Un pastel compuesto por dos capas de bizcocho de chocolate, con un relleno de crema de chocolate y una cobertura de chocolate por encima. Solo la descripción de este postre hace que cualquier chocolate lover comience a salivar. Pero es que, más allá de contar con el favor de toda comunidad golosa, el conocido como Rigó Jancsi (que así es como se llama este pastel húngaro), esconde tras de sí una historia casi tan adictiva como la propia receta.
RIGÓ JANCSI: CHOCOLATE, VIOLINES, PASIÓN Y UN ROMANCE ESCANDALOSO
Para dar con el origen de este postre de chocolate debemos viajar a finales del siglo XIX. En concreto, al año 1896. El restaurante parisino Paillard, frecuentado por la alta sociedad de la época, tocaba una noche con su orquesta el violinista húngaro Rigó Jancsi. Entre los comensales se encontraban el príncipe de Chimay y su joven esposa Clara Ward (una rica heredera estadounidense, convertida en princesa belga por matrimonio). Ella quedó absolutamente fascinada por la pasión con la que tocaba aquel violinista y, lo que comenzó con cierto coqueteo entre ellos, terminó en un apasionado romance.
A tal punto, que no mucho después ambos abandonaron a sus respectivos cónyuges para estar juntos y, posteriormente, casarse. Los periódicos de la época se hicieron eco del ‘escándalo’ y de los movimientos de la pareja por Europa, y la noticia llegó incluso a EEUU.
¿Y en qué momento entra el pastel en esta historia y por qué lleva el nombre del violinista? Aquí no hay una historia documentada y confirmada al 100%. Pero sí hay una que, leyenda o no, suele ser la más contada. Al parecer, Rigó Jancsi, durante una estancia en Hungría con Clara Ward, encargó a un pastelero anónimo un postre para sorprender a su amada. El repostero aprovechó el tirón mediático y la enorme fama de la pareja, decidió comercializar el pastel de chocolate que había creado, con el nombre de violinista, y su éxito fue instantáneo.
Desgraciadamente, la historia de amor no tuvo un final feliz: en 1908, tras casi 10 años juntos, la pareja se separó. Pero, al menos, el romance dejó uno de los postres más emblemáticos de la repostería húngara.
RIGÓ JANCSI: RECETA PASO A PASO
A pesar de que, como decimos, el Rigó Jancsi sigue formando parte del repertorio clásico de la repostería de Hungría, su venta no está tan extendida en el país. Sí pervive, no obstante, en algunas cukrászda -pastelerías clásicas del país- y cafés históricos. Incluso existen algunos bistrós más modernos que ofrecen interpretaciones o variantes del pastel tradicional.
La que os proponemos a continuación es una receta para conseguir en casa un Rigó Jancsi de estilo clásico. Si te animas con ella, aquí tienes el paso a paso.
INGREDIENTES (10 porciones aprox.)
El bizcocho de chocolate:
- 5 huevos grandes
- 150 g de azúcar
- 120 g de harina de trigo
- 25 g de cacao puro en polvo, sin azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de aceite vegetal suave
La crema de chocolate:
- 400 ml de nata para montar (mínimo 35 % materia grasa), muy fría
- 100 g de chocolate negro (60–70 % de cacao)
- 50 g de azúcar glas
- 15 g de cacao puro en polvo
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 2 cucharadas de ron oscuro (opcional, pero aporta el sabor tradicional)
- 4 g de gelatina en polvo (o 2 hojas de gelatina)
La capa de albaricoque (opcional):
- 80 g de mermelada de albaricoque
- 1 cucharada de agua
La cobertura de chocolate:
- 150 g de chocolate negro (60–70 % de cacao)
- 30 g de mantequilla sin sal
ELABORACIÓN
El bizcocho de chocolate:
-Precalienta el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Forra la base de un molde cuadrado (de aprox. 20 × 20 cm) con papel de horno y engrasa ligeramente los laterales.
