Es común asociar el calabacín a recetas calientes (salteado, frito, al horno…). Sin embargo, este versátil vegetal también tiene mucho que aportar en crudo. Aunque es un alimento más típico de los meses cálidos, lo tenemos disponible todo el año, lo que nos permite incluirlo en nuestros menús de formas muy variadas.
De entre esas formas, una de ellas es incluirlo en crudo. Una de sus ventajas es la agradable textura crujiente y refrescante que puede aportar a muchas recetas: ensaladas, carpaccios, canapés…
Y es que siempre es buena idea incluir este tesoro de la huerta en nuestros menús, sea en la forma que sea: bajo en calorías, el calabacín es rico en agua (diurético e hidratante), aporta fibra, vitaminas del grupo B y vitamina C, además de minerales como potasio y manganeso.
A continuación, os mostramos numerosas formas para sacar el máximo partido al calabacín, en este caso en su versión ‘raw’.
ZOODLES (ESPAGUETIS DE CALABACÍN)
Es una de las preparaciones en crudo del calabacín más vistosas. La idea es lavarlos bien, secar y cortar en tiras finas. Puedes servirte de un pelador, pero lo ideal es utilizar un espiralizador, expresamente diseñado para obtener estas tiras.
Después se combinan los zoodles con la salsa que más te guste: pesto, bolognesa, carbonara… Puedes sumar también unos tomates cherry, rallar un poco de parmesano al final…
La salsa caliente será suficiente para templar las tiras de calabacín que, en estas recetas, se usan en crudo. No obstante, si lo prefieres, puedes saltearlos un minuto con un poquito de aceite o escaldarlos unos segundos en agua hirviendo si prefieres una textura más suave.
CARPACCIOS DE CALABACÍN
Corta el calabacín en láminas muy finas con mandolina. Con esto como base, prepara el carpaccio con los ingredientes (salados o dulces) que más te gusten y deja reposar unos minutos para que los sabores se integren. Algunos ejemplos de combinaciones de ingredientes que funcionan:
- Calabacín con zumo de limón, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta. Añade lascas de parmesano, rúcula y nueces tostadas.
- Calabacín con aceite de oliva, vinagre balsámico, sal, pimienta y un toque de ajo picado. Añade tomates cherry partidos por la mitad, aceitunas negras y hojas de albahaca fresca.
- Calabacín con una vinagreta de zumo de naranja, aceite de oliva, sal y pimienta. Añade ricotta desmenuzada y nueces picadas. Espolvorea un poco de eneldo fresco picado por encima.
- Calabacín con vinagre de frambuesa, aceite de oliva, sal y pimienta. Añade frambuesas o arándanos frescos y pistachos troceados.
- Calabacín con un poco de yogur natural, aceite de oliva, zumo de limón, sal y pimienta. Añade alcaparras, hierbabuena y piñones tostados.
ENSALADAS CON CALABACÍN CRUDO
Otra de las formas perfectas para incluir el calabacín en crudo en nuestras recetas es sumarlo a las ensaladas más variadas, ya sea en forma de zoodles, en forma de tiras más anchas y delgadas (cortadas con pelador o mandolina), en forma de dados pequeñitos, de láminas redondas (como las del carpaccio)… Y combinar con los ingredientes que más te gusten, por ejemplo:
- Corta el calabacín en tiras finas y aliña con zumo de naranja, aceite de oliva, sal y pimienta. Añade rodajas finas de pomelo, hojas de menta y almendras laminadas.
- Corta el calabacín en dados pequeños y mézclalo con garbanzos cocidos, pimiento rojo en tiras finas y cebolla morada en juliana. Aliña con aceite de oliva, vinagre de manzana, sal y pimienta.
- Corta el calabacín en tiras finas tipo cinta y aliña con aceite de oliva, limón, sal y pimienta. Añade tomates cherry, aceitunas negras y queso feta desmenuzado.
- Corta el calabacín en tiras finas y aliña con vinagre de frambuesa, aceite de oliva, sal y pimienta. Añade arándanos frescos, nueces tostadas y un poco de queso de cabra desmenuzado.
- Corta el calabacín en tiras finas y mézclalo con dados de aguacate y pepino. Aliña con yogur natural, limón, sal y pimienta.
ROLLITOS DE CALABACÍN RELLENOS
Es común, para hacer estos rollitos, pasar antes un poco por la sartén las láminas (cortadas con un pelador o mandolina). Pero si las láminas son muy finas (1-2 mm), se pueden usar en crudo. Además, así son más flexibles y tienen menos riesgo de que se rompan al enrollarse.
Otra opción puede ser pincelarlas con un poco de aceite de oliva, limón, vinagre o incluso una ligera marinada de 5–10 minutos para que se suavicen un poco sin perder su crujiente. En cuanto a los rellenos, el queso cremoso suele ser recurrente. Pero hay muchas más opciones: hummus, tapenade, patés de verduras, pesto con frutos secos…
BATIDOS Y SMOOTHIES CON CALABACÍN
También el calabacín en crudo puede ser buena opción para tus batidos y smoothies verdes. Aquí tienes, de nuevo, algunos ejemplos de combinaciones de ingredientes que funcionan:
- Calabacín + espinacas + manzana + jengibre + agua de coco
- Calabacín + pepino + kiwi + limón + un toque de miel
- Calabacín + pera + hojas de menta + yogur natural
- Calabacín + plátano + espinacas + bebida vegetal
- Calabacín + piña + kale + zumo de naranja
- Calabacín + manzana + lechuga + bebida vegetal
CRUDITÉS
Corta en tiras gruesas el calabacín, corta también tiras del mismo tamaño de otras verduras que se presten a ello (zanahorias, pimientos…) y sirve como snack ligero acompañado de tu salsa favorita para dipear: hummus, guacamole, yogur griego con limón y ajo….
Puedes presentar las crudités en una bandeja grande, con la salsa en un cuenco en el centro. O bien, como en la imagen superior, en formato de aperitivo individual en vasitos pequeños, con la salsa en la base.











