Porque viajar también puede empezar en la cocina. En abrir la despensa y combinar ingredientes que, a priori, no parecen destinados a encontrarse, pero que acaban funcionando con naturalidad. En recuperar recetas tradicionales y adaptarlas al día a día sin perder su esencia. Y, sobre todo, en entender que la cocina global ya no es una tendencia, sino una forma de comer: más abierta, flexible y rica en matices.
La spanakopita, uno de los grandes clásicos griegos, es el ejemplo perfecto de cómo una receta humilde puede convertirse en un icono. Su éxito está en el equilibrio: la ligereza de las espinacas, la intensidad del queso y ese contraste crujiente de la masa filo que la hace tan reconocible. Es cocina de casa, de las que se comparten y siguen funcionando generación tras generación.
En el otro extremo, el koshari egipcio demuestra que mezclar también es una forma de acertar. Arroz, lentejas, pasta y garbanzos conviven en un mismo plato con una lógica que va más allá de la receta: la de aprovechar, saciar y crear algo completo con lo que se tiene a mano. Entre ambos, la ensalada de pasta integral introduce un guiño contemporáneo, más ligero y adaptado al día a día. Aquí la clave está en el detalle: un pesto de zanahoria que aporta suavidad, color y un matiz ligeramente dulce.
La prueba de que no hace falta complicarse para cocinar bien. Tres recetas, tres formas de viajar y una misma conclusión: la cocina es, quizá, el idioma más universal que tenemos.
TRES RECETAS PARA VIAJAR CON EL PALADAR
Koshari egipcio
Tiempo de preparación: 50 minutos
Ingredientes (4 personas):
- 200 g de arroz.
- 150 g de lentejas pardinas.
- 150 g de pasta corta.
- 1 bote de garbanzos cocidos (400 g, escurridos).
- 2 cebollas grandes.
- 2 dientes de ajo.
- 400 g de tomate triturado.
- 1 cucharadita de comino.
- 1 cucharadita de vinagre.
- 1 pizca de chile o cayena (opcional).
- AOVE.
- Sal y pimienta.
Elaboración:
- Comienza friendo las cebollas cortadas en juliana fina en abundante aceite hasta que estén doradas y crujientes; escúrrelas bien sobre papel y resérvalas, ya que serán el toque final del plato.
- Cuece las lentejas en agua con sal hasta que estén tiernas, pero enteras, y, en paralelo, prepara el arroz, procurando que quede suelto.
- En otra olla, cuece la pasta en agua salada hasta que esté al dente y resérvala.
- Para la salsa, sofríe el ajo picado en un poco de aceite, añade el tomate triturado, el comino, un toque de vinagre y, si te gusta, un punto picante, dejando que todo se cocine a fuego medio hasta que la mezcla se concentre y adquiera profundidad de sabor.
- A la hora de servir, mezcla el arroz, las lentejas y la pasta –o dispónlos en capas, como marca la tradición– y añade los garbanzos previamente calentados.
- Cubre con la salsa de tomate caliente, si te apetece, y termina con la cebolla crujiente por encima.
- El resultado es un plato completo, reconfortante y lleno de matices, donde cada ingrediente aporta textura y sabor en un equilibrio sorprendente que convierte esta receta en un imprescindible de la cocina egipcia.
Consejo del chef:
El secreto del koshari está en el contraste de texturas: suave, cremoso y crujiente en cada bocado.
Tres recetas con alma viajera que combinan tradición, producto y ese pequeño giro que las hace irresistibles.
¿Por qué el koshari gusta tanto?
Aunque pueda parecer una mezcla extraña, el equilibrio entre legumbres, arroz y pasta convierte el koshari en un plato muy completo, saciante y especialmente reconfortante.
¿Sabías que...?
- La masa filo... Debe mantenerse siempre cubierta con un paño húmedo mientras trabajas con ella. Es tan fina que se seca en segundos.
- El koshari... Es el plato nacional de Egipto y nació como una receta humilde de aprovechamiento.
- Los puestos no tienen por qué llevar albahaca: hay versiones, como el de zanahoria, que aportan sabores más suaves y dulces.