-Separa las claras de las yemas en dos boles limpios.
-Empieza a montar las claras con la pizca de sal. Cuando empiecen a espumar, añade poco a poco unos 75 g del azúcar mientras sigues batiendo hasta lograr un merengue firme.
-En el otro bol, bate las yemas con los 75 g de azúcar restantes durante 3-4 minutos, hasta que aclaren y espumen. Incorpora la cucharada de aceite y mezcla.
-Tamiza la harina con los 25 g de cacao y añádelos al bol de las yemas, alternándolos con las claras montadas. Mezcla todo con una espátula y movimientos envolventes muy suaves para no perder volumen.
-Vierte la masa en el molde, alisa la superficie y hornea durante 15–18 minutos.
-Deja enfriar el bizcocho por completo. Una vez frío, desmóldalo y córtalo horizontalmente en dos planchas del mismo grosor (tendrás una plancha ‘base’ y una plancha ‘tapa’).
La crema de chocolate:
-Si usas hojas, hidrátalas en agua fría durante 5 minutos. Si usas polvo, mézclalo con 2 cucharadas de agua fría y deja reposar.
-Trocea los 100 g de chocolate y fúndelos al baño María o en microondas en tandas de 30 segundos. Reservar.
-Calienta 100 ml de la nata (sin que hierva). Retira del fuego, añade la gelatina bien escurrida y remueve hasta disolver. Vierte esta nata caliente sobre el chocolate fundido. Añade el azúcar glas, los 15 g de cacao, la vainilla y el ron. Mezcla bien y deja entibiar hasta temperatura ambiente.
Bate los 300 ml de nata restantes bien fríos hasta que estén firmes. Añade una cucharada de nata montada a la mezcla de chocolate para aligerarla y, a continuación, integra el resto de la nata con movimientos envolventes suaves.
Montaje:
-En el mismo molde de 20 × 20 cm (cubierto con papel vegetal para poder desmoldar fácil), coloca la plancha de bizcocho base.
-Vierte toda la crema de chocolate encima y extiéndela con una espátula, dejando la superficie lo más plana posible.
-Lleva el molde a la nevera durante al menos 3 horas (o toda la noche) para que la mousse tome cuerpo y gelifique bien. (Nota: La plancha de bizcocho "Tapa" guárdala envuelta en papel film a temperatura ambiente por separado).
La cobertura de la tapa y la mermelada:
-Saca la plancha de bizcocho ‘tapa’ y colócala sobre una rejilla o tabla de cortar.
-Calienta la mermelada de albaricoque con la cucharada de agua unos segundos y extiéndela con un pincel formando una capa muy fina sobre la superficie de este bizcocho.
-Cobertura: Funde los 150 g de chocolate negro al baño María o microondas junto con los 30 g de mantequilla hasta tener una crema brillante. Deja que se temple 3-5 minutos.
-Vierte la cobertura de chocolate sobre el bizcocho ‘Tapa’ y extiéndela rápido con una espátula.
Corte y ensamblando final:
-Deja reposar el bizcocho cubierto de chocolate unos 10 minutos a temperatura ambiente hasta que la cobertura pierda brillo y empiece a asentarse, pero antes de que se ponga dura como una piedra.
-Precorte de la tapa: Calienta un cuchillo largo sumergiéndolo en agua caliente y sécalo. Con cuidado, corta este bizcocho "Tapa" glaseado en 9 o 10 cuadrados individuales (al hacerlo por separado, el chocolate no aplastará la crema lateralmente).
-Ensamblado: Saca el molde con la base y la crema fría de la nevera. Coloca los cuadrados de bizcocho glaseado uno a uno sobre la crema, alineándolos bien.
-Vuelve a calentar el cuchillo en agua caliente y sécalo. Corta la crema y la base de bizcocho siguiendo las separaciones de los cuadrados que acabas de colocar arriba. Limpia y calienta el cuchillo entre cada corte.








