Es prácticamente imposible escuchar la palabra dónut y que no sucedan dos cosas: una, que las papilas gustativas de los más golosos empiecen, irremediablemente, a despertar. Y dos, que nuestro paladar viaje con la imaginación a la repostería típica de Estados Unidos. Es normal; en el país norteamericano se consumen miles de millones de dónuts al año, tanto que es casi un símbolo cultural.
Sin embargo, lo que no todo el mundo conoce es que, en realidad, esta masa de bollo frito tiene un origen holandés, tal y como os contábamos en este artículo, y que para dar con su nacimiento hay que viajar en el tiempo, ni más ni menos, que hasta el siglo XVI. Entonces se cocinaban los llamados Olykoeks, bolas de masa que freían y tenían en el centro frutas o frutos secos.
Lo que sí parece invento estadounidente es el famoso agujero del centro por el que son tan conocidos estos dulces. La receta, importada por los colonos y emigrantes de Europa, tenía una desventaja: la zona central no se cocinaba del todo. Y se cuenta que fue esto cambió a partir de 1847 cuando un marinero llamado Hanson Gregory dio con la solución: un día que su madre estaba preparando en casa estos bollitos decidió hacerles un agujero en el centro para desechar la parte más cruda. Poco se imaginaba entonces el bueno de Gregory que aquella idea casual trascendería como lo hizo: el dónut, como lo conocemos actualmente, acababa de nacer. Tan recordado es el gesto, que Hanson cuenta incluso con una placa conmemorativa en su lugar de nacimiento (Rockport, Maine), en la que se le reconoce como "el inventor del agujero del dónut”.
Desde entonces este dulce ha visto cómo surgían infinidad de variantes: de sabores, de rellenos… incluso recetas muy singulares, algunas más interesantes (el cronut, mezlca de dónut y croissant) otras no tanto (como el dónut-burger; ¿de verdad era necesario?...).
El caso es que en Estados Unidos esta receta está íntimamente a la cultura popular, tanto que incluso empezó a celebrarse el National Donut Day cada primer viernes de junio, una celebración que -como tantas cosas típicas del país americano- ha trascendido fronteras, 'internacionalizando' la curiosa efeméride.
Con la excusa que hoy nos ofrece el calendario, dado que precisamente es el primer viernes de junio, queremos colgarnos el delantal y, en lugar de celebrar este día comprando unos dónuts, vamos a intentar prepararlos de forma casera. Si también te animas aquí tienes la receta para hacerlos, con distintos glaseados y toppings.
DÓNUTS CASEROS: RECETA PASO A PASO
INGREDIENTES (12-14 unidades)
Para los dónuts
- 500 g de harina de fuerza
- 140 ml de leche entera tibia (a temperatura agradable al tacto, máx. 38 °C)
- 90 ml de agua tibia
- 24 g de levadura fresca de panadería
- 60 g de azúcar
- 2 huevos medianos
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 8 g de sal
- 2 cucharaditas de esencia de vainilla
- Aceite de girasol para freír
Para el glaseado básico
- 250 g de azúcar glas (ajustado para evitar el exceso)
- 60-70 ml de leche entera (unas 4 o 5 cucharadas soperas)
Para decorar (opcional)
- Colorantes alimentarios en gel
- Fideos de azúcar, bolitas de colores o cualquier otro topping al gusto
ELABORACIÓN
La masa:
- Preparación de la levadura: En un vaso grande, vierte la leche entera tibia y el agua tibia. Desmenuza la levadura fresca en los líquidos y remueve bien hasta que se disuelva por completo. Nota: Asegúrate de que los líquidos no estén muy calientes para no desactivar la levadura.
- Mezcla inicial: Coloca la harina de fuerza en un bol grande. Añade la mezcla de líquidos con la levadura disuelta, el azúcar, los huevos ligeramente batidos y la esencia de vainilla. Mezcla todos los ingredientes con una espátula o con las manos hasta obtener una masa homogénea.
- Amasado e incorporación de grasa: Cuando los ingredientes estén completamente integrados, incorpora la sal y la mantequilla a temperatura ambiente. Amasa durante unos 10 o 15 minutos, ya sea a mano o con una amasadora, hasta conseguir una masa suave, elástica y ligeramente brillante. Si la masa resulta algo pegajosa, evita añadir más harina; continuará ganando consistencia y cuerpo durante el propio amasado.
- Primer levado: Forma una bola perfecta con la masa y colócala en un recipiente ligeramente engrasado con una gota de aceite. Cúbrela con un paño limpio o con film transparente y déjala reposar en un lugar templado y libre de corrientes de aire durante 1 o 2 horas, o hasta que haya doblado su volumen.
- Formar los dónuts: Una vez fermentada la masa, desínflala ligeramente presionando con los puños. Colócala sobre una superficie de trabajo apenas enharinada y estírala con un rodillo hasta obtener un grosor aproximado de 1 centímetro. Corta los dónuts con un cortador redondo grande y haz el agujero central con otro molde más pequeño.
- Segundo levado: Coloca cada dónut sobre cuadrados individuales de papel de horno cortados previamente (esto facilitará su manipulación sin deformarlos al freír). Cúbrelos ligeramente con un paño y déjalos reposar entre 30 y 45 minutos, hasta que aumenten visiblemente de volumen y se vean muy ligeros y esponjosos.
- Freír los dónuts: Calienta abundante aceite de girasol en una sartén profunda o cazuela hasta alcanzar una temperatura constante de entre 170 °C y 175 °C. Introduce los dónuts en el aceite ayudándote del papel de horno (este se despegará solo en unos segundos y podrás retirarlo con unas pinzas). Fríelos de dos en dos o de tres en tres para que la temperatura no baje. Cocínalos entre 45 y 60 segundos por cada lado, hasta que adquieran un color dorado uniforme. Retíralos con cuidado y déjalos escurrir sobre papel absorbente.
El glaseado y la decoración:
- Preparación del glaseado: Mientras los dónuts terminan de enfriarse un poco, vierte el azúcar glas en un bol e incorpora la leche poco a poco (cucharada a cucharada), mezclando continuamente con unas varillas de mano hasta obtener una textura lisa, fluida pero con la densidad suficiente para cubrir una cuchara sin transparentarse de inmediato.
- Teñido (opcional): Si deseas preparar varios colores, divide el glaseado en distintos recipientes. Con la ayuda de un palillo, añade una cantidad mínima de colorante en gel a cada uno y remueve enérgicamente hasta lograr el tono deseado.
- Decoración: Cuando los dónuts estén templados, sumerge la mitad superior de cada uno en el glaseado. Levántalos con cuidado, deja escurrir el exceso de azúcar durante unos segundos y colócalos sobre una rejilla de cocina.
- Toppings: Antes de que el glaseado se seque y cree costra por completo, añade los fideos de azúcar, bolitas o los toppings que prefieras para que se queden adheridos. Deja reposar los dónuts unos minutos hasta que la superficie del glaseado se endurezca ligeramente antes de servir.