Spanakopita de espinacas
Tiempo de preparación: 60 minutos
Ingredientes (4 personas):
- 300 g de espinacas frescas (o 200 g si son congeladas, bien escurridas).
- 100 g de mantequilla (75 g + 25 g).
- 200 g de queso feta desmenuzado.
- 50 g de queso parmesano rallado.
- 1 limón (zumo y ralladura).
- 1 huevo batido.
- Nuez moscada (al gusto).
- 7 hojas de masa filo.
- 1 cucharada de semillas de sésamo.
- Sal y pimienta.
Elaboración:
- Lava bien las espinacas frescas y saltéalas en una sartén con un poco de mantequilla hasta que reduzcan su volumen; si optas por espinacas congeladas, descongélalas previamente y escúrrelas muy bien para eliminar el exceso de agua.
- Una vez templadas, pícalas y mézclalas en un bol con el queso feta desmenuzado, el parmesano rallado, una pizca de nuez moscada, el zumo y la ralladura de limón y parte del huevo batido, ajustando de sal y pimienta.
- Mientras tanto, derrite el resto de la mantequilla y prepara la masa filo extendiendo varias hojas ligeramente superpuestas sobre la encimera, pincelándolas con mantequilla entre capa y capa para lograr ese acabado crujiente característico.
- Coloca el relleno en uno de los extremos y enrolla la masa formando un cilindro alargado, que después puedes disponer en forma de espiral sobre la bandeja de horno.
- Pincela la superficie con el huevo restante, espolvorea semillas de sésamo y hornea a 200 ºC hasta que esté bien dorada y crujiente.
- El resultado es un pastel ligero, pero lleno de sabor, con un contraste perfecto entre el exterior crujiente y un interior jugoso y aromático, que se disfruta igual recién hecho que templado.
Consejo del chef:
Secar bien las espinacas marca la diferencia: evita un relleno húmedo y consigue una textura perfecta.
Ensalada de pasta integral con rúcula, alcaparras y pesto
Tiempo de preparación: 25 minutos
Ingredientes (2 personas):
- Para la ensalada:
- 250 g de pasta integral (tipo fusilli o penne).
- 80 g de rúcula fresca.
- 2 cucharadas de alcaparras.
- 40 g de queso parmesano en lascas.
- Para el pesto:
- 100 g de albahaca.
- 30 g de almendras (o nueces).
- 40 g de queso parmesano rallado.
- 1 diente de ajo.
- 80 ml de aceite de oliva virgen extra y zumo de ½ limón.
- Sal y pimienta.
Elaboración:
- Cuece la pasta integral en abundante agua con sal, siguiendo las indicaciones del fabricante, hasta que quede al dente.
- Escúrrela bien y deja que se enfríe ligeramente para que mantenga una textura suelta.
- Mientras tanto, prepara el pesto: tritura las hojas de albahaca poco a poco, presionando y girando para extraer todo su aroma, junto con las almendras, el parmesano rallado, el ajo, el zumo de limón y el aceite de oliva virgen extra.
- El resultado debe ser una crema suave y ligeramente untuosa; ajusta de sal y pimienta al gusto.
- En un bol amplio, mezcla la pasta con el pesto hasta que quede bien impregnada y con un color uniforme. Incorpora después la rúcula fresca y las alcaparras, removiendo con suavidad para no aplastar las hojas.
- Sirve la ensalada terminada con unas lascas de parmesano por encima y, si te apetece, un hilo extra de aceite de oliva que potencie todos los sabores.
- Es una receta que gana con unos minutos de reposo y que funciona igual de bien templada que fría, perfecta para preparar con antelación o llevar en formato táper.
Consejo del chef:
Si quieres un pesto más intenso, tuesta ligeramente las almendras antes de triturarlas.
Fresco y lleno de sabor: así es este plato de pasta que convierte lo sencillo en algo especial.
Cómo conservar el pesto casero
Si guardas el pesto en un recipiente hermético con una fina capa de aceite de oliva por encima, se mantendrá fresco y aromático durante varios días en la nevera.







