La tarta de chocolate que adoran los suecos y parece un brownie: crujiente por fuera y melosa por dentro


Se llama Kladdkaka y es una perdición para los amantes del cacao. Además, como vamos a mostrar, resulta muy sencilla de preparar en casa.


Tarta Kladdkaka.© Shutterstock
23 de octubre de 2026 a las 17:00 CEST

Un postre de chocolate denso, húmedo, con poca altura, elaborado sin levadura y sin el aireado propio del bizcocho clásico. Con esta descripción es fácil pensar en el típico brownie anglosajón. Pero también esta definición responde a una receta de repostería muy querida en Suecia: la Kladdkaka. 

Tarta Kladdkaka.© Gtres
Tarta Kladdkaka.

¿CÓMO ES LA TARTA KLADDKAKA?

Aunque, como decimos, muy similares, quizá la mayor diferencia con su ‘primo', el brownie, es que este tiene algo más de estructura, mientras que el centro de la Kladdkaka es deliberadamente pegajoso. De hecho, su traducción del sueco significa eso: pastel pegajoso.

El exterior presenta una fina capa ligeramente crujiente, que contrasta con la densidad y cremosidad del interior, y su popularidad tiene que ver con lo sencillo de su preparación (además, claro, de rico sabor a chocolate).

Asimismo, es un postre que puede consumirse en cualquier momento del año. Lo mismo puede convertirse en la estrella de una merienda especial, el broche dulce en una celebración familiar o una reunión con amigos… Tampoco es raro que, más allá del entorno doméstico, aparezca en la carta de cafeterías o restaurantes.

Suele presentarse en un formato redondo, en porciones, que se acompañan habitualmente con nata, helado, frutos del bosque…

Tarta Kladdkaka.© Shutterstock
Bajo y compacta, esta tarta es 'prima' del popular brownie.

RECETA TRADICIONAL DE KLADDKAKA SUECO

A partir de la receta clásica han surgido variantes (sin gluten, veganas, enriquecidas con café…), pero la que vamos a preparar aquí es la tradicional.

INGREDIENTES (para un molde de 22-24 cm de diámetro)

  • 150 g de mantequilla sin sal.
  • 250 g de azúcar blanco.
  • 2 huevos grandes.
  • 90 g de harina de trigo común.
  • 35 g de cacao puro en polvo sin azúcar.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (5 ml).
  • 1 pizca de sal.
  • 1–2 cucharadas de azúcar glas para decorar.

Para acompañar, opcional:

  • 200 ml de nata para montar, bien fría.
  • Frambuesas frescas o una pequeña cantidad de frutos rojos.
Tarta Kladdkaka.© Shutterstock

ELABORACIÓN

-Precalienta el horno a 175°C, con calor arriba y abajo y sin ventilador.

-Engrasa ligeramente un molde redondo de 22–24 cm de diámetro con un poco de mantequilla y cubre la base con papel de horno.

-Pon la mantequilla en un cazo pequeño y caliéntala a fuego suave hasta que se derrita por completo. Retírala del fuego y deja que se temple durante unos minutos. Debe permanecer líquida, pero no estar tan caliente como para cuajar los huevos al incorporarla a la mezcla.

-En un bol amplio, coloca los huevos y el azúcar. Mézclalos con unas varillas manuales hasta que estén bien integrados, sin batir en exceso ni montar los huevos hasta que blanqueen y aumenten mucho de volumen. La clave del kladdkaka es conseguir una masa densa, sin incorporar demasiado aire.

-Añade poco a poco la mantequilla fundida y templada a la mezcla de huevos y azúcar, mientras remueves suavemente. Incorpora también el extracto de vainilla y mezcla hasta que todos los ingredientes estén bien ligados.

-En otro bol, tamiza la harina y el cacao puro para eliminar posibles grumos. Añade la sal y mezcla. Incorpora los ingredientes secos a la preparación anterior y remueve suavemente con una espátula hasta obtener una masa homogénea.

-Vierte la masa en el molde preparado y distribúyela uniformemente con la espátula. La mezcla tendrá una consistencia bastante espesa y un color oscuro.

-Introduce el molde en la parte central del horno y hornea durante unos 15–20 minutos, empezando a comprobar el resultado a partir del minuto 15. El tiempo exacto dependerá del diámetro del molde y de tu horno. El pastel estará listo cuando los bordes se hayan asentado y la superficie presente una fina costra, pero el centro todavía conserve cierta movilidad al mover suavemente el molde. No es necesario comprobar la cocción con un palillo, ya que podría llevarte a hornearlo demasiado. Es preferible retirarlo cuando el centro aún esté ligeramente tembloroso, porque seguirá cuajando con el calor residual.

-Saca el molde del horno y deja que el pastel repose dentro durante unos 20–30 minutos antes de desmoldarlo. Después, pásalo con cuidado a una rejilla y deja que se enfríe. Si lo cortas demasiado caliente, las porciones pueden deshacerse; al enfriarse, adquirirá más consistencia y podrás obtener triángulos definidos sin perder la textura húmeda del interior.

Decoración y servicio

Justo antes de servir, espolvorea una capa fina de azúcar glas con ayuda de un colador pequeño. Puedes acompañarlo con un poco de nata montada y/o unos frutos rojos.

Tarta Kladdkaka.© Shutterstock
Suele acompañarse con nata y frutos rojos.

CONSEJOS PARA UN BUEN RESULTADO

  • Recuerda, nada de levadura. El pastel debe quedar bajo y compacto, no subir como un bizcocho.
  • Vigila los últimos minutos de horneado. La diferencia entre un centro húmedo y uno seco puede ser cuestión de unos pocos minutos.
  • Respeta el reposo. El pastel adquiere una consistencia más estable al enfriarse, lo que facilita conseguir cortes triangulares limpios.
  • Utiliza cacao puro sin azúcar. Proporciona un color oscuro y un sabor intenso, sin añadir dulzor innecesario.
  • Espolvorea el azúcar glas al final. Si lo haces mientras el pastel aún está caliente, parte del azúcar se humedecerá y desaparecerá sobre la superficie.