Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias ya no se esconden. Bueno, tampoco es que se exhiban, pero el romance que se descubrió hace seis meses ha ido a más y ahora podemos decir que los actores mantienen un noviazgo, a juzgar por el reportaje gráfico que hace unos días publicó HOLA.
La pareja, como hemos informado, aprovechó que tenía unos días libres de compromisos profesionales para disfrutar de unas vacaciones en una zona cercana a Sigüenza. El actor fue a recoger a la protagonista de La regenta a su domicilio madrileño y, tras fundirse en un romántico beso, pusieron rumbo a la ciudad alcarreña.
Lejos del ruido de la capital, de los focos de la Gran Vía y de las alfombras rojas, ambos buscaron el anonimato entre callejones medievales, conventos silenciosos y la quietud de un salón de lectura en el hotel con encanto en el que se hospedaron. Porque algo que quedó revelado en las fotografías de su escapada a Guadalajara, es que el intérprete de Física o Química encontró tiempo para leer.
El despiste que le llevó a abandonar la habitación y volver al parking
Tras instalarse en el establecimiento, Maxi regresó al aparcamiento para recoger algo que sin duda había olvidado en el coche. La cámara le retrató vestido con una camisa y un boxer, y calzado con las zapatillas de cortesía que algunos hoteles ofrecen a sus huéspedes dirigiéndose de nuevo al encuentro de Aitana, mientras sostenía con firmeza en su mano un ejemplar de cantos gastados de Un mar violeta oscuro, de Ayanta Barilli.
La novela, finalista del Premio Planeta en 2018 y profundamente ligada a la memoria de parte de la rama materna de la hija del fallecido Fernando Sánchez Dragó, parecía añadir un guiño más de complicidad al viaje. Barilli, que además de escritora es actriz y periodista, es íntima amiga de Aitana desde hace años. En esas páginas relata una saga descarnada de mujeres silenciadas y pasiones complejas, un texto denso y visceral que desentonaba con el cliché de la lectura ligera de fin de semana. Ver el libro en manos de Iglesias revelaba un diálogo compartido, esa costumbre silenciosa de prestarse lecturas que solo surge cuando dos personas comparten algo más que un destino en el mapa.
Un parón profesional para escribir y estudiar
Lejos de la etiqueta de galán de la pantalla, Maxi Iglesias vive una etapa de plena efervescencia literaria. Tras dar el salto a las librerías, hace año y medio, con su primera novela, Horizonte artificial, el madrileño se encuentra inmerso en la gestación de su segundo proyecto como autor. De hecho, recientemente, el atractivo padre Fermín de la serie Ella, maldita alma desveló que se va a tomar unos meses de descanso profesional para centrarse en sus estudios de Psicología y en su nueva novela.
Así lo manifestó días antes de su viaje a Guadalajara junto a Aitana, cuando compareció ante los medios para apoyar una iniciativa solidaria impulsada por Solán de Cabras y la Asociación Española contra el Cáncer. El actor acaba de finalizar el rodaje de la serie La Dama del Norte y aseguró que había anunciado a su agencia que “después de este proyecto, quería hacer una pausa”.
Iglesias reconoció que llevaba pidiéndole una prórroga a su editorial para su siguiente libro desde principios de año. Su prolífica carrera interpretativa —a lo largo de este 2026 ha participado en cuatro rodajes, uno detrás de otro— le impedía sentarse a escribir y ahora que ha decidido hacer un parón, podrá dedicarse de lleno a su pasión literaria, además de retomar las clases de Psicología, que estudia a distancia.
Quién sabe. Tal vez, el libro de Ayanta Barilli le sirva a Maxi como fuente de inspiración o de documentación de su próxima obra. O tal vez fue la propia Aitana la que le sugirió que tenía que leer la galardonada novela de su buena amiga.








