálidez a toda la estancia, rompiendo con la frialdad del rincón destinado al trabajo. Como detalle, vemos que el teléfono sigue siendo un elemento incluso 'retro' que conserva en la gran y robusta mesa. Las luces están estratégicamente colocadas gracias a varias lámparas de mesa.
Como es normal, la vivienda cuenta con todo lujo de detalles. Como un amplio jardin con piscina para los meses más calurosos y, sobre todo, para disfrutar con toda la familia de cada momento. Su increíble mansión en Madrid está hecha para convivir en el tiempo, no está marcada por las tendencias, pero su espíritu perdura en cada década.
2. Un oasis de calma: su espectacular casa en Ibiza
Aunque su casa de Madrid está alejada del bullicio de la capital, no hay nada como viajar a las islas pitiusas para recargar energías y desconectar. El artista y Natalia Figuerosa siempre pasan sus vacaciones en Ibiza, donde poseen una increíble vivienda en el encantador pueblo de Sant Josep. Ubicada en una destacada urbanización privada, este refugio cuenta con 230 metros cuadrados de vivienda y un enorme jardín, dando el máximo protagonismo a la vegetación y las zonas al aire libre.
La vivienda está repartida en dos plantas y tiene una piscina para disfrutar en la privacidad del hogar. Es en esta casa, se rompe con el estilo clásico de la vivienda en la capital, y se apuesta por el mediterráneo de la zona, incluso con un alma ecléctica .
En este rincón tan especial del artista, se aprecia cómo los materiales naturales y rústicos ganan relevancia. La madera vista de los muebles y la escalera es toda una declaración de interés, aquí prima la comodidad y la funcionalidad, huyendo del lujo ornamental. La lámpara de sobremesa blanca con motivos vegetales es un guiño al estilo "Adlib" ibicenco: ligero, fresco y veraniego, así como los lagartos que cuelgan en la pared, dos figuras muy propias de la zona.
Esta propiedad, que tiene un papel muy especial para la familia al completo, abandona la rigidez y apuesta sobre todo por la conexión con el exterior, con un jardín donde las bungavillas crecen y dan color a todas las estancias. El interiorismo se queda en segundo plano, dando todo el protagonismo al mar, presentándolo como la obra de arte principal de la casa. Las vistas, el color y la sencillez de los materiales son un claro ejemplo de lujo relajado.
3. Una imponente residencia en Miami con historia
Aunque en 2002 vendieron esta propiedad, esta residencia marcó un antes y un después en su vida. Si su casa de Madrid está diseñada para ser su gran refugio personal y la de Ibiza como un oasis de paz y serenidad, esta vivienda fue el buque insignia del artista en América.
La pareja compró esta impresionante residencia, ubicada en Key Biscayne, en 1985 por 1 millón de dólares. Una casa con historia., ya que su anterior dueño era, nada más ni nada menos, que el expresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon y, por ello, es conocida como La Casa Blanca de Miami. Ya solo con el nombre, se puede hacer una idea de la estructura y diseño que se presenta. Una propiedad en la que los colores suaves, cálidos y pastel se adueñan de los rincones, generando una atmósfera muy acogedora y de ensueño. Las grandes cristaleras propiciaban la conexión de las increíbles vistas al mar con el propio interior de la casa, fundiéndose todo en un perfecto equilibrio.
Raphael concibió esta espectacular mansión con un retiro en medio de sus giras internacionales, un impass en América, donde le gustaba explotar otras de sus dotes artísticas, pintar. La vivienda se caracterizaba por las estancias de grandes dimensiones, con una amplitud abismal para descansar, donde el mármol y los materiales porcelánicos llenaban cada sala. Por aquel entonces, la decoración propia de los años 80 era la que marcaba la pauta, con mesas de cristal, un gran espejo en el fondo del salón que daba más sensación de amplitud y los ababados en tonos dorados que generan ese toque de la époica. En cuanto al exterior, la enorme piscina, con jacuzzi incluido, no podía faltaro














