Existen factores que aceleran el proceso natural de envejecimiento entre los que destacan la exposición a los rayos UV sin fotoprotección -los expertos incluso afirman que reciben pacientes con mejor piel a los 60 por aplicar SPF a diario que chicas de 30-, o los cuadros de estrés mantenidos en el tiempo. En realidad, el estrés bien gestionado es una respuesta muy útil para el organismo ya que es un mecanismo de supervivencia y adaptación fundamental ante situaciones de alerta; cuando se transforma en crónico y no se apaga ese sistema de alarma natural, se liberan hormonas como el cortisol o la adrenalina de manera continuada. Las consecuencias van desde aumento del apetito, debilitamiento de los sistemas digestivo, inmunológico o cardiovascular, tensiones musculares, hasta la conocida como "cara de cortisol".
La Dra. Cristina Martín Pastor-Peralta, especialista en medicina estética, directora médica de Holaglow y divulgadora del laboratorio Croma, explica que ante una situación de estrés se activan dos sistemas: "El eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que termina en la liberación de cortisol; y el sistema simpático-adreno-medular, responsable de la liberación de catecolaminas como adrenalina y noradrenalina". Cuando la respuesta se mantiene en el tiempo, los procesos del organismo se resienten, "entre ellos la regulación inflamatoria, procesos inmunológicos y la función de la piel".
Los síntomas en la piel de la 'cara de cortisol'
La doctora Martín Pastor-Peralta destaca los cinco que más se notan cuando se mantiene una situación de estrés en el tiempo y que afectan directamente a la calidad y aspecto de la piel:
- Alteración de la función barrera: además de la temida pérdida de agua transepidérmica (TEWL), la piel también se vuelve más reactiva al no ser capaz de defenderse frente al daño ambiental.
- Aumento en las líneas de expresión: debido a la tensión acumulada se gesticula más y de manera repetida.
- Empeoramiento de patologías inflamatorias: puede acentuar problemas como el acné.
- Aceleración del envejecimiento de la piel.
- Falta de sueño: "La falta de sueño tiene un impacto especialmente visible en el rostro: mirada cansada, ojeras, piel más apagada, pérdida de luminosidad y una recuperación cutánea más lenta. De hecho, estudios realizados en mujeres han relacionado la mala calidad del sueño con mayor pérdida epidérmica de agua, peor recuperación de la barrera cutánea y mayores signos de envejecimiento", apunta la médico estético.
Soluciones en cabina
La directora médica de Holaglow y divulgadora del laboratorio Croma, revela el enfoque médico estético con el que abordar la "cara de cortisol": "Debemos tratar la calidad de piel, la deshidratación, la pérdida de elasticidad, las arrugas dinámicas, la pérdida de volumen o determinados signos de cansancio. El objetivo no es cambiar la cara, sino recuperar un aspecto más descansado y saludable". En la práctica, estos son los tratamientos que recomienda tras diagnóstico previo del paciente:
- Ácido hialurónico de baja reticulación y tratamientos de hidratación profunda (skinbooster): "Cuando predomina una piel deshidratada, apagada o con pérdida de calidad. Mejora determinados parámetros de calidad cutánea, como hidratación, elasticidad, textura y luminosidad".
- Polinucleótidos: "Son una de las líneas que más interés están generando en medicina estética y regenerativa por su potencial para mejorar parámetros relacionados con la calidad de la piel. Pueden plantearse especialmente cuando encontramos piel fina, apagada, deshidratada o con pérdida de elasticidad, y buscan mejorar progresivamente dicha calidad en lugar de producir un efecto de volumen. La evidencia disponible es prometedora y las revisiones recientes encuentran resultados favorables en textura, arrugas y elasticidad".
- Bioestimuladores: Ideal para pacientes con pérdida de elasticidad o signos de envejecimiento más marcados, ya que estimula la capacidad de regeneración del tejido y mejora la firmeza y calidad cutánea de manera progresiva, actuando en la producción endógena de colágeno.
Aunque la clave para resolver realmente el problema pasa por llegar a su raíz: "Si queremos hablar realmente de cortisol face, no podemos quedarnos en la consulta de Medicina Estética. El primer tratamiento debería ser intentar corregir aquello que está generando el problema". Y es que, como recuerda la doctora, sin disciplina y constancia no hay resultados; "una piel bonita no depende únicamente de lo que hacemos durante una hora en una clínica. Es el resultado de lo que hacemos de forma constante durante meses y años".







