Las galletas que adoran los británicos en el Día de Todos los Santos: aromáticas, especiadas y muy fáciles de hacer


Se llaman ‘soul cakes’ y su origen se remonta a la Edad Media. Vamos a aprender a prepararlas, paso a paso.


Soul cakes© Shutterstock
29 de octubre de 2026 a las 12:04 CET

Cada país tiene su recetario propio vinculado a las distintas festividades del calendario. Así, por ejemplo, los huesos de santo, los buñuelos de viento o los panellets son algunos de los dulces ligados en España a Todos los Santos. Sin embargo, esta vez hemos puesto la mirada en la repostería internacional y en esa búsqueda golosa nos hemos topado con unas curiosas galletas típicas de Inglaterra: las conocidas como soul cakes.

Soul cakes© Shutterstock
Soul cakes, galletas típicas de Todos los Santos en Inglaterra.

¿QUÉ SON LAS SOUL CAKES?

A medio camino entre una galleta gruesa y una pasta, se trata de piezas redondas con un característico sabor especiado. A ingredientes habituales como harina de trigo, mantequilla, azúcar, huevos o leche, se suman distintas especias aromáticas como la canela, la nuez moscada, el jengibre…

En realidad, no hay una única receta, pero en muchas de ellas encontramos estas galletas decoradas con pasas de Corinto o grosellas secas y lo que tampoco suele faltar es una característica cruz dibujada en la superficie. 

Soul cakes© Shutterstock

SOUL CAKES: ANTECEDENTE DEL TRADICIONAL ‘TRUCO O TRATO’

Para conocer el origen de estas curiosas galletas, tenemos que remontarnos a la Edad Media, cuando en Inglaterra comenzó a extenderse la costumbre de repartir alimentos durante las celebraciones de Todos los Santos. Su nombre, que podría traducirse como ‘pasteles de las almas’, está estrechamente ligado a las creencias religiosas de la época y a la tradición de rezar por quienes habían fallecido.

Esta costumbre, conocida como souling, consistía en recorrer las casas para pedir estos dulces a cambio de oraciones por las almas de los difuntos, especialmente por las de los familiares de quienes los ofrecían. En ocasiones, quienes llamaban a las puertas también entonaban canciones tradicionales. De este modo, las soul cakes se convertían en algo más que un dulce: eran una muestra de caridad y una forma de recordar a los seres queridos.

Con el paso del tiempo, esta tradición fue perdiendo fuerza, aunque se mantuvo durante siglos en algunas regiones inglesas. Por su dinámica de ir de casa en casa pidiendo comida, el souling se considera uno de los antecedentes históricos del actual ‘truco o trato’ de Halloween, aunque ambas costumbres tienen sus propias particularidades.

Hoy, estas galletas sobreviven como parte del patrimonio gastronómico británico y se recuperan especialmente en celebraciones otoñales, actividades culturales y recreaciones de antiguas tradiciones. Eso sí, no es un dulce que encontremos habitualmente en cualquier pastelería inglesa; su elaboración sigue estando más vinculada a las recetas caseras y al interés por mantener viva una costumbre centenaria.

RECETA PASO A PASO PARA HACER SOUL CAKES EN CASA

La preparación de las soul cakes no entraña gran dificultad. Vamos a hacer una versión con mantequilla, harina, azúcar, especias y pasas de Corinto, de estilo antiguo, adaptada a una cocina doméstica actual.

Soul cakes© Shutterstock

INGREDIENTES (20-24 uds.)

  • 300 g de harina de trigo común.
  • 125 g de mantequilla sin sal, fría y cortada en dados.
  • 90 g de azúcar blanco.
  • 1 yema de huevo.
  • 50–60 g de pasas de Corinto o grosellas secas.
  • 1 cucharadita de canela molida.
  • ¼ de cucharadita de nuez moscada molida.
  • ¼ de cucharadita de jengibre molido.
  • Una pizca de clavo molido.
  • 1 cucharada de copos de avena.
  • 2–4 cucharadas de leche, según necesite la masa.
  • 1 cucharadita de vinagre de sidra (opcional)
  • Una pizca de sal.

ELABORACIÓN

-Precalienta el horno a 180°C, con calor arriba y abajo, y prepara una bandeja cubierta con papel de hornear.

-Mezcla en un cuenco la harina, la canela, la nuez moscada, el jengibre, el clavo y la pizca de sal, procurando que las especias queden bien distribuidas.

-Añade los dados de mantequilla a la mezcla de harina y especias. Con las yemas de los dedos, frota la mantequilla contra la harina hasta obtener una textura semejante a unas migas finas. Trabaja sin amasar en exceso, para evitar que la masa quede dura después del horneado.

-Incorpora el azúcar, los copos de avena y las pasas de Corinto. Mezcla con una cuchara para repartirlos de manera uniforme.

-En un recipiente pequeño, bate ligeramente la yema de huevo con dos cucharadas de leche y la cucharadita de vinagre de sidra. Vierte esta mezcla sobre los ingredientes secos y remueve hasta que empiecen a unirse. Si la masa está demasiado seca y se desmenuza, añade un poco más de leche, cucharada a cucharada, hasta conseguir una masa compacta, tierna y fácil de trabajar, sin que resulte pegajosa.

-Coloca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y extiéndela con un rodillo hasta que tenga aproximadamente medio centímetro de grosor.

-Corta círculos de unos 6–7 cm de diámetro con un cortapastas o el borde de un vaso. Junta los recortes sobrantes, vuelve a extenderlos y corta más piezas hasta terminar la masa.

-Coloca las piezas en la bandeja, dejando una pequeña separación entre ellas. Con la punta de un cuchillo, marca suavemente una cruz en el centro de cada una, sin llegar a cortar la masa por completo.

-Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea durante unos 15–20 minutos. El tiempo exacto dependerá del grosor y del tamaño de las piezas. Retíralas cuando los bordes estén ligeramente dorados y la superficie siga relativamente pálida; no es necesario que queden muy tostadas.

-Deja reposar las galletas unos minutos en la bandeja, ya que estarán frágiles al salir del horno. Después, pásalas con cuidado a una rejilla y espera hasta que se enfríen por completo. Sírvelas solas o acompañadas de una taza de té o café.

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