La vida de Federica de Vallés y Huesca está profundamente ligada a su hacienda sevillana, El pino de San Antonio, cuyas fachadas señoriales, palmeras centenarias, patios encalados y su imponente torre reflejan la esencia de la arquitectura tradicional del sur. Marquesa de San Joaquín y Pastor y condesa de Albalat, ella es hoy el corazón de una gran familia y nos recibe junto a sus cuatro hijos, Federico, barón de la Puebla de Tornesa; Maya; Celia, y Myriam García-Corona de Vallés, con casi todos sus nietos y su bisnieta mayor.
Cada rincón irradia luminosidad y frescura; los espacios se conectan con armonía, creando una atmósfera donde el tiempo parece detenerse. La casa se convierte así en un escenario en el que se entrelazan recuerdos de infancia, celebraciones familiares y la memoria histórica de un linaje español.
Federica asumió con apenas 16 años la responsabilidad de su legado familiar. Avanzada a su tiempo, se dedicó con determinación a preservar algunas de las residencias históricas más relevantes de su familia en España. Todas sus propiedades comparten un mismo sello: son espacios vivos, cargados de memoria y significado, pero de todas ellas, es la hacienda El pino de San Antonio donde el pasado y el presente dialogan con mayor fuerza.
Entre jardines frondosos llenos de calas, patios y salones que han sido testigos del paso de generaciones, se percibe la armonía entre cultura y compromiso que definen a Federica. Su vida demuestra que el verdadero legado no se limita a títulos o propiedades, sino que se construye en la unión, el esfuerzo constante y la firme voluntad de mantener viva la historia a lo largo de los años.
¿Qué significado tiene para ti la hacienda El pino de San Antonio, en Sevilla?
Es mi casa familiar, el lugar donde viví desde niña hasta que me casé. Es el escenario de algunos de mis recuerdos más entrañables: los guateques de mi juventud, las reuniones y los almuerzos junto a la piscina, siempre rodeada de familia y amigos. La hacienda “San Antonio” es una hacienda típica andaluza. En sus orígenes fue un olivar con su propio molino, donde se molturaba la aceituna para obtener aceite. En otro de sus patios se encontraba la “gallanía”, donde vivían durante la semana los trabajadores.
"Mi madre compró la hacienda cuando yo era aún una niña, después de la Guerra Civil. Tras varios años de rehabilitación, nos trasladamos a vivir allí"
¿Desde cuándo pertenece a tu familia?
Mi madre la compró cuando yo era aún una niña, después de la Guerra Civil. Tras varios años de rehabilitación, nos trasladamos a vivir allí. Cada día me llevaban al colegio del Sagrado Corazón “El Valle”: en invierno en automóvil y, cuando llegaba la primavera, en coche de caballos. A mi madre le encantaba organizar reuniones y cenas desde que yo era muy joven. Por la casa pasaron numerosos artistas y pintores enamorados de Sevilla, como Baldomero Romero Ressendi, Blanca Bonald o Ben Yessef. A mi marido, Rafael García-Corona Campos, y a mí nos apasionaba organizar fiestas en la hacienda. Él era un gran aficionado al flamenco y por nuestra casa actuaron artistas como el Beni de Cádiz y Los del Río. Incluso en estos salones se grabó un documental sobre flamenco impartido por el catedrático de flamencología Amós Rodríguez Rey.
¿Tienes algún objeto de valor o recuerdo especial en la hacienda?
Destacaría un tríptico de campaña del Rey Jaime I el Conquistador, con 300 figuras de marfil y los escudos del Reino de Aragón tallados. Durante la Guerra Civil, dicho tríptico estuvo en el Museo de Valencia. Al terminar la guerra, mi madre lo reclamó porque pertenecía a mi padre, Federico de Vallés Gil-Dolz del Castellar, caído en el frente de Balaguer en 1939.
Guardiana del legado familiar
¿En qué momento entendiste que tu apellido implicaba una responsabilidad que iba más allá de lo personal?
Desde muy pequeña mi madre me inculcó la responsabilidad de mi apellido y la importancia del legado familiar. Mi padre falleció en los últimos días de la Guerra Civil, con tan solo 26 años. Le encantaba volar y tenía su propia avioneta, que puso a disposición del ejército, incorporándose como teniente de aviación. Desgraciadamente, pocos días antes de finalizar la guerra, en un vuelo de reconocimiento, tirotearon el avión en el que volaba y fue alcanzado en el pecho. Al ser hija única y póstuma, heredé desde mi nacimiento los tres títulos nobiliarios de mi padre, siendo el más antiguo la Baronía de Puebla-Tornesa, que data del siglo XV. Ese título se lo cedí a mi hijo Federico cuando terminó la carrera de Ingeniero de Caminos. Los otros títulos que heredé son Condesa de Albalat del Sorells y Marquesa de San Joaquín y Pastor.
"En sus orígenes, esta hacienda fue un olivar con su propio molino, donde se molturaba la aceituna para obtener aceite"
Residiste y te formaste en Inglaterra siendo muy joven. ¿Qué te aportó aquella experiencia?
La educación en Inglaterra me aportó una gran amplitud de miras, al conocer diferentes culturas y formas de vida. Visité varias veces las casas de mis amigas, pasando allí los fines de semana, y descubrí en las visitas a los museos mi amor por la pintura. Durante mi estancia en Inglaterra fui presentada a la Reina Isabel II en el Baile de las Debutantes celebrado en Buckingham Palace, junto con mi prima Vicki Puigmoltó, condesa de Torrefiel, y otra amiga malagueña. Nos acompañaron los sobrinos del embajador, Miguel Primo de Rivera y Tomás Murube.
