El pollo y el limón forman una combinación presente en cocinas de todo el mundo. La acidez del cítrico realza el sabor de la carne y ayuda a conseguir una salsa ligera y muy aromática. En esta versión, el vino blanco, la mantequilla y el caldo aportan profundidad sin restar protagonismo al limón, logrando un plato perfecto tanto para el día a día como para una comida especial.
Además de ser muy fácil de preparar, admite pequeñas variaciones: puedes utilizar naranja, lima o mandarina en lugar de limón, incorporar algunas hierbas aromáticas como tomillo o romero, o servirlo con distintas guarniciones según la temporada.
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Cómo conseguir un pollo al limón más jugoso
No cocines las pechugas más tiempo del necesario. Una vez doradas, basta con terminar la cocción suavemente en la salsa para que permanezcan tiernas y no se resequen. Si utilizas un termómetro, la temperatura interior debe rondar los 74 ºC.
Con qué acompañarlo
Esta receta combina especialmente bien con:
Arroz blanco;
Puré de patatas;
Pasta fresca;
Patatas asadas;
Verduras al vapor o salteadas;
Una ensalada verde.
Truco del chef
Si quieres una salsa ligeramente más espesa, retira el pollo cuando esté cocinado y deja reducir la salsa un par de minutos más antes de servir.
¿Sabías que…?
La mayor parte del aroma del limón se encuentra en su piel. Añadir un poco de ralladura al final de la cocción intensifica el sabor cítrico sin aportar más acidez.
Consejos para hacer el mejor pollo al limón
- Si utilizas pechugas, córtalas en medallones para una cocción más rápida y uniforme, aunque Los muslos con hueso y piel quedan más jugosos.
- Puedes marinar previamente el pollo con limón, ajo rallado, especias y hierbas aromáticas para aportar más sabor.
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- Una alternativa es sellar el pollo en una sartén caliente con un poco de aceite para que quede dorado y crujiente por fuera y termimar la cocción en el horno a temperatura moderada para que se cocine por dentro sin secarse.
- El caldo, el vino y el zumo de limón, además de sabor y aroma, aportan jugosidad.
- Un poquito de harina ayudará a ligar la salsa.
- Hay numerosas guarniciones para este plato, entre las que puedes optar por el arroz blanco, las patatas asadas o en puré.
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