Las tradiciones reposteras que llegaron al sur de Brasil de la mano de los inmigrantes alemanes en el siglo XIX fueron arraigando en el país y adaptándose a los ingredientes locales del país. De esa fusión surgieron elaboraciones como la que hoy nos ocupa y que, seguro, encantará a los amantes de los postres con plátanos. Nos referimos a la cuca de banana.
¿QUÉ ES LA CUCA DE BANANA?
Este dulce, ideal para un desayuno o merienda de capricho, combina tres elementos básicos: una masa tierna similar a la de un bizcocho, plátanos que aportan jugosidad y dulzor, y una cobertura de migas crujientes conocida como farofa doce (farofa dulce).
Esta última recuerda mucho al crumble británico, ya que se elabora mezclando harina, azúcar y mantequilla hasta obtener pequeñas migas irregulares que se doran durante el horneado. El término farofa, sin embargo, es muy habitual en la cocina brasileña y se refiere, sobre todo, a una guarnición salada elaborada tradicionalmente con harina de mandioca tostada, a la que se pueden añadir ingredientes como cebolla, ajo, huevos o bacon. En su versión dulce, se adapta a la repostería y se convierte en la característica cobertura de esta cuca.
CUCA DE BANANA, EN DOS VERSIONES
Aunque existen numerosas variantes, podemos distinguir dos grandes familias de cuca según el tipo de masa que se utilice. Por un lado, están las elaboradas con harina de trigo y levadura de panadería, que da lugar a una masa fermentada, más cercana a la de un pan dulce.
Por otro lado, encontramos las versiones preparadas con levadura química, que prescinden de los tiempos de fermentación y se asemejan más a un bizcocho tradicional.
La receta que vamos a preparar pertenece a esta segunda categoría. Es una versión más sencilla y práctica, ideal para disfrutar en casa de la combinación de plátano, masa esponjosa y una deliciosa cobertura de migas doradas y crujientes.
RECETA CUCA DE BANANA, PASO A PASO
INGREDIENTES (10-12 raciones)
Para el bizcocho
220 g de harina común de trigo.
150 g de azúcar blanco.
100 g de mantequilla sin sal, blanda.
3 huevos.
120 ml de leche entera.
3–4 plátanos maduros (unos 350–450 g sin piel).
10 g de levadura química en polvo, tipo Royal.
1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional).
1 pizca de sal.
Para la cobertura de migas (farofa dulce)
130 g de harina de trigo común.
60 g de azúcar blanco.
40 g de azúcar moreno.
80 g de mantequilla sin sal, fría.
2 cucharaditas rasas de canela molida.
1 pizca de sal.
ELABORACIÓN PASO A PASO
Preparar el horno y el molde:
-Precalienta el horno a 175°C, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Coloca la rejilla a media altura o ligeramente por debajo.
-Engrasa un molde desmontable de 22 cm de diámetro con un poco de mantequilla y cubre la base con papel de horno. Engrasa también ligeramente las paredes para facilitar el desmoldado.
La cobertura de migas:
-En un bol, mezcla los 130 g de harina, los 60 g de azúcar blanco, los 40 g de azúcar moreno, la canela y una pizca de sal.
-Añade los 80 g de mantequilla fría cortada en dados pequeños.
-Con las yemas de los dedos, frota la mantequilla con los ingredientes secos hasta obtener una mezcla de migas irregulares, de distintos tamaños, parecidas a arena húmeda con algunos grumos más grandes. Reserva la mezcla en la nevera mientras preparas el bizcocho.
El bizcocho:
-En un bol amplio, coloca los 100 g de mantequilla blanda y los 150 g de azúcar blanco. Bate con unas varillas eléctricas durante unos 3–4 minutos.
-Añade los huevos de uno en uno, batiendo después de cada incorporación hasta que queden bien integrados.
-Agrega la cucharadita de extracto de vainilla, si lo utilizas, y la pizca de sal.
-Tamiza los 220 g de harina junto con los 10 g de levadura química. Incorpora aproximadamente un tercio de esta mezcla a la crema de mantequilla y huevos y remueve suavemente.
-Añade la mitad de la leche, incorpora otro tercio de la harina, vierte el resto de la leche y termina con la harina restante.
-Mezcla con una espátula o con las varillas a velocidad baja, únicamente hasta que no queden restos visibles de harina. La masa debe quedar espesa y cremosa. Evita batirla en exceso para que el bizcocho no resulte compacto.
Los plátanos:
Pela los plátanos y córtalos en rodajas de aproximadamente 5–8 mm de grosor. Si son grandes, bastarán tres; si son medianos, puedes utilizar cuatro.
Montaje:
-Vierte la masa en el molde preparado y alisa la superficie con una espátula.
-Distribuye las rodajas de plátano por encima, formando una capa bastante uniforme y procurando que no queden demasiado amontonadas. Presiona ligeramente algunas rodajas para que se introduzcan parcialmente en la masa, sin enterrarlas todas.
-Saca la mezcla de la nevera y distribúyela generosamente sobre toda la superficie del bizcocho, hasta llegar a los bordes. Desmenúzala con los dedos mientras la repartes, procurando conservar grumos de distintos tamaños. No presiones ni alises la cobertura: debe quedar irregular y aireada para que se dore durante el horneado y adquiera la textura característica de la cuca brasileña.
Horneado:
-Introduce el molde en el horno precalentado y hornea durante aproximadamente 50–60 minutos a 175°C. A partir de los 45 minutos, vigila el color de la superficie. La cobertura debe quedar dorada y tostada, y los bordes del bizcocho deben verse firmes. Si las migas se doran demasiado antes de que el centro esté hecho, cubre el molde con papel de aluminio.
-Para comprobar el punto de cocción, introduce un palillo en una zona de bizcocho donde no haya plátano. Debe salir sin masa cruda, aunque puede presentar algunas migas húmedas. Si todavía sale con masa líquida, prolonga la cocción unos minutos y vuelve a comprobarlo. Evita abrir el horno durante los primeros 35-40 minutos para que el bizcocho no pierda volumen.
Desmoldado:
Retira la cuca del horno y déjala reposar dentro del molde durante 15-20 minutos. Después, pasa con cuidado un cuchillo fino por el borde si fuera necesario, abre el molde desmontable y traslada el bizcocho a una rejilla. Déjalo enfriar al menos otros 30-45 minutos antes de cortarlo, ya que la miga y el plátano estarán demasiado blandos si lo haces recién salido del horno.
Sirve la cuca templada o a temperatura ambiente. Está especialmente rica el día de su preparación, acompañada de un café.