Mantienes abiertas varias casas históricas repartidas por España. ¿Qué emoción te despierta cada una al llegar?
Para mí, todas mis casas tienen un significado especial. La hacienda “San Antonio” representa la alegría e ilusiones de mi infancia y mi primera juventud. La casa palacio de Castellón de la Plana representa mis raíces paternas y la hemos disfrutado muchísimo con mis hijos durante todas las vacaciones. En el Maestrazgo, cerca de Castellón, tengo una masía fortificada llamada Torre Matella, catalogada como Bien de Interés Cultural. Conserva en perfecto estado su arquitectura medieval y una de las torres, la más antigua, pertenecía en su origen a la Orden de los Templarios.
¿Hay alguna de estas residencias que conserve intacto el espíritu de tus generaciones pasadas?
Diría que la casa palacio de Castellón. El Rey Alfonso XII residió allí varios días durante su proclamación como Rey en Sagunto. Allí guardo la vajilla que se mandó hacer en su honor. A lo largo de los años he intentado mantener su esencia tanto en el mobiliario de las distintas estancias como en la decoración. Es también donde se encuentra la colección de retratos familiares. Conservo allí con mucho cariño mis trajes de valenciana que utilicé cuando fui Reina del Parador del Foc en Las Fallas de Valencia. En cualquiera de mis casas me encuentro muy feliz. No sabría elegir una sola. Para mí son todas especiales porque representan distintos aspectos de mi vida. Pero, al haber residido en Sevilla toda mi vida junto a mis hijos, qué duda cabe de que me siento más acompañada y feliz en la hacienda “San Antonio”.
"Por esta casa han pasado numerosos artistas y pintores enamorados de Sevilla, como Baldomero Romero Ressendi, Blanca Bonald o Ben Yessef"
¿Qué supone hoy, en términos personales y económicos, mantener vivas tantas propiedades con siglos de historia?
Un tremendo esfuerzo económico y una gran dedicación personal. He intentado durante toda mi vida, y creo que lo he conseguido, mantener el espíritu de cada una de ellas, conservando su esencia, pero haciéndolas productivas. Desde el punto de vista agrícola, he modernizado los cultivos con nuevas variedades citrícolas, adaptando las tierras a los nuevos sistemas de regadío, he electrificado la masía y se han excavado nuevos pozos.
También eres la propietaria del emblemático hotel en Sevilla, Doña María, que forma parte de tu historia y legado familiar.
Efectivamente, mi madre, Ángela Huesca Sasiain, heredó esta casa de su familia. Descendía de una familia procedente del País Vasco que vivió unos años en Perú, siendo propietarios de unas minas de plata en Huacho. Después de varios años, regresaron a España y se afincaron en Sevilla comprando varias propiedades, entre ellas la casa que actualmente es el hotel Doña María. En 1968, mi madre, que era una mujer muy emprendedora y valiente, decidió transformar esta casa en el hotel Doña María, convirtiéndose en la primera mujer empresaria hotelera de Sevilla.
"Desde pequeña, mi madre me inculcó la responsabilidad de mi apellido y la importancia del legado familiar. Mi padre falleció con tan solo 26 años, en los últimos días de la Guerra Civil"
Cuatro hijos, doce nietos y doce bisnietos
Eres hija única y tercera generación de hijos únicos en tu familia. ¿Cómo vives la experiencia de haber tenido cuatro hijos, tantos nietos y bisnietos?
Al ser hija única y pertenecer a una familia tan reducida, mi infancia fue solitaria. Pero hoy, con mis cuatro hijos, doce nietos y doce bisnietos, la vida familiar es totalmente diferente: alegre, bulliciosa y muy divertida. Tengo mucha suerte porque todos mis hijos tienen muchas cualidades estupendas y se complementan los unos con otros. A estas alturas de mi vida me encuentro en una etapa serena y contenta, porque veo que mis hijos se han convertido en buenas personas, trabajadoras y responsables.
¿Qué legado emocional deseas transmitirles?
Que se mantengan unidos; eso es lo fundamental para mí. Sin duda, la unión hace la fuerza. También el sentido del deber y la responsabilidad en el trabajo. Me gustaría que aplicasen siempre la lógica de la parábola de los talentos: lo relevante no es lo que recibes, sino qué resultados generas con ello. Espero que puedan dar continuidad al legado familiar con el trabajo y la exigencia y, si es posible, que lo puedan ampliar.
¿Qué tradición familiar te gustaría que perdurara intacta en tu familia con el paso del tiempo?
Nuestro amor por España y la adhesión a la Corona. En estos tiempos tan convulsos creo que es muy importante inculcar estas premisas a la gente joven.
"Al ser hija única y pertenecer a una familia tan reducida, mi infancia fue solitaria. Pero hoy, con mis cuatro hijos, doce nietos y doce bisnietos, es diferente"
Para terminar, ¿hay algún sueño por cumplir que todavía te acompañe?
Tengo en mente la transformación de algunas casas para modernizarlas. ¡Me encantan las obras! Pero lo primero para mí es poder continuar con salud mientras viva.






















