Cantaba Carlos Gardel que “veinte años no es nada”. Y treinta tampoco, como nos demuestran Lady Elena y Lord Norman Foster. El matrimonio más poderoso del mundo de la arquitectura y el arte celebraba, el pasado mes de septiembre, tres décadas de matrimonio. Un “sí, quiero”, pronunciado en Londres, que lograron mantener en la más estricta intimidad, pese a la enorme expectación que despertaban el célebre arquitecto británico y la editora y galerista española —que, por aquel entonces, tenía una brillante carrera como profesora titular de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid y, después, como profesora honoraria del King’s College, de Londres—.
Lady Elena y Lord Norman han formado una bonita familia —tienen dos hijos, Paola y Eduardo— y siguen tan unidos como el primer día. Aunque es habitual verlos juntos, cumpliendo con sus respectivos compromisos laborales, también procuran reservar tiempo en sus agendas para una cita romántica. En esta ocasión, en un exclusivo restaurante de la capital. Tras terminar el almuerzo, a las puertas del local, compartieron un apasionado beso que prueba que lo suyo es pura complicidad. Tres décadas en las que han formado el mejor dúo en lo profesional y lo personal, apoyándose en cada nuevo proyecto del uno y del otro y priorizando su amor ante el ruido de alrededor.
Lady Elena y el significado del número treinta en un año lleno de celebraciones
Un año de lo más especial para Lady Elena, que a sus espléndidos 68 años celebra una fecha redonda en todos los sentidos: No solo cumple 30 años de matrimonio junto a Lord Norman Foster, sino que también celebra la misma cifra desde el nacimiento de su proyecto más personal. Hace tres décadas cumplió su gran sueño; poder crear una editorial especializada en libros de artistas. Llena de ilusión, con tan solo un teléfono móvil y un ordenador y animada por un buen amigo de su marido, Bob Sainsbury, decidió lanzar Ivorypress.
En un primer momento, el proyecto comenzó con un libro de Eduardo Chillida, vasco y uno de los escultores más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Tras este, vinieron muchos más y el proyecto que nació de una ilusión comenzó a crecer y terminó trasladándose en 2008 a Madrid. De esta manera, Lady Elena convirtió la ciudad donde realizó sus estudios un punto de encuentro para artistas de todas las partes del mundo.
Desde aquel momento, y siempre de la mano de su pilar fundamental, Lord Norman -que diseñó el primer espacio donde se creó la galería en la capital- sin parar de avanzar y con la ambición de seguir creciendo, a comienzos de este año la galería se trasladó al barrio de Chamberí, a pocos kilómetros de distancia de la Norman Foster Foundation. Este nuevo espacio incluye aspectos como una librería internacional o salas de exposición y exhibiciones temporales.
La moda, arte y expresión: La elegancia de Lady Elena en cada aparición
Si hay algo que destaca de Lady Elena, son las originales y elegantes prendas con las que nos sorprende en cada aparición pública. Momentos del día a día como pasear a su perro en su refugio de Saint-Tropez o una romántica cita a plena luz del día son ocasiones perfectas en las que convierte las calles en su propia pasarela de moda. Lady Elena siempre elige las prendas más originales para marcar estilo. Desde unas maxi gafas redondas de pasta con el cristal de color a extravagantes complementos como collares de perlas o grandes pendientes a juego con prendas estampadas y de vivos colores. En esta ocasión, ha elegido un traje oversize de color mantequilla a juego de unos mocasines en otro tono de amarillo, un bolso a juego y sus ya míticas gafas XXL redondas de pasta que tanta personalidad aportan a cualquier look.







